domingo, 5 de abril de 2009

200 años de Jose Maria de Larra


PÚBLICO
ENTREVISTA A JESÚS MIRANDA DE LARRA
"Larra sería hoy un progresista"
Una biografía familiar actualiza al autor en su bicentenario

JESÚS ROCAMORA - MADRID - 05/02/2009 08:00
El mayor romántico de nuestra literatura solo pudo morir suicidándose por dos de las figuras más románticas imaginables: una amada no correspondida y una patria que se desmorona. Ya lo dejó dicho: "El amor mata, como matan la ambición, la envidia, las penas y las pasiones".
A pesar de todo, no parece que recordando estas palabras le hagamos ningún favor al escritor también conocido como Fígaro, según cuenta a Público su descendiente, Jesús Miranda de Larra: "Sigue siendo una figura actual y recurrente por sus citas, pero el público no lo ha comprendido en el contexto histórico de la España de la Gran Crisis Bélica (1808-1843). Su imagen empezaba a quedarse en que fue un tío joven que se metió un tiro porque una señora que no le hacía caso y eso no es Larra".
Con motivo del 200 aniversario de su nacimiento (1809-1843), Miranda de Larra ha escrito Larra. Biografía de un hombre desesperado (Aguilar/ SECC), con la que pretende devolverle la actualidad a un tipo elegante y más bien canijo, "que se metía con todo el mundo, crítico con las injusticias y la falta de libertades, europeista adelantado y antitaurino convencido, misántropo y antipopulachero".
El hombre desesperado
A partir de documentos y objetos familiares, manuscritos, el trabajo de otros larristas y "todo lo que le he oído a mi abuelo, autor de una biografía apasionada", Miranda de Larra ha construido la figura de "un escritor que, como Ortega y Gasset, fue un generador de ideas: las dos Españas; el castellano viejo, la importancia de la educación...".
Pero también un hombre que, como reza el título del libro, acabó desesperado: "Se comprometió a mejorar su país, primero con la pluma, luego con un escaño que no pudo ni estrenar. La cita que mejor le refleja es: Mi vida está condenada a decir lo que otros no quieren oír. Es terrible".
Patriota y liberal, de haber vivido hoy, Larra sería ideológicamente "un progresista", dice Miranda de Larra. "Le preocuparían temas como el respeto a los hombres y al medioambiente".
La cosa está más complicada si jugamos a buscar a Larra en la literatura de hoy. La sátira, género en el que fue maestro, no vive sus mejores momentos (¿sería hoy un crítico con seudónimo en la Fiera Literaria? ¿Un gamberro de El Jueves?). Orgulloso de ser periodista, tampoco reconocería los periódicos de hoy, que no pueden acoger esos artículos suyos que superaban las 2500 palabras. ¿Algún heredero? "El Roto: es el Larra de hoy. Inteligente y sintético, su humor es mordaz y ofrece varias lecturas. De cada viñeta suya puede salir un artículo de Larra".

EL PAÍS

REPORTAJE
Última noticia de Larra en Madrid
Se cumplen 200 años del nacimiento del periodista y escritor - Recorrido por los escenarios donde vivió y se suicidó, 28 años después, Fígaro

RAFAEL FRAGUAS - Madrid - 14/02/2009

Un día como ayer, 172 años atrás, la mañana sonreía a un joven escritor madrileño. Acababa de recibir una oferta de 40.000 reales por escribir durante un año sus artículos -los más leídos y cotizados de Madrid- en una prestigiosa revista. Apenas contaba 28 años, y su pluma le había encumbrado a la fama. Su nombre, Mariano José de Larra, se escuchaba por doquier desde el paseo del Prado hasta la antesala del trono de Fernando VII, en el Palacio Real.
Sus descendientes cederán al Ateneo la camisa del día de su suicidio
"Era taquígrafo y yo aprendí taquigrafía por tradición", dice su tataranieto
Mariano José había nacido un 24 de marzo de 1809 en unas viviendas para empleados de la Casa de la Moneda, en Pretil de los Consejos, junto a la calle de Segovia, donde residía su abuelo, administrador de esta institución. Larra era hijo de un médico que huyó de España en el cortejo de José Bonaparte en 1814. Por ello vivió siete meses de su infancia en Burdeos y cuatro años en un internado de París, durante el exilio paterno. En 1818 regresó a Madrid y cursó estudios en los Escolapios de San Antón de la calle de la Farmacia y en el Colegio Imperial de la calle de Toledo. Empieza Derecho en Valladolid, pero se harta y decide vivir de sus escritos, que firmaría bajo seudónimos como Fígaro, El Duende, El Pobrecito Hablador y Andrés Niporesas. En Madrid residiría consecutivamente en Santa Isabel, 2; en la calle de la Visitación, en Prado, 2 y en Caballero de Gracia, 21. Casado "pronto y mal", según confesaría, con Josefa Wertoret, y separado, Mariano José había tenido con ella dos hijas, Baldomera y Adela, y un hijo, Luis Mariano.
Aquella mañana de febrero de 1837 vivía en la calle de Santa Clara, 3, el mismo edificio donde habitaba el entonces ministro de Justicia. Tras atildarse y rizarse el pelo, vestirse con su mejor levita y tocarse de su mejor chistera, Mariano José bajó a la calle a dar primero un paseíto y a visitar luego a su amigo Ramón de Mesonero Romanos. Un descendiente del regidor madrileño conserva hoy el pequeño sofá donde aquella mañana se sentó Fígaro a departir con su amigo. Larra parecía alegre, pero una mácula de inquietud se dibujaba en su mirada. Al poco acudiría a una cita con su amante, Dolores Armijo, con la que mantenía un tórrido y tormentoso idilio. Ella era la esposa de Cambronero. "Dolores acudió a la cita con la hermana de su marido", explica Jesús Miranda de Larra, descendiente del egregio periodista. "Le anunció que había recompuesto su relación con su esposo, le pidió sus cartas de amor y se despidió de él", añade Miranda. Larra, cuyos escritos anunciaban ya un hondo desencanto vital, subió a su casa de Santa Clara, 3, sacó de la cajonera de su aparador un cachorrillo, pequeña pistola de un solo proyectil, y, frente a un espejo, colocó el cañón sobre su pecho, apretó el gatillo, disparó y se dio muerte.
Su suicidio cayó como una bomba en Madrid. Su vecindad con el ministro José Landero le procuró en la iglesia de Santiago funeral en sagrado, vetado a los suicidas. Sus restos siguieron un tortuoso peregrinaje: primero fueron enterrados en el cementerio General del Norte, entonces en lo que hoy sería la calle de Escosura, en Arapiles; en 1902 fueron trasladados al cementerio de San Nicolás, hoy desaparecido, cerca de Méndez Álvaro, donde acudirían a homenajearle Azorín, Pío y Ricardo Baroja y otros representantes de la generación literaria de 1898, que se consideraban herederos del "maestro de la juventud presente". Por último, Larra fue enterrado en la sacramental de San Justo, donde comparte sepultura con Ramón Gómez de la Serna y Gerardo Manrique de Lara, inhumados luego.
La pluma de Larra había sido el flagelo más eficaz de las mezquindades de la política y las costumbres del Madrid del arranque del siglo XIX. Ada del Moral, poetisa, lo define como "un patriota no complaciente". Martillo del carlismo y de toda forma de absolutismo, su capacidad analítica y su prosa sustantiva, prístina, se erigieron en artefacto crítico perfecto para desmenuzar el atraso secular de España desde el formato del artículo de prensa.
"Heredero de Quevedo y Cadalso, fue el mejor juez de su tiempo, que filtraba un enorme deseo de modernizar España desde la plazuela intelectual que eran entonces los periódicos", explica el catedrático de Literatura José Montero Padilla. José Luis Abellán, catedrático de Historia del Pensamiento en la Universidad Complutense y presidente del Ateneo de Madrid -del que Larra fue primer socio de cuota-, señala: "Como su amigo Espronceda, fue un liberal progresista comprometido con la causa de la libertad". A su juicio, "su vida expresó el desgarro entre un corazón apasionado, romántico, y el pensar cartesiano de un joven educado en el racionalismo francés".
Abellán, con una treintena de personas más, evocaron ayer, ante su sepultura, la "actualidad plena" de la obra Larra dos siglos después de su nacimiento. El acto había sido convocado por las familias de Fernando Ontiveros, tataranieto del escritor, y Jesús Miranda de Larra, chozno (hijo de tataranieto), así como por el Ateneo y la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), que estrenó su coro en homenaje al inmortal periodista. El presidente de la APM, Fernando González Urbaneja, definió a Fígaro como "un santo civil". El poeta Alejandro Sanz leyó ante la tumba el mismo poema que el día de su entierro leyera José Zorrilla.
Jesús Miranda cederá al Ateneo la camisa que Fígaro llevaba el día de su muerte. El Ateneo celebrará el 24 de marzo, fecha de su nacimiento hace 200 años, una solemne velada evocadora de Larra, a la que asistirán los Príncipes de Asturias.
Fernando Ontiveros reveló a este diario una confidencia: "Mi tatarabuelo fue un gran taquígrafo y yo mismo aprendí taquigrafía por tradición familiar".

El secreto de educar, de Sonia Tercero


EL PAÍS
REPORTAJE
Progresismo en tiempos de Franco
Un documental rememora los inicios a contracorriente del colegio Estudio
ELISA SILIÓ - Madrid - 19/01/2009


"El programa se parecía más a la educación de hoy que a la de entonces", opina la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, al recordar su experiencia como alumna del vanguardista y elitista colegio Estudio de Madrid. Lo hace en El secreto de educar, un documental que acaba de salir a la luz. Su directora, Sonia Tercero, también ex alumna, quiere rescatar del olvido la valiente historia de tres mujeres -Jimena Menéndez-Pidal, Ángeles Gasset y Carmen García del Diestro- que, pese a la oposición del régimen franquista, sacaron adelante una escuela con un planeamiento pedagógico heredero del krausismo. Las tres fundaron el colegio en 1940, convencidas de que pronto se restituiría el Instituto Escuela, al que también estaba unido Ramón y Cajal. El régimen tenía en mente su fuerte conexión con la República, de modo que los inicios fueron casi en la clandestinidad. El beneplácito franquista se logró gracias a la intermediación de un militar, cuando ya se había impuesto un ambiente hermético y familiar. Según Sonia Tercero, ello explica que casi 70 años después perviva la "concepción de clan" de unos ex alumnos orgullosos, que en muchos casos matriculan a sus hijos en Estudio y acuden a actos de rencuentro.

Durante la dictadura, la separación de los sexos tan sólo existió a ojos de los inspectores del régimen. Su llegada provocaba un gran revuelo; apenas había tiempo para fingir la segregación. "Nos enseñaron a votar cuando nadie votaba en España. En cada clase había un presidente, un secretario, un tesorero...", cuenta el escritor Javier Marías en El secreto de educar.
Tras mudarse en repetidas ocasiones por el centro de Madrid -entre ellas, a la casa de los Menéndez Pidal-, el colegio se estableció en 1967 en un terreno rodeado de naturaleza en Aravaca, en el extrarradio de la capital. Un lugar perfecto para su planteamiento pedagógico, que busca despertar la curiosidad por el entorno natural y para practicar deporte, fundamental en el colegio.
La memoria, piensan en Estudio, no puede ser la base del aprendizaje y los libros sólo son de consulta. Son los propios alumnos quienes encuadernan al final de curso el trabajo diario que han ido archivando y el propósito es que sirva a la larga para ir engarzando el resto de conocimientos.

Ideas para la Izquierda, de Humberto Beck

LETRAS LIBRES
MAYO DE 2008
Ideas para la izquierda
por Humberto Beck
Ante los apremiantes dilemas de la globalización, buena parte de la izquierda se ha limitado a censurar y lamentarse. Humberto Beck repasa la más reciente bibliografía política en busca de la otra izquierda: crítica, lúcida, propositiva. El resultado: cinco propuestas novedosas que rebasan “por la izquierda” al pensamiento socialista tradicional.

Uno a uno, los diversos pilares de las teorías y prácticas de izquierda han entrado en crisis. Como propuestas progresistas de desarrollo, la dictadura del proletariado, el nacionalismo revolucionario, la estatización de la economía y el Estado benefactor se han derrumbado o han sido cuestionados intensamente debido a la inviabilidad de sus propuestas, la caducidad de sus esquemas o la ineficacia de sus resultados. Desde distintas perspectivas, el diagnóstico de la crisis converge en un mismo punto: la izquierda se ha quedado sin ideas y precisa urgentemente de ellas.
Este desierto es un espejismo. A pesar de la debacle, y quizás inducida por ella, aquí y allá aparecen los signos de una renovada imaginación práctica de izquierda. Autores, activistas, funcionarios y simples ciudadanos alrededor del mundo diseñan esquemas o ejecutan alternativas sociales que cuestionan y rebasan creativamente los límites del pensamiento socialista tradicional.
Las tentativas modernizadoras y las recientes tendencias globales han traído, a la par de progresos estimables, nuevas desigualdades que apremian la reformulación de los proyectos críticos de la izquierda. A continuación, provenientes de tradiciones y posturas diversas, cinco indicios precisos de esta renovación.

Plan para una pensión global
Aunque la izquierda nació a mediados del siglo XIX con una vocación decididamente internacional, a principios del siglo XXI vastos sectores progresistas alrededor del mundo han adoptado un programa inverso: la condena del mundo exterior como amenaza y la defensa del ámbito nacional como la única instancia para practicar políticas públicas igualitarias. Dudar de la viabilidad (o hasta de la necesidad) de lo global, sin embargo, no es suficiente para corregir los efectos sociales negativos producidos por la internacionalización de la economía.
Pero también existe una perspectiva de izquierda que, en vez de censurar la nueva dimensión universal de los intercambios, la asume como categoría de pensamiento y acción. El recelo ante los flujos de capital, el libre comercio y las corporaciones puede trascender la simple actitud refractaria y traducirse en una crítica razonada de lo global y sus desequilibrios, y en la concepción de lo internacional como un espacio para la ejecución de alternativas sociales y económicas.
El historiador británico Robin Blackburn, profesor de la New School for Social Research de Nueva York y antiguo editor del New Left Review, ha propuesto en este sentido una idea original: el plan para una pensión global.
La pensión global sería un esquema generalizado de seguridad social que beneficiaría directamente a toda persona de edad avanzada. Debido a su carácter universal, el goce de la pensión no estaría sujeto a evaluaciones de necesidad económica –que desalientan el ahorro entre los pobres y estigmatizan a los viejos como objetos de caridad– ni a contribuciones en dinero o en especie por parte de los beneficiarios. La pensión consistiría en el pago diario de la cantidad de un dólar, la cual, a pesar de parecer insignificante, puede contribuir a rescatar de la miseria a cientos de millones de ancianos que viven con menos de dos dólares al día.
Blackburn propone financiar el costo de la pensión –alrededor de 205 millardos de dólares al año– mediante la aplicación de modestas tasas a los circuitos de la globalización.
Para tener una base fiscal dinámica y amplia, el autor piensa concretamente en tres dispositivos monetarios vinculados con los trabajos de la economía global: 1) un pequeño impuesto (de hasta 0.1%) a las transacciones internacionales de divisas; 2) un impuesto al combustible utilizado en vuelos internacionales, y 3) una tasa de 2% para la riqueza corporativa.
Con la asistencia de organizaciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional, las autoridades fiscales nacionales estarían a cargo de recaudar estos impuestos. Los ingresos serían asegurados en las oficinas centrales de un Fondo para la Pensión Global, el cual contaría con una red regional y nacional de alrededor de mil oficinas locales responsables del pago de la pensión. Los costos administrativos de la pensión global resultarían en no más del 1 por ciento del presupuesto total, y probablemente menos.
La dirección de los procesos globalizadores no tiene por qué estar en manos del sector privado exclusivamente. La creación de instituciones como el Fondo de la Pensión Global es uno de los posibles caminos para, en palabras de Blackburn, “extender las políticas sociales en la era de la globalización [e] introducir estos valores en un ámbito de alcance global”.

Robin Blackburn, “Plan for a Global Pension”,
New Left Review 47, Sept.-Oct. 2007.


El Fondo de Impacto en la Salud
El desarrollo de sustancias farmacéuticas originales tiene un costo considerablemente alto que se ha intentado compensar mediante el otorgamiento de patentes monopólicas. Durante la vigencia de este registro –un periodo de veinte años–, nadie más puede producir legalmente el medicamento fuera del dueño de la patente. El resultado han sido costos de venta artificialmente altos, que en ocasiones rebasan el mil por ciento del precio real de mercado, y la exclusión de miles de millones de personas del acceso a los medicamentos más nuevos y efectivos. Además de privar a los consumidores de la libertad de comprar esos medicamentos a precios competitivos, el actual régimen globalizado de patentes induce a un olvido de las enfermedades concentradas en los pobres –como la neumonía o la malaria. Alentadas por la perspectiva de ganancias aseguradas, las compañías farmacéuticas tienden a concentrar sus esfuerzos de investigación en soluciones a las enfermedades padecidas por los grupos con la capacidad económica de pagar los medicamentos –como las enfermedades del corazón.
De acuerdo con el filósofo alemán Thomas Pogge, profesor de las universidades de Columbia y Yale y miembro de la Academia Noruega de Ciencias, este reglamento produce enormes pérdidas en términos de enfermedades y muerte prematura a miles de millones de personas pobres, pérdidas que las ganancias obtenidas por las compañías gracias a las patentes no pueden justificar. Y sin embargo, a pesar de sus desventajas, la perspectiva de rentas monopólicas para las empresas ha generado un sorprendente arsenal de medicamentos que produce beneficios para el consumidor.
¿Cómo conciliar entonces la innovación farmacéutica con la libertad de acceso a los medicamentos? Thomas Pogge ha propuesto una respuesta posible: un plan de reforma que ofrezca a los descubridores médicos incentivos financieros para atender las enfermedades de los pobres. La idea básica del plan es que la invención farmacéutica debería alentarse a través de recompensas ligadas a la eficacia médica de los descubrimientos, y financiadas públicamente. El incentivo se especificaría como una promesa de retribución a los descubridores de cualquier medicamento en proporción a su efectividad durante los primeros diez años de su existencia.
Como todos los seres humanos serían beneficiarios potenciales de este plan, su financiamiento se podría distribuir mediante un acuerdo internacional que cree un Fondo de Impacto en la Salud (FIS). El costo del FIS se dividiría en proporción a los ingresos nacionales brutos de los Estados miembros. En su fase inicial, el FIS podría prometer a cada nueva sustancia registrada una remuneración anual de mil dólares por cada año de vida saludable que reste a la mortalidad y morbilidad de cada miembro de la población mundial. Si todos los países del mundo se unieran al esfuerzo, cada uno contribuiría con menos del 0.008% de su ingreso nacional bruto. El dinero recaudado financiaría cuatro millones de años individuales de vida saludable ganados para la población mundial.
A juicio de Pogge, en vez de lamentar que las corporaciones ubiquen sus beneficios por encima de las personas, la salud y la naturaleza, es necesario estructurar los mercados de modo que alienten el buen comportamiento corporativo. En este sentido, el régimen global de patentes se puede reestructurar con el fin de que los innovadores médicos ganen un interés financiero en la eliminación de las enfermedades que afligen a los pobres. Desde un punto de vista político y social progresista, regular el capitalismo es un proyecto fundamental y necesario, pero muchas veces insuficiente. Para conseguir más eficazmente este objetivo, se necesita ir más allá: no sólo regular el capitalismo, sino insertar en su misma lógica los incentivos para que funcione socialmente.

Thomas Pogge, “Medicines for the World: Boosting Innovation
Without Obstructing Free Access”, por publicarse en Sur / International
Journal on Human Rights núm. 8, junio 2008.


El ingreso básico universal
¿Puede el capitalismo convertirse en un sistema económico significativamente más igualitario sin perjudicar su productividad y capacidad de crecimiento? El filósofo y economista belga Philippe Van Parijs, autor de un proyecto para la adopción de un ingreso básico universal, sugiere que sí. Esta iniciativa, que ha tenido múltiples antecedentes y formulaciones pero que ha sido articulada más ampliamente por Van Parijs en los años recientes, propone el pago a todos los miembros de una comunidad política de un estipendio mensual capaz de ofrecer un estándar de vida por encima de la línea de la pobreza.
Esta remuneración se pagaría en efectivo, no en bonos ni en especie, y sin ningún tipo de restricciones relativas al destino del dinero o el tiempo de su desembolso. Cada ciudadano la recibiría individualmente, y no un hogar o un jefe de familia como sucede en esquemas de transferencias económicas ya existentes. Es incondicional: se entrega automáticamente a todos los ciudadanos, sin tener en cuenta sus circunstancias económicas y sin depender de la obtención de un empleo o de ningún otro requisito. Se podría financiar con el resto de los gastos del gobierno o mediante la creación de un impuesto específico.
De acuerdo con Van Parijs, es una idea más adecuada que los programas de ayuda condicionada por varias razones: al ser un esquema universal, incrementa la proporción de personas pobres beneficiadas; al presentarse como una cuestión de ciudadanía económica, elimina los estigmas sociales que otros programas producen; al no interrumpir el pago cuando se acepta un trabajo, no funciona como un incentivo para perpetuar el desempleo.
Moralmente, el ingreso básico universal se sostiene en la convicción de que, por razón de derechos básicos, nadie debería vivir en la pobreza. Políticamente, apela a una cierta igualdad mínima de oportunidad: la de retirarse de la fuerza de trabajo para participar en actividades no remuneradas. Supone la idea de que la justicia social también consiste en el goce de la “libertad real”: no sólo contar con el derecho de dar forma a un plan de vida, sino también con los recursos para realizarlo. Beneficia al creciente número de individuos que, por diversas razones, se encuentran fuera de la esfera del ingreso asalariado, como los encargados de la casa y de los hijos, los estudiantes, los excluidos del proceso económico, la “población redundante”, los vagabundos permanentes. Vuelve más accesible lo que Iván Illich, al hablar de la diversidad de actividades económicas distintas al trabajo asalariado, bautizó como el “desempleo creador”.
Hasta la fecha, Alaska es la única unidad política que ha introducido un ingreso básico genuino. Lo financia parcialmente mediante los rendimientos de regalías generadas por sus campos de petróleo. Por su parte, desde 2005 Brasil comenzó a establecer gradualmente un esquema de ingreso básico universal iniciando por la cobertura de sus ciudadanos más pobres.
En México, el Partido Alternativa Socialdemócrata ha incluido el ingreso básico en su plataforma política, y recientemente el grupo parlamentario del PRD ha propuesto una iniciativa de ley para instaurar un ingreso ciudadano universal.
Es importante señalar que, desde 1979, Gabriel Zaid esbozó en El progreso improductivo la creación de un esquema de ingreso básico universal adaptado a la circunstancia mexicana. En esta obra, Zaid demuestra económicamente por qué un gasto público costoso, aun el dedicado a rubros sociales, no beneficia necesariamente a los pobres y argumenta con claridad las razones por las que la mejor manera de redistribuir seriamente la riqueza es repartir una parte del ingreso nacional como dinero en efectivo –“un mínimo creciente para toda persona, trabaje o no trabaje, por el simple hecho de haber nacido” –, acompañándolo de una oferta pertinente para las necesidades productivas y de consumo de los pobres. “Darle mil pesos en efectivo a una familia en una aldea de Oaxaca, donde no hace falta Metro, ni pasos a desnivel, ni agentes de tránsito, es darle mucho más que mil pesos de servicios urbanos gratuitos en el Distrito Federal.”

Philippe Van Parijs, “Basic Income: A Simple and Powerful Idea for the
Twenty-First Century”, en Erik Olin Wright (ed.), Redesigning Distribution
/ Basic Income and Stakeholder Grants as Cornerstones for an Egalitarian
Capitalism, Londres, Verso, 2006.


Las dotaciones de capital
Con la intención de imaginar los fundamentos de un capitalismo más igualitario, los juristas norteamericanos Bruce Ackerman y Anne Alstott han propuesto que, al cumplir la edad de veintiún años, cada ciudadano reciba del gobierno una dotación de capital única y sustancial que permita a todos los adultos jóvenes convertirse en poseedores de una riqueza sustantiva.
Para recibir esta cantidad fija de dinero –propuesta por los autores de esta iniciativa en ochenta mil dólares repartidos en cuatro entregas anuales de veinte mil dólares cada una–, los beneficiarios tendrían que cumplir con dos condiciones: haber terminado los estudios de preparatoria y no contar con un expediente criminal. Los jóvenes beneficiarios serían libres de gastar o invertir el dinero de la manera en que consideren más conveniente: ir a la universidad, comenzar un negocio, ahorrar para una casa, invertir en la bolsa, etc. En los primeros cincuenta años, las dotaciones de capital se financiarían mediante una tasa de dos por ciento a las fortunas individuales que excedan los 230,000 dólares. Finalizado este periodo, la carga del financiamiento recaería en los propios beneficiarios, a quienes, de haber tenido éxito económico durante su vida, se les cobraría automáticamente después de su fallecimiento un pago de retribución por la cantidad inicial recibida más los intereses correspondientes.
Ackerman y Alstott señalan que, en ausencia de subvenciones de esta clase, se reproduce continuamente una situación que viola los valores de la igualdad de oportunidades: los hijos de padres adinerados reciben recursos para su educación, ahorro o inversiones, mientras que los hijos de padres sin fortuna, no. Si se aspira a la igualdad en el punto de partida para todos, es necesario expresar este compromiso en términos de propiedad privada: una donación de dinero en efectivo reconocida como derecho de nacimiento de cada ciudadano.
El espíritu de esta propuesta enfatiza la responsabilidad individual y se opone lo mismo a la postura que condena cualquier intervención gubernamental que a los esquemas paternalistas de ingeniería social. Sus objetivos van más allá del alivio de la pobreza, pues busca “libertad para todos, no caridad para unos cuantos”, así como el respeto para las elecciones de cada individuo: trabajar en casa, tener un empleo asalariado o no trabajar. En el esquema de dotaciones de capital, como en el ingreso básico universal, “cada ciudadano puede reclamar su dinero simplemente porque es un ser humano, capaz de dar forma a un plan de vida”.
Ambos programas rechazan del mismo modo la idea del trabajo asalariado como el espacio central de la justicia, porque “expulsa a demasiados seres humanos del escenario central de la vida social y degrada a decenas de millones de gente común y corriente a una ciudadanía de segunda clase”. Es la situación, por ejemplo, de la gran mayoría de las mujeres y de algunos hombres que consagran una buena parte de su vida al cuidado de niños y ancianos.

Bruce Ackerman y Anne Alstott, “Why Stakeholding?”, en Erik
Olin Wright (ed.), op. cit., Londres, Verso, 2006.


La economía solidaria
A lo largo del siglo XX, numerosos partidos de inspiración socialista desecharon la abolición del capitalismo como meta fundamental de la izquierda y adoptaron automáticamente la defensa del papel económico del Estado como único sustituto natural de la revolución. Aunque el nuevo paradigma de izquierda incluía la reconciliación con el mercado, no se ocuparon de imaginar otras formas de continuidad con las inquietudes socialistas, como la creación de agentes económicos organizados a partir de valores de equidad, en vez o además de simplemente prescribir la tutela del capitalismo mediante la intervención estatal. Si bien estos partidos habían roto claramente con el principio revolucionario, su visión de la realidad económica permaneció dentro de los límites convencionales del proyecto social del marxismo: la nacionalización de la economía.
Sin embargo, el fin de la Unión Soviética y el descrédito de las economías centralizadas han despertado desde hace algunos años la inquietud por experimentar con nuevas formas de organización económica. Esta búsqueda de alternativas en los sistemas de producción ha llevado al florecimiento, en diversos países del mundo, de un modelo conocido como economía solidaria, compuesta por aquellas compañías que practican los principios de la autogestión. En esencia, la economía solidaria consiste en la recuperación del proyecto cooperativista, una tradición de izquierda que, como el anarquismo, ha sido eclipsada a lo largo de casi dos siglos por el socialismo dominante. Basadas en la posesión colectiva y la asociación económica entre iguales, las cooperativas rechazan la separación convencional entre trabajo y capital: en ellas los medios de producción son propiedad de los trabajadores.
El sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos ha editado recientemente Another Production Is Possible, una antología de estudios sobre propuestas de sistemas de producción alternativos protagonizada por los nuevos esfuerzos cooperativistas. Sousa Santos señala que, desde un punto de vista progresista, las cooperativas son alternativas de producción deseables porque se organizan de acuerdo con principios y estructuras distintas a las del capitalismo, pero se conciben y operan como unidades productivas en una economía de mercado. Existen, de hecho, confluencias entre los valores del mercado y los valores del cooperativismo: ambos promueven la autonomía de las iniciativas colectivas, buscan la eficiencia económica y apoyan la descentralización. Las cooperativas, además, poseen características que les permiten responder con eficacia a las condiciones del mercado global. Por un lado, al beneficiarse directamente de la prosperidad de la empresa, sus trabajadores dueños cuentan con incentivos para dedicarles más tiempo y esfuerzo. Por otro, al ser usualmente pequeñas, flexibles y dispuestas a formar redes, están dotadas para competir en un mercado volátil y fragmentado.
En su antología, Sousa Santos incluye contribuciones dedicadas a la descripción y análisis de diversas experiencias cooperativas alrededor del mundo, como las cooperativas de recolección de basura y reciclaje en Colombia, organizadas en redes regionales y nacionales, y el reciente renacimiento de la economía solidaria en Brasil, país en el que durante los años ochenta diversas compañías declaradas en quiebra fueron adquiridas por sus trabajadores y convertidas en cooperativas que operan exitosamente hasta la fecha.
Un caso notable de experiencias solidarias exitosas descritas por Sousa Santos es el Complejo Cooperativo Mondragón. Establecido en España en 1956, en la actualidad el grupo cuenta con ciento nueve fábricas, una cadena de supermercados, un banco y una escuela politécnica propiedad de los treinta mil trabajadores que lo componen. El éxito de Mondragón ha radicado en su hábil expansión de redes de apoyo cooperativo y sus innovadores esfuerzos para asegurar la competitividad en el mercado global de cada una de sus cooperativas.
La economía solidaria ofrece una perspectiva de desarrollo que, si bien es tan vieja como el capitalismo industrial, en las condiciones políticas actuales aparece como inédita: la posibilidad de una izquierda empresarial, no gestionada desde el Estado, sino nacida del impulso a la vez cooperativo y emprendedor de los propios ciudadanos. ~

Boaventura de Sousa Santos (ed.), Another Production Is Possible /
Beyond the Capitalist Canon, Londres, Verso, 2007.

Respuesta progresista para una crisis globlal

EL PAÍS
ANÁLISIS
Respuesta progresista para la crisis global
MICHELLE BACHELET JERIA 27/03/2009

El mundo enfrenta hoy uno de los desafíos políticos más serios de su historia moderna. Asistimos a la combinación de la peor recesión internacional desde hace más de medio siglo, con una crisis ambiental sin precedentes debido al cambio climático y el calentamiento global, y una crisis de liderazgo político global.
Sin embargo, no estamos ante una situación sin salida. Por el contrario, estamos también ante una oportunidad sin precedentes para cambiar el rumbo de la historia, por lo que somos numerosos los líderes internacionales que nos estamos movilizando, entre los cuales algunos nos reuniremos este fin de semana en Chile para promover una respuesta progresista a la crisis global.
La crisis se debe a que, a pesar de que vivimos en una era de completa interdependencia entre lo nacional y lo global, la comunidad internacional no ha sabido o no ha querido construir los acuerdos necesarios para dar gobernabilidad a la globalización, creyendo que los mercados nacionales y globales podían funcionar sin regulaciones poderosas, o que el mundo podía ser gobernado unilateralmente por la voluntad del más fuerte. De esta manera, el interés privado de unos pocos terminó imponiéndose sobre el interés general de la humanidad.
La crisis puede ser encarada, entonces, como una gran oportunidad para sentar las bases de una segunda etapa de la globalización. Una era marcada por la prosperidad de todos y no sólo de algunos; por la voluntad de concordar y respetar reglas claras, adoptadas multilateral y democráticamente; por mercados más abiertos, dinámicos y vigorosos; con Estados fuertes; una era construida sobre un paradigma económico sustentable.
Por sobre todas las cosas, la crisis nos ofrece una oportunidad histórica para reinstalar la política y lo público en el centro del quehacer internacional. Podemos forjar un nuevo contrato social global, porque el siglo XXI o lo gobernaremos entre todos, o no lo gobernará nadie.
La próxima reunión del G-20 será decisiva en este esfuerzo, pero es necesario un esfuerzo aún más ambicioso. Una respuesta política a la crisis exige un conjunto equilibrado de políticas públicas globales que estabilicen el sistema financiero y reactiven la economía; pero que también prioricen la creación de empleo y eviten un desplome social global fortaleciendo la protección social; que aseguren una recuperación verde, y aceleren el tránsito hacia una economía menos contaminante que detenga el calentamiento global.
De la reunión del G-20 debe resultar una rápida coordinación de las políticas fiscales indispensables para contener el colapso de la demanda mundial. Si no hay coordinación, arriesgamos un empeoramiento de los desequilibrios de cuenta corriente que contribuyeron a la crisis y una creciente demanda por un mayor proteccionismo, lo que profundizaría y prolongaría aún más la recesión. También es necesaria una profunda reforma del Fondo Monetario Internacional, recapitalizarlo y otorgarle una gobernanza más democrática, e inyectar recursos suficientes a los bancos regionales de desarrollo para que sean instrumentos efectivos para enfrentar la crisis en los países que más lo necesitan.
El desplome económico no puede ser seguido por el desplome social. Si no actuamos hoy con una nueva mirada, la crisis profundizará aún más la desigualdad, que la globalización había agudizado en las últimas décadas. No se deben exigir las mismas políticas de ajuste que en décadas anteriores a los países emergentes y en desarrollo, especialmente ante una crisis originada por el mundo desarrollado.
Por el contrario, esta vez es necesario impulsar globalmente políticas contracíclicas que prioricen la creación de empleo y fortalezcan la protección social, y se debe incrementar la cooperación internacional para los países en desarrollo. Es urgente un nuevo ímpetu para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
La crisis internacional no puede ser tampoco una excusa para detener o postergar la movilización internacional contra el calentamiento global. Es imperativo alcanzar un acuerdo post-Kyoto en la próxima Conferencia de Copenhague de Naciones Unidas.
Pero podemos ir más allá, si modificamos los enfoques de corto plazo y forjamos un nuevo acuerdo ambiental global que siente las bases para una economía global de bajas emisiones. Si no lo hacemos, retardaremos la adopción de las medidas inevitables que deberán ser adoptados en el futuro a un coste económico, ambiental, social y político considerablemente más alto.
La acción para enfrentar el cambio climático puede y debe ser uno de los componentes centrales de la respuesta global a la crisis. Si un porcentaje importante de los trillones de dólares que están siendo movilizados son dirigidos a inversiones en tecnologías limpias, podremos poner en marcha hoy una respuesta internacional que nos permita, simultáneamente, crear empleo decente para millones de personas, disminuir el riesgo ambiental y reducir la pobreza, así como acelerar el paso hacia sociedades más innovadoras y menos dependientes de los combustibles fósiles. En definitiva, podremos encaminar al mundo hacia una recuperación verde y ahorrarnos décadas de lucha contra el cambio climático.

Cuando los nazis vinieron... de Martin Niemöller

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

Tiempo de Memoria, de Carlos Fonseca

PÚBLICO

"César Vidal y Pío Moa proponen un revisionismo desde el odio"
Carlos Fonseca, periodista y escritor, es autor de 'Tiempo de Memoria'. Propone "recuperar la dignidad de la gente anónima que perdió la guerra"
VÍCTOR CHARNECO - Madrid - 05/04/2009 08:00
Encandiló al público con el drama de las Trece Rosas Rojas fusiladas al final de la Guerra Civil y ahora quiere que conozcan la historia del cabo José Rico Martín, fusilado por planear un atentado contra el general Franco el día después de la sublevación. El periodista y escritor Carlos Fonseca (Madrid, 1959) regresa a las librerías con una nueva novela, Tiempo de Memoria (Temas de Hoy), para seguir contando las pequeñas historias de aquel tiempo.
¿Que interés le movía en esta historia?
Me interesan mucho la Guerra Civil y la posguerra, sobre todo desde el punto de vista de la gente anónima. La Historia se ha ocupado de los grandes protagonistas, pero también hay muchos pequeños personajes, como este cabo que quiso matar a Franco, que merecen un hueco en los libros.
¿Cómo hubiera cambiado la Historia de España si el protagonista de su novela hubiera tenido éxito?
La Guerra no habría cambiado sustancialmente. La República no podía ganar sin la ayuda de Francia e Inglaterra, que se la negaron. El hombre llamado a liderar el golpe era el general Sanjurjo, que se mató, y el director era Emilio Mola, muerto también. Franco tuvo la habilidad de colocarse el primero de la fila y de ser elegido, no sólo jefe militar, sino jefe del Estado. Si le hubiese matado el cabo Rico, habría habido otro Generalísimo. Lo único que hubiera podido cambiar hubiera sido la posguerra.
¿En qué sentido?
Es posible que la inquina y el odio que Franco tuvo con los perdedores no hubiera sido igual con otro jefe militar. Y, como muchos de los generales rebeldes eran monárquicos, es probable que la transición hacia una monarquía hubiera sido más rápida.
El cabo José Rico era de Monleras, un pueblo de Salamanca: ¿qué ocurrió allí tras su detención y fusilamiento?
Salamanca estuvo desde el comienzo en zona nacional, así que casi no hubo resistencia, y lo que prevaleció fue el miedo. Delatar a un vecino era garantía de que uno era afecto al nuevo régimen. La familia de Rico pasó a estar proscrita e, incluso, a su hermano Santiago le movilizaron con 17 años las tropas nacionales y lo mandaron al frente de Madrid, a primera línea, donde murió.
El personaje de Ernesto, el profesor que investiga la historia del cabo, asegura en un pasaje que "pasar página es equiparar a víctimas y verdugos".
Él me sirve para reivindicar la necesidad de recuperar la memoria y la dignidad de tanta gente anónima que perdió la guerra y en muchos casos está enterrada en cunetas o en fosas comunes. Hay una idea, sobre todo por parte de la derecha, de que recuperar estos hechos es abrir heridas y justifican el olvido en que los dos bandos cometieron atrocidades. Y siendo en parte verdad, no conviene olvidar que unos se levantaron contra el poder legalmente constituido de la República, y otros lo defendieron.
Y la represión no se detuvo con el fin de la guerra.
Los vencedores pusieron en marcha desde la guerra un plan de aniquilación del enemigo que se prolongó durante los 40 años de dictadura. No hay que olvidar, por ejemplo, que al dirigente comunista Julián Grimau se le condenó y fusiló en el año 1963 por delitos de guerra.
Hay otro personaje de la novela, un teniente, que dice que la Memoria "sólo es la de los rojos"...
Sí, es la teoría de quienes sostienen que la recuperación de la Memoria habría que hacerla en los dos bandos; pero es que en el de los vencedores se ha hecho desde entonces con placas de recuerdo, libros que glosan sus figuras... Esa memoria está recuperada, pero no digo que no se siga haciendo, aunque yo me siento más cercano a los vencidos, con quienes todavía no se ha hecho justicia. La Ley de Memoria Histórica es para todos, pero la memoria que está pendiente de recuperar es la de los vencidos.
¿Es una ley necesaria?
Sí, pero es claramente insuficiente. Estoy a favor de que se anulen todos los sumarios instruidos en aquella época y que sólo sirvieron para justificar penas de muerte o largos años de prisión. La Ley de Memoria Historia se queda muy corta, pero es mejor que nada.
¿La polémica abierta con esta ley amenaza, como dicen algunos, el espíritu de la Transición?
La Transición fue posible por la generosidad de la izquierda, no de la derecha, aunque posiblemente en 1975 la principal prioridad era asentar el sistema democrático. No se pueden abrir heridas que no se han cerrado. Nadie pide un ejercicio de revancha, sino un reconocimiento moral.
«Uso político»
¿Cree que se ha politizado esta recuperación?
Ha habido un uso político por parte de la derecha, en la que hay sectores que se dan por aludidos cuando se critica a la dictadura y el franquismo como si se sintieran sus herederos. Lo que sí es cierto es que hay políticos y pseudoperiodistas que son auténticos propagandistas del enfrentamiento, y una mentira repetida muchas veces termina por convencer a algunos.
¿Cree que está bien contada la Guerra Civil?
La guerra se puede contar de muchas maneras. Desde la investigación histórica, desde la ficción de la novela, desde el relato periodístico e, incluso, a través del cine y el teatro. Cualquiera de estas miradas es válida si se hace desde el rigor y la búsqueda de la verdad. Desgraciadamente hay pseudohistoriadores, como Pío Moa y César Vidal, que manipulan y proponen un revisionismo desde el odio y la revancha.
EL MUNDO
29 de Marzo de 2009


LA OTRA BIOGRAFIA
QUISO MATAR A FRANCO EL 19 DE JULIO
ESPECIAL 70 ANIVERSARIO DEL FIN DE LA GUERRA. El próximo miércoles, 1 de abril, se cumplen 70 años. Con este motivo, hemos seleccionado tres historias poco conocidas unidas por la fe en los ideales y por un final infeliz

Libro. El periodista Carlos Fonseca ha investigado su vida para escribir la novela «Tiempo de Memoria».
-El plan es el siguiente: cuando Franco reviste la guardia, le dispararé a quemarropa.
El cabo José Rico hablaba sin titubeos, pero la sorpresa y el miedo se dibujaron en el rostro de sus compañeros, a los que había convocado en un cuartucho de la compañía (en el Batallón de Cazadores del Serrallo 8 de Ceuta) para planear la forma de oponerse al levantamiento militar.
-El teniente coronel ha anunciado que [Franco] vendrá mañana a Ceuta para hacerse cargo del Ejército de Africa y que revistará nuestro batallón -continuó su exposición-. Voy a pedir que me pongan de guardia en la puerta. Los soldados que entren de servicio conmigo me ayudarán a reducir al oficial y al suboficial. Vosotros tendréis que forzar los armeros de la compañía y cubrirnos desde la galería del primer piso. Si es necesario no dudéis en abrir fuego, porque es probable que gente como el capitán Mateo o el sargento Maules se resistan a entregar su arma e intenten hacernos frente.
-Y después, ¿qué hacemos?, se atrevió a preguntar el cabo Pedro Veintemillas para romper el silencio.
-Hay que correr la voz de que el golpe ha fracasado y animar a otros cuarteles a pelear contra los rebeldes.
-¿Y qué pasa con la Legión? Porque ésos no se van a poner de nuestro lado -intervino Pablo Frutos.
-Lo más probable es que para entonces una parte de ellos haya embarcado rumbo a Málaga o a Cádiz. Con los que queden no habrá más remedio que luchar. ¿De acuerdo? -preguntó José tras escrutar la cara de sus interlocutores. Todos asintieron.
El toque de oración y la bajada de bandera dieron por concluida aquella jornada en la que una veintena de soldados, comandados por José Rico, planearon matar al golpista Franco. Era el 18 de julio de 1936. Si todo salía bien, a la mañana siguiente serían héroes. Con ese pensamiento debió de acostarse aquella noche José Rico Martín, el hombre que estuvo a punto de cambiar decisivamente el curso de la Historia de España. ¿Qué habría sido si hubiera logrado apretar el gatillo como tenía previsto? José Rico es el Claus von Stauffenberg español. Pero a diferencia del coronel alemán que intentó matar a Hitler y cuya vida ha sido llevada al cine bajo el título de Walkiria -con Tom Cruise de protagonista-, la de José Rico ha pasado prácticamente desapercibida. ¿Quién era este periodista en ciernes, hijo de un modesto comerciante, que se alistó voluntario en el Ejército para irse a Africa y cargó sobre sus hombros la misión de parar el levantamiento militar? El periodista Carlos Fonseca ha documentado su historia y la ha novelado en Tiempo de Memoria, en la que se basa este reportaje y que se publica la próxima semana.
«SAQUE LAS TROPAS»
El golpe se había iniciado la tarde del 17 de julio de 1936 en Melilla, y se había extendido como la pólvora por el protectorado español en Marruecos. El teniente coronel Julián Martínez Simancas, jefe del Batallón de Cazadores del Serrallo número 8 de Ceuta, recibió a las 11 en punto de la noche la llamada del teniente coronel Juan Yagüe que llevaba esperando toda la tarde: «Saque las tropas a la calle y proceda a tomar la ciudad».
Mandó formar en el patio de armas y dio cuenta a sus hombres del movimiento patriótico que acababa de ponerse en marcha.«¡Soldados! La patria nos llama a cumplir la misión de salvarla del dominio comunista al que la ha abocado sin remedio este Gobierno», tronó su voz. «No es momento de vacilaciones, sino de ofrecer el tributo de nuestras vidas ante el altar del todopoderoso si así lo exigen las circunstancias».
José Rico y sus compañeros bajaron en formación hasta el mercado central de abastos de Ceuta, frente al puente de la Almina, y allí se unieron a las tropas del tercio, que ya habían dejado retenes en los barrios de la Almadraba y el Morro. En aquella ronda por las calles de Ceuta, la madrugada del 18 de julio, José Rico Martín y Pedro Veintemillas observaron cómo las patrullas de falangistas detenían a civiles y asaltaban sedes de partidos políticos republicanos. Vieron también cómo en las paredes de la ciudad se fijaron bandos, firmados por Franco, en los que se anunciaba al pueblo el estado de guerra, la disolución de todos los partidos y la prohibición de reuniones.
De regreso al cuartel, se reunieron con los también cabos veteranos Anselmo Carrasco y Pablo Frutos y estudiaron, sin éxito, cómo frustrar el golpe de sus jefes. Fue en un segundo encuentro, ese mismo día, donde José Rico explicó su plan. Cuando Franco entrara en el patio central del acuartelamiento para revistar las tropas, él mismo le dispararía. Los otros implicados, casi una veintena de soldados, apuntarían al resto de militares para inmovilizarlos desde la primera planta del cuartel.
José Rico tenía 21 años y hacía un año que se había alistado voluntario en el Ejército. El y Manuel, su compañero de aventura, eran amigos y vecinos de Monleras, un pequeño pueblo salmantino a 20 kilómetros de Ledesma, del que habían partido en julio de 1935 para hacer carrera en el Ejército de Africa. Ambos eran los primogénitos de dos familias pródigas en descendencia que, primero con sorpresa y luego con resignación no exenta de orgullo, habían asumido que abrazaran la carrera de las armas. Conocían los oficios del campo y no renegaban de su dureza, pero creían que más allá de los campos amarillentos había un mundo por descubrir.
José vivía con su familia en el número 4 de la calle Santo. A Antonio, su padre, todos le conocían como el Villarino porque era de ese pueblo próximo, que los días claros se oteaba en el horizonte. Las habladurías corrían de boca en boca y hasta Monleras llegó la noticia de que Aurora, antes que su esposa, había sido su cuñada, la mujer de un hermano muerto en un extraño episodio de navajas cabriteras. Huyendo de las maledicencias se fueron a Monleras, donde ella disponía de fincas heredadas, en las que cultivaban trigo, cebada y centeno, que apenas les reportaban ocho o 10 fanegas si el año era bueno.
FAMILIA IZQUIERDISTA
Cuando se casaron, Aurora ya tenía a José, que Antonio aceptó como si fuera hijo suyo. Después llegaron seis vástagos más.En su casa se había alojado nada más y nada menos que don Casto Prieto Carrasco, alcalde de Salamanca, catedrático de Anatomía y diputado a Cortes por Izquierda Republicana, y los vecinos empezaron a comentar que aquella pareja era, además de rara, izquierdista. Una distinción que con el tiempo se demostraría extremadamente peligrosa. En aquel entorno, el joven José Rico despuntó como periodista. Don José María, el maestro del pueblo, le había enseñado todo cuanto sabía y le había recomendado para que colaborara en El Adelanto de Salamanca, al que periódicamente remitía sus crónicas sobre los acontecimientos de la comarca.Creyó descubrir su vocación, y hasta se atrevió a mandar un artículo sobre la gozosa proclamación de la II República que le valió la felicitación del director. Una vez en el batallón aprovechó para hacer el curso de cabo, que obtuvo a los tres meses de su incorporación con una nota media de 8,10. Su formación y su buena caligrafía le abrieron pronto las puertas de las oficinas del cuartel, donde se labró un expediente impoluto.
Hasta que el 18 de julio de 1936, sólo unas horas después de planear el asesinato de Franco, el capitán Civantos entró violentamente en la compañía pistola en mano, custodiado por una comitiva de hombres armados. Los soldados saltaron de sus camas en calzoncillos y de manera apresurada comenzaron a vestirse sobresaltados.
-¡Cabos Rico y Veintemillas!
-¡Presente, mi comandante!, respondió José dando un paso al frente y colocándose en posición de firme.
El comandante caminó hacia él y le apuntó con la pistola.
-Si no te descerrajo un tiro ahora mismo, hijo de puta, no es por falta de ganas -le golpeó con la culata del arma en la cara y dirigió la mirada hacia Veintemillas, que formaba en mitad del pasillo-. Llévenselos al cuerpo de guardia.
-Esos dos traidores conspiraban contra el Ejército. Sabemos que habían convencido a algunos de vosotros. Conocemos vuestros nombres porque hay soldados con arrestos y el suficiente amor a su patria para defenderla de estos hijos del comunismo, profesionales del odio. Tenéis una única oportunidad de enmendar vuestro error dando un paso al frente. Quien lo haga atendrá mi indulgencia.A los cobardes los fusilo esta misma noche.
Horas después, casi una veintena de soldados eran conducidos en una camioneta destartalada a la fortaleza militar del Monte Hacho. Para entonces, Franco acababa de llegar a Tetuán, capital del protectorado. La mañana siguiente tenía previsto visitar Ceuta.
CONSEJO DE GUERRA
Tras pasar casi un año en prisión, el 17 de marzo de 1937, José Rico fue sometido a un Consejo de guerra que decretó su fusilamiento, ejecutado un mes después. El hombre que llevó su defensa, Diego Navarro, escribió a su padre: «Deberes de mi cargo me obligan a cumplir esta misión, tan penosa, de dar a usted cuenta del fallecimiento de su querido hijo José en las circunstancias que usted ya conoce. (...) También quiero decirle que conservó su serenidad y sangre fría en todo momento y que murió como un hombre, produciendo esta serenidad la admiración de cuantos presenciaron tan tristísimo acto. Hoy 18 se ha dado cristiana sepultura a su cadáver en el cementerio de la ciudad».
También José Rico tuvo palabras para sus padres poco antes de morir: «Me fusilan al amanecer. El capitán Navarro me ha preguntado si quiero algo. "Vivir", le he dicho, y no ha sabido qué responderme.Le he pedido que vea de localizar a Manuel y le entregue mis pertenencias para que se las haga llegar a mi familia. Dice que no me preocupe, que hará todo lo que esté en su mano para ayudarme, y cuando se ha despedido me ha rogado de nuevo que no pierda la esperanza porque el Caudillo, como llaman al Franquito, puede indultarme en el último momento. No lo creo. ¿Cómo se prepara uno para morir? ¿Cómo se despide de la vida y de sus seres queridos? Tengo miedo y no sé cómo reaccionaré cuando esté ante el pelotón de ejecución. Me gustaría mantener la dignidad, pero ¿cómo? Padres, no se culpen de nada, porque de nada tienen la culpa, como tampoco me culpo yo de mis acciones. Sufro por usted, madre, porque sé que mi muerte le va a partir el corazón, pero tiene que ser fuerte.Se lo pido con todas mis fuerzas. Tiene a mis seis hermanos, que la necesitan más que nunca. Yo cuidaré de todos desde el otro mundo. Adiós a todos. Les quiere, José».
Artículo basado en la novela «Tiempo de memoria», de Carlos Fonseca, editorial Temas de Hoy, a la venta el 7 de abril

40 Congreso de la UGT

EL PAÍS

Cándido Méndez renueva al frente de la UGT
El secretario general del sindicato es reelegido con el 93,2% de los votos
AGENCIAS - Madrid - 04/04/2009


Los delegados asistentes al 40º Congreso Confederal de UGT han elegido este sábado, con el 93,2% de los votos la nueva Comisión Ejecutiva Confederal de UGT, encabezada por el secretario general del sindicato, Cándido Méndez. La reelección supone el comienzo del quinto mandato de Méndez al frente del sindicato. Tras su proclamación como secretario general, Méndez ha sido recibido con una ovación de todos los delegados asistentes, puestos en pie, con gritos de "UGT".
Cándido Méndez reelegido secretario de UGT
VIDEO - AGENCIA ATLAS - 04-04-2009
Cándido Méndez ha sido reelegido secretario general de UGT con más del 93% de los votos, lo que supone el comienzo de su quinto mandato al frente del sindicato, que dirige desde 1994. - AGENCIA ATLAS
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Cándido Méndez Rodríguez
A FONDO
Nacimiento:
28-01-1952
Lugar:
(Badajoz)
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De los 766 votos emitidos para elegir a la nueva Ejecutiva, 714 fueron a favor, 31 nulos, 21 en blanco y ninguno en contra. En el anterior congreso del sindicato, en 2005, Méndez fue elegido con un 75,9%.
Durante la sesión de clausura celebrada este sábado, el Congreso de UGT ha aprobado una moción de urgencia en la que reclama al Gobierno "que retire de inmediato y cierre" los expedientes abiertos contra seis agentes de la Guardia Civil por su participación en la manifestación del pasado 18 de octubre en defensa de mejoras salariales y laborales de este cuerpo de seguridad del Estado.
Además, ha aprobado dos resoluciones, una de apoyo a RTVE y otra respaldada por la gran mayoría de organizaciones confederadas, en la que se pide a la nueva Comisión Ejecutiva que abra un debate "serio y profundo" sobre cómo adaptar la estructura del sindicato a las nuevas realidades productivas, para lo que, los firmantes de la resolución, entienden que bastaría con seis federaciones sectoriales.
La nueva Ejecutiva que sale de este Congreso está integrada por 13 miembros, de los cuales, siete son hombres y seis mujeres. El secretario de Organización y Comunicación y Coordinación del Área Interna, José Javier Cubillo, el tesorero, Antonio Retamino, el secretario de Acción Sindical y Coordinación del Área Externa, Antonio Ferrer, y la secretaria para la Igualdad, Almudena Fontecha.
La secretaria de Formación será Teresa Muñoz, de Innovación e Industria, Francisco Javier Sanjuán, de Política Social, Carmen López Ruiz, de Política Territorial, Ana Micó y de Política Institucional Federic Monell i Lliró. Además, Marisa Rufino ocupará el cargo de secretaria de Salud Laboral, Isabel María Navarro será secretaria de Cambio Climático y Medio Ambiente y Manuel Bonmati Portillo, secretario de Política Internacional.
Abandonan la Comisión Ejecutiva del sindicato la hasta ahora secretaria de Salud Laboral y Medio Ambiente, Dolors Hernández, el secretario de Empleo y Protección Social, Jesús Pérez, la secretaria de Industria, Ángeles Fernández, la secretaria de Formación Sindical y Acción Cultural, Blanca Uruñuela, la secretaria de Juventud y Trabajo, Pilar Duce, y la secretaria de Coordinación para la Negociación Colectiva, Josefa Solá.
El Congreso ha contado, en su jornada de clausura, con la presencia del líder de la oposición, Mariano Rajoy, la portavoz parlamentaria del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, el secretario de Acción Sindical de CC OO, Ramón Górriz y el ex líder de UGT, Nicolás Redondo.