martes, 28 de abril de 2009

Torcuato di Tella


LA NACIÓN

Torcuato di Tella, ex secretario de Cultura del Presidente argentino Néstor Kirchner

“El socialismo chileno representa un modelo de cambio”
El prestigioso sociólogo trasandino cree que Michelle Bachelet llega al poder en Chile para profundizar un programa de reforma tributaria, dar un lugar preponderante a las mujeres, fortalecer una alianza a corto plazo de su país con el Mercosur y situar al socialismo local como modelo a imitar por otras vertientes de la centroizquierda latinoamericana.
PABLO E. CHACÓN
Buenos Aires
“Yo creo que el Gobierno de Michelle Bachelet continuará, y en algunos casos, profundizará la línea política que viene desarrollando la Concertación chilena desde su primer mandato y que en el caso específico de Ricardo Lagos, que es socialista, se robusteció en varios frentes”. Así resumió el sociólogo e historiador argentino, Torcuato di Tella, su visión sobre el camino que este fin de semana comenzó a recorrer la nueva Presidenta de Chile, a quien consideró también un referente para toda la centroizquierda latinoamericana.
-¿Cuáles son esos frentes que habrían sido robustecidos?
-En principio, el aggiornamiento ideológico de su partido. Los socialistas trasandinos terminaron con las fantasías políticas de los 70, la ‘vía chilena al socialismo’ y esas cosas, que eran imposibles porque Salvador Allende había llegado a La Moneda con el 37% de los votos, y la derecha tenía fuerza parlamentaria (y aliados militares, adentro y afuera). El desprecio al modelo socialdemócrata -sospecho- estaba inspirado en la atracción que todavía producía el castrismo y la China de la Revolución Cultural (de la que se ignoraron prolijamente todas las atrocidades). Pero ahora, sin dudas que este socialismo representa un modelo de cambio posible para otras vertientes de la centroizquierda sudamericana, el PT de Lula, el Frente Amplio uruguayo y hasta las experiencias ‘populistas’, como las califican los falsos aristócratas, de Hugo Chávez y Evo Morales. Después, claramente están la calidad institucional y el crecimiento económico, que como está sucediendo en distintos países de la región, sigue sin traducirse en una mejora económica sustancial para los pobres. Ciertamente, los pobres están más protegidos, pero no deja de ser cierto que la brecha entre ricos y pobres, en términos de distribución del ingreso, en Chile, en Argentina, en Brasil, no ha dejado de crecer. Todo pese al sostenido crecimiento económico.
-¿Por qué cree usted que sucede eso?
-Porque en ningún caso han dado el paso para cambiar el patrón de la política tributaria vigente. Es decir, no se han cambiado ciertas estructuras de privilegio, que permiten prácticas prebendarias. No se ha hecho una verdadera reforma impositiva, que es el instrumento clave para que una izquierda prudente, racional, con posibilidades de acceder al poder, pueda dar un salto cualitativo. Pero también hay que matizar, porque los chilenos, a pesar de todo, no nacionalizaron el cobre, e imponen impuestos altos a las operaciones financieras de corto plazo. Eso no sucede en Argentina, donde para colmo no hay cobre… Igualmente, y según me han dicho, Bachelet tiene intenciones de cambiar la política tributaria. Quizá haya llegado el momento, quizá se trataba de esperar el momento. Si es así, hay que pensar -y yo lo pienso- en una política de Estado muy inteligente, estratégica, un manejo muy práctico de los tiempos. Hay que ver. En todo caso, esa política no es tan estratégica en otros campos.
-¿En cuáles campos?
-Hay dos puntos. El económico, donde Chile, además de administraciones prolijas y menos corruptas de lo habitual, tiene ventajas comparativas: la exportación del cobre y la madera, productos que los estadounidenses -sus principales clientes- no tienen, y entonces compran. El riesgo es que se descuide la producción industrial intensiva, porque estamos hablando de recursos naturales que tienen fecha de vencimiento. No hay cobre ni madera que dure toda la eternidad. Esa ventaja, creo, hay que articularla con una política industrial más agresiva. Si no pasa lo de Argentina y Brasil: no pueden competir con los ‘farmers’ estadounidenses, que están subvencionados, y sus materias primas, exceptuando la soja transgénica (favorecida por el boom estacional de los últimos años), es muy difícil de colocar. Argentina, además, no termina de definir un perfil industrialista, cosa que Brasil, en algunos sectores, informática por ejemplo, ha podido construir… En fin: la solución, a mi juicio, es el Mercosur.
-Supongo que será el segundo punto.
-Supone bien. Es cierto que el Tratado de Libre Comercio (TLC) no es incompatible con el Mercosur… siempre y cuando se tenga en cuenta que los recursos no renovables son recursos no renovables, y que los países vecinos carecen de ventajas de exportación similares. Por esa razón, depender tanto de una alianza con los Estados Unidos podría debilitar la posición de Chile en el Mercosur si este mercado logra afianzarse (y no tengo dudas que así será, pese a la voluntad contraria de muchos) por la fuerza de las circunstancias a las que creo hay que fortalecer políticamente. Esto para terminar con los resquemores nacionalistas, y para componer un bloque de poder que sea capaz de sentarse y discutir condiciones con otros bloques de poder, aunque en esa mesa estén sentados Chávez y Evo Morales, porque Chávez tiene petróleo, y Evo Morales, gas. Eso es energía, de la que el ‘primer mundo’ carece. Argentina tiene infraestructura, servicios, cultura, una multitud, como diría el amigo Toni Negri, muy formada (y otra que mejor no hablar). La suma de todas esas partes, la sinergia potenciada por las distintas cadenas de la producción industrial, que hay que decidir y distribuir según los casos, pueden convertir al Mercosur, a futuro, en un actor no sé si central pero muy importante en una economía global de bloques.
-¿Y cómo cree que actuará Bachelet en este ámbito?
-Creo que Bachelet atenderá ese frente más que los gobiernos anteriores. Ese es mi deseo. Y creo que es lo más razonable, incluso por una cuestión de autonomía, que en política (en cualquier cuestión en realidad), siempre será relativa. Porque aunque parezca paradójico, la actitud básica de la intelectualidad socialista chilena de hoy (excepto el pequeño grupo filo comunista o afiliado al PC) es más congruente con las teorías de Marx que lo que se daba en los entusiasmos de 1970, más orientados al leninismo. Es que el fundamento de la teoría marxista es la adaptación a las fuerzas reales del capitalismo, para usar los elementos que se generan en su propio seno y cambiarlos: cambiarlos, no destruirlos. Un Gobierno de la Concertación, con predominio socialista sumado a democristianos progresistas (como los italianos de Romano Prodi) tiene que operar dentro del sistema existente, reformarlo desde adentro, y eventualmente hacerlo cambiar; es decir, pasar de un sistema aperturista a otro intervencionista, que ayudaría, además, a la integración regional. No hay que tener miedo al ‘intervencionismo’. El romanticismo delirante terminó… de manera sangrienta. Así que, para terminar, diría que Bachelet, que sabe de eso más que nadie, continuará con un proceso de administración, sumado a rasgos singulares (género, etcétera), en un contexto de mayor madurez política e institucional, que espero también se vaya extendiendo al Mercosur.

lunes, 27 de abril de 2009

Hacia una nueva democracia, de Tarso Genro

EL PAÍS
Hacia una nueva democracia
TARSO GENRO (*)
El sentido trágico que Max Weber atribuyó al régimen democrático que tuvo la Alemania de entreguerras tenía cierta identidad con el 'decisionismo' de Carl Schmitt, para el cual la democracia era, sobre todo, el funcionamiento de la 'excepción'.
Las concepciones de estos autores anticipaban, en cierta medida, la crisis de la democracia moderna. La esfera de la política en Carl Schmitt jamás podría afirmar la racionalidad democrática de 'larga duración', pues la disyuntiva amigo versus enemigo como primera 'naturaleza' de la política sería siempre la relación estructurante del proceso democrático. Si Max Weber, sociólogo, entendía la política como el permanente drama entre lo deseable y lo posible, y el poder del mandatario como la resultante de un cheque en blanco, Schmitt, jurista, identificaba al Poder Ejecutivo como el verdadero guardián de la Constitución. En tanto que guardián, sería su intérprete supremo, y su vigilante, a través de la fuerza y del arbitrio. Max Weber escéptico, Schmitt autoritario. Esto nos remite al presente.
En oposición a las teorías de Weber y Schmitt, los grandes juristas, sociólogos y teóricos de la política que les sucedieron se han esforzado siempre en revalorarizar y recuperar el contrato de la modernidad respecto de sus crisis recurrentes. Estos últimos autores hicieron una brillante defensa de un Estado por encima de las clases sociales y de la sociedad misma. Profundizaron el principio de la igualdad formal y reconocieron las potencialidades humanas de la lucha por la supervivencia, tomándola como base de un pacto constitucional para afirmar principios civilizatorios. En última instancia, reconocieron los derechos 'difusos' como impregnados en los derechos subjetivos, entonces todavía abiertos a una cierta indeterminación.
La democracia moderna siempre fue una bella construcción teórica y, a pesar de sus vicisitudes prácticas, siempre se ha mostrado superior a las tentaciones de una superación 'totalizante'. Estas últimas, cuyos extremos fueron las tendencias fascistas o estalinistas, nunca tuvieron un sistema conceptual tan coherente como el producido por los grandes juristas y pensadores burgueses. Sobre todo cuando éstos forjaron la teoría del Estado democrático de Derecho, que vino a consolidarse a lo largo del siglo XX.
Por el contrario, lo que hoy se discute es si las complejas relaciones globales construidas por la fuerza normativa del capital financiero, en el contexto de la actual revolución tecnológica, no están sepultando la contractualidad moderna. Creo que, bien examinada esta cuestión, ello revelaría una impotencia extrema: la impotencia de los mandantes o electores frente a la autonomía de los mandatarios o electos. En este esquema, los primeros resultarían sometidos por la lógica implacable del Estado. Un Estado que es débil para ejercer sus funciones públicas, sobre todo en su dimensión macroeconómica, pero que, sin embargo, se expresa en ocasiones de manera arrogante con la esfera pública que existe en su entorno. Se trata, en definitiva, de un tipo de Estado en el que predominan las premisas 'técnicas' para orientar las políticas, frente a lo que debiera ser el predominio de las premisas políticas para determinar sus técnicas de actuación.
La relativa indiferencia ciudadana en relación a la política que se observa en muchos de los países del llamado 'primer mundo' y el escepticismo que se reproduce de manera amplia en los países de desarrollo intermedio, como Brasil por ejemplo, posiblemente son consecuencia del agotamiento del contrato social moderno. Este último ha perdido, de una parte, la capacidad de cohesionar socialmente, cohesión que ha sido sustituida de forma manipulada mediante una integración, real o ficticia, a través del consumismo desenfrenado. De otra parte, ha perdido también la capacidad de afrontar las grandes demandas sociales, demandas que han sido sustituidas por la estatización de la filantropía y las políticas de carácter compensatorio. El reflejo de esta situación es la creación de una mayoría social o, como mínimo, de significativos sectores sociales que pierden la capacidad de forjar su identidad política y construir su socialidad a través del trabajo.
La imposibilidad de obtener la identidad a través del trabajo, consecuencia del desempleo y de cambios sustanciales en las formas de trabajo, genera esta nueva socialidad impotente. Simultáneamente está produciendo una gama diferente de expectativas para el futuro. Tales expectativas desarman cualquier utopía que no se traduzca objetivamente en mercancía o en consumo, destruyendo así la cultura y la experiencia de las clases sociales, y lo hace sin afirmar y construir otras relaciones mínimamente orgánicas.
La democracia actual se encuentra 'desterritorializada' en función de una totalidad objetiva (el poder real del capital financiero), que tiene su origen en una globalización que no está orientada por la política y sí por la técnica de reproducción virtual del dinero. La consecuencia es la anomia mundial y no solamente la anomia local o territorial. Este proceso sólo permite el imprevisto y la incertidumbre como únicas salidas. La inseguridad frente a la violencia, el terrorismo o la criminalidad se hacen presentes, en mayor o menor grado, en todas las sociedades occidentales y expresan lo que constituyen los símbolos duros de esta crisis civilizatoria.
Cómo afrontarán esta cuestión los partidos democráticos de izquierda y centro-izquierda, e incluso si sabrán afrontarla, es un tema todavía abierto. Hasta ahora estamos situados entre las experiencias locales, llevadas a cabo principalmente por los gobiernos de ciudades, y el pragmatismo 'liberalizante' de los gobiernos nacionales, e incluso de muchos de la izquierda. Dicho pragmatismo en ocasiones opera con un lenguaje aparentemente socialdemócrata, vinculado a la política tradicional de la socialdemocracia que distribuyó renta a través del Estado, pero que actualmente y en muchos casos debilita la función pública del Estado.
Ante esta disyuntiva, quizás el mejor camino sea volver, en otro nivel ciertamente, al gran debate que ya se dio entre la socialdemocracia (que más tarde tuvo como resultado el Welfare) y el socialismo (que históricamente se expresó en el comunismo de inicios del siglo XX). Pero esta vez se trata de dibujar la utopía de manera más modesta: rebajar por ahora las expectativas emancipadoras a fin de cohesionar una expresiva fuerza social y una mayoría política (sin lo cual no hay posibilidad de transformaciones democráticas) con el objetivo de refundar el contrato social moderno. Y hacerlo a partir de dos grandes fundamentos radicales: someter el Estado a la fuerza de la política, y con ello revocar la fuerza normativa del capital financiero, y, también, hacer de la inclusión social el centro de las políticas públicas, superando las políticas meramente compensatorias. La inclusión social sería, pues, el elemento ético de una nueva redistribución de renta a través de una nueva distribución de la oferta y las posibilidades de trabajo.
¿Será acaso el régimen democrático un conflicto en el cual la democracia genera siempre el renacimiento del conflicto para acabar en tragedia? Ésta es una de las grandes cuestiones de nuestro tiempo.
(*) Tarso Genro es alcalde de Porto Alegre (Brasil) y miembro de la dirección nacional del Partido de los Trabajadores (PT). Ha sido diputado federal (1989). Autor, entre otros libros, de Introducción crítica al Derecho, Utopía posible y Futuro por armar.

Bucarest, la memoria perdida, de Albert Solé

El PAÍS
REPORTAJE
La memoria perdida de Solé Tura
La familia del padre de la Constitución revela en un filme que padece alzhéimer
ENRIC COMPANY - Barcelona - 23/12/2007
De una forma original, pero política, como corresponde al personaje, la familia de Jordi Solé Tura ha decidido hacer público que el ponente que participó en la redacción de la Constitución de 1978 en representación de los comunistas padece el mal de alzhéimer a sus 77 años.
El ejemplo de Maragall
La noticia en otros webs
webs en español
en otros idiomas
Su esposa y su hijo convirtieron los ejercicios de memoria en relato
La pérdida de la memoria de Solé Tura ha sido relatada por el hijo del político, Albert, en una película que él mismo ha dirigido y de la que es guionista. Se titula, Bucarest, el nombre de la ciudad rumana en la que Solé Tura fue durante tres años locutor de la emisora del PCE Radio España Independiente. Y en la que Albert nació, fruto del exilio forzoso de su padre. Será preestrenada el 14 de enero en Barcelona en un acto en el que hablará otro enfermo de alzhéimer, Pasqual Maragall, que ha convertido su combate contra este mal en un nuevo gran objetivo de su vida.
Político de larga trayectoria, iniciada en 1956 con su ingreso en el PSUC, el partido de los comunistas catalanes, y finalizada como ministro de Cultura y parlamentario socialista en 2004, Solé Tura ha sido también durante décadas prolífico articulista de prensa. Su último artículo publicado en EL PAÍS data de julio de 2003. Entonces estaba ya afectado por la enfermedad, aunque él mismo y la familia no la identificaron hasta más tarde.
"En el homenaje que en 2004 le rindió la Universidad de Barcelona, nos dimos cuenta de que aquellas pérdidas de memoria eran algo muy grave", explicó ayer. Tenía olvidos en asuntos tan importantes de su vida como el proceso constitucional, recuerda ahora.
Diagnosticada en 2005 la enfermedad por el neurólogo Nolasc Acarín, Albert y Teresa Eulàlia Calzada, la segunda esposa de Solé Tura, decidieron convertir parte de la terapia, que consistía en realizar esfuerzos de memoria con el enfermo, en un relato de su agitada vida y su intensa actividad política.
De esta forma, Bucarest es, en la intención de su autor y según confiesa, "un homenaje a Jordi y con él, a toda su generación tal como yo la he conocido". Pero es, al mismo tiempo, un relato sobre el avance de la enfermedad, con momentos de intensa emoción. Solé Tura se ha distinguido siempre por ser, además de muchas otras cosas, una persona afable, optimista, que irradia una agradable sensación de proximidad. Esto aparece también en el filme y contrasta duramente con la cruda realidad de la enfermedad. El mal ha avanzado hasta el extremo de borrar a Solé el recuerdo, por ejemplo, de que estuvo en la cárcel a causa de su actividad política.
En la reconstrucción de esta memoria participan en el relato fílmico muchos de los personajes con los que la generaron. Desde los primeros compañeros del PSUC, como Francesc Vicens y Salvador Giner y el editor Jordi Sánchez, compañero de celda en la Modelo de Barcelona, hasta Miguel Núñez, Jorge Semprún y Santiago Carrillo. E incluso alguno de los adversarios de siempre, como Manuel Fraga Iribarne, con quien terminaría redactando la Constitución. Fraga aparece alegrándose de que, finalmente, se cerrara Radio España Independiente. También habla su inseparable Jordi Borja. Y figuras que, sin ser de su cuerda política han tenido un importante papel en la trayectoria de Solé Tura, como Manuel Jiménez de Parga. En la década de 1960 le acogió en su cátedra de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona, a pesar de que se trataba de un profesor políticamente marcado y fuente de todo tipo de problemas con las autoridades de la dictadura. Jiménez de Parga no deja dudas: "Solé estaba muy por encima de cualquier otro aspirante".
Y Jordi Pujol, que fue siempre un adversario. "Nuestra relación ha estado basada siempre en una discrepancia muy fuerte", advierte Pujol antes de reconocer el mérito de Solé como co-autor de la Constitución.
Los espectadores de Bucarest percibirán cuando la vean que la decisión de hacer pública la enfermedad de Solé Tura a través del relato filmado de su vida se ha convertido en otro gesto político del fundador de Bandera Roja, adalid del eurocomunismo en su momento y luego, ministro de Felipe González.

Juan de los Toyos


El PAÍS

UGT mira a su historia con la Fundación Juan de los Toyos
P. G. D. - Bilbao - 27/04/2009


UGT Euskadi se suma a la voluntad de recuperar la memoria y presenta el próximo 7 de mayo en Barakaldo la Fundación Juan de los Toyos. La nueva entidad recupera la memoria del sindicalista y socialista que fue consejero de Trabajo, Previsión y Comunicaciones en el primer Gobierno vasco durante la República. De los Toyos es recordado también por izar la bandera republicana por vez primera en España. Lo hizo en el Ayuntamiento de Eibar, donde era concejal socialista, en 1931. Además, fue miembro de la ejecutiva federal de UGT en Madrid junto a los dirigentes históricos Pablo Iglesias, Julián Besteiro y Largo Caballero, entre otros.

El presidente de la Fundación, Raúl Arza, asegura que el objetivo de la fundación es recuperar la memoria histórica del movimiento obrero en el País Vasco; especialmente, el papel de la UGT. Su presentación en público correrá a cargo del catedrático de Historia Contemporánea de la UPV Manuel Montero.

EL CORREO


GUIPÚZCOA
Toyos, siete décadas después
Gernika rememorará mañana la constitución hace 70 años del primer Gobierno vasco, del que formó parte el socialista eibarrés
A. L./EIBAR

PROCLAMACIÓN DE LA REPÚBLICA. Juan De los Toyos se dirige a la multitud desde el balcón del Ayuntamiento. /ARCHIVO MUNICIPAL

EL PERSONAJE
A Juan de los Toyos se le atribuye el error de que la bandera republicana se alzara en Eibar antes que en ningún otro sitio del EstadoParticipó activamente en la revolución de octubre de 1934 y estuvo varios meses encarcelado.
Publicidad
Siete décadas exactas separan el día de hoy del 7 de octubre de 1936 cuando se constituyó el primer gobierno vasco de la segunda república en la Casa de Juntas de Gernika, encabezado por José Antonio Agirre y del que formaba parte el socialista eibarrés Juan de los Toyos, en calidad de consejero de Trabajo. Aquella jornada tendrá una rememoración especial hoy en el mismo lugar ya que el lehendakari Juan José Ibarretxe homenajeará a aquel primer gabinete a través de sus familias. Juan de los Toyos y Miguel de los Toyos, sobrino y sobrino-nieto respectivamente del primer consejero vasco de Trabajo, acudirán a este acto institucional. Miguel no había nacido todavía cuando su tío abuelo falleció en México, en el exilio, en 1965, pero guarda la memoria histórica y sigue la tradición familiar socialista. Con una diferencia de 70 años Juan de los Toyos y Miguel de los Toyos ocupan el mismo puesto: uno era entonces y otro es actualmente teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Eibar. La figura de Juan de los Toyos es recordada por su sobrino nieto Miguel de los Toyos desde la memoria de la familia. «Nos sentimos orgullosos», resalta el edil socialista. Fue uno de los principales protagonistas de la proclamación de la República en Eibar y a él se le atribuye el error de que la bandera tricolor se alzara en la plaza de Alfonso XIII, ahora Unzaga, antes que en ningún otro sitio del Estado. Según cuentan los historiadores, en pleno momento de preparativos a nivel nacional llegó un mensajero de la casa del pueblo de San Sebastián con el recado de «que se prepare la república». Este mensaje, transmitido a Juan de los Toyos, parece que fue entendido como «que se proclame la república». Dicho (o entendido, al menos) y hecho. Eibar levantó la bandera republicana pocas horas después. Juan de los Toyos fue el encargado de dirigirse desse el balcón de la casa consistorial a la multitud que se congregaba en la ya denominada plaza de La República ese mismo día (momento que recoge la fotografía). Gerente de AlfaPara entonces Juan de los Toyos llevaba una larga trayectoria socialista, sobre todo como líder sindical de UGT. Su familia era de origen vizcaíno, pero se trasladó pronto, siendo niño, desde Barakaldo a Eibar. Aquí tomó conciencia política y social y fue secretario del sindicato metalúrgico de Vizcaya y también gerente de la cooperativa de producción socialista Alfa. Tomó parte activa en la denominada 'revolución de octubre' de 1934 y por ello estuvo encarcelado varios meses. En la Guerra Civil, siendo concejal del Ayuntamiento de Eibar, fue presidente de la Junta de Defensa del municipio y cuando se constituyó el primer gobierno vasco fue nombrado consejero de Trabajo, Previsión y Comunicaciones por designación de UGT de Guipúzcoa. De los Toyos formó parte de este primer gabinete llamado de concentración nacional primero aquí, luego en las diferentes sedes del gobierno vasco -que se fueron desplazando a medida que transcurría la guerra- y, finalmente, en el exilio. El socialista eibarrés se trasladó a México al finalizar la Guerra Civil. Allí comenzó pronto con problemas de salud y falleció en el país mexicano en 1965, a la edad de 75 años.
Subir

Eurocomunismo y Socialismo, de Fernando Claudín

EL PAÍS
ENTREVISTA
"Para Marx, democracia y socialismo eran consustanciales"
Entrevista con Fernando Claudín sobre "Eurocomunistno y socialismo"
11/06/1977


Fernando Claudín es, sin duda, uno de los estudiosos más lúcidos que posee el marxismo español. Personalmente creemos que su lucidez va unida a su condición de no-militante de ningún partido. Su última aportación a la teoría política marxista es un libro, de recientísima aparición, Eurocomunismo y socialismo (Siglo XXI de España Editores), en el que con rigor y espíritu crítico se analiza la nueva táctica de los partidos comunistas occidentales mediterráneos, situándola en un doble contexto: la teoría marxista clásica y el grado de independencia que con respecto a Moscú presupone la «vía democrática hacia el socialismo». Angel S. Harguindey mantuvo con él la siguiente entrevista.
EL PAIS: ¿Cuál es su opinión, en síntesis, del eurocomunismo y el. socialismo?Fernando Claudín: «El libro es un análisis histórico y político de la evolución de los partidos comunistas que han desembocado en las posiciones actuales -el eurocomunismo- y un análisis de estas posiciones. El análisis histórico lo articulo en tomo a dos problemáticas: la evolución de las relaciones entre los partidos comunistas occidentales y Moscú. Muestro las contradicciones que han existido siempre, en esta relación, dentro, de la evidente subordinación, hasta la situación actual en que se puede decir que estos partidos comunistas se han independizado en gran medida de Moscú, pero subsistiendo «un cordón umbilical ideológico», que consiste en que estos partidos, pese a las denuncias que hacen de la ausencia de democracia y libertad en los países del Este, siguen reconociéndolos como países socialistas. »
La noticia en otros webs
webs en español
en otros idiomas
«La segunda problemática es el problema de la democracia. El punto de partida es que en el marxismo de Marx, democracia y socialismo son también consustanciales. Es decir, para Marx la democracia es el poder de los trabajadores, por eso en el Manifiesto Comunista se dice que el primer paso del socialismo es la conquista de la democracia. El problema es que a partir de finales del siglo XIX y comienzos del XIX se produce una versión del marxismo, el llamado, revisionismo, que establece una nueva concepción de la democracia, perfectamente compatible con el capitalismo y con el marco ideal en el cual éste puede transformarse evolutivamente en el socialismo. Frente a esta concepción aparece la leninista, que está profundamente marcada por el hecho de que la Revolución de Octubre encuentra como enemigo principal a los Estados de la democracia burguesa y la hostilidad de la socialdemocracia internacional. Ello conduce a oponer las formas de democracia conquistada bajo el capitalismo la democracia representativa, a las formas de democracia soviética o consejista y a considerar que sólo ésta es idónea para la sociedad socialista. Pero esta democracia soviética tampoco se realiza porque es liquidada en el curso de la evolución staliniana del régimen soviético. »
E.P.: ¿Se puede afirmar que el régimen soviético actual mantiene tesis stalinianas?
F. C.:«La concepción actual del partido comunista de la URSS es totalmente staliniana. Lo que han hecho es eliminar los aspectos más bárbaros, represivos, del concepto staliniano, pero conservando su ideología. »
E. P.: ¿En qué consiste el análisis político de su libro?
F. C.: «Pués en esa parte examino la estrategia actual de estos partidos comunistas, denominada «vía democrática al socialismo» y muestro cómo se debaten entre la tentación socialdemócrata y la voluntad de encontrar una nueva vía efectiva de avance hacia el socialismo. »
E. P.: Usted apunta la «vía democrática al socialismo», sin embargo, la experiencia histórica parece cuestionar la validez de la fórmula. ¿Cree que es posible acceder a una sociedad socialista a través del juego democrático?
F. C.: «No existe ninguna experiencia. de este tipo, evidentemente, pero tampoco existen países que hayan alcanzado el socialismo por vía! no democráticas. Es decir, no existen países socialistas en la actualidad.»
E. P.: Considera usted que la actual táctica de los países comunistas europeos, y más concretamente, los mediterráneos, mantienen una política de enfrentamiento al sistema capitalista dominante?
F. C.: «Creo que no se puede demostrar, al menos teóricamente, que la política de los partidos comunistas no se enfrente al sistema. En su táctica hay una acción para desarrollar sus fuerzas y conquistar lugares cada vez más importantes en el aparato de Estado, para nacionalizar los monopolios, etcétera. Lo que pasa es que en el curso de esa lucha hay siempre el, peligro de adaptarse, en cada fase de la misma, a los límites compatibles con la dominación de la burguesía, en lugar de considerar cada conquista democrática como un punto de partida para seguir adelante.»
E. P.: Su nombre, al igual que el de Jorge Semprún va estrechamente unido al partido comunista y esa unión culmina con una purga en la que los dos se apartan, o son apartados, del partido. Años después, la evolución del mismo supone un notable giro en su táctica, sin embargo -al menos hasta la fecha-, no existe ningún documento público del PC en el que se entrevea algún matiz autocrítico, sobre el asunto de ustedes o cualquier otro tema en . el que el error es evidente. ¿Cree usted que la falta de autocrítica es un error grave en un partido autocalificado marxista?
F. C.: «No ha habido, ni hay, autocrítica. Me parece que es, en efecto ', un error grave y una de las piedras de toque más importante para poder medir la evolución de los partidos comunistas. En definitiva, la vía democrática para el socialismo debe de pasar. para que sea real, por los partidos comunistas mismos. »

Pablo Iglesias, de Gustavo Vidal


El Plural

Entrevista a Gustavo Vidal, autor de un libro sobre la vida y la época del fundador del PSOE y la UGT
"Mientras a los acomodados se les llenaba la boca de patria, Pablo Iglesias defendió a los trabajadores y se opuso a guerras inmorales"
S.COLADO
El escritor y colaborador de El Plural Gustavo Vidal Manzanares acaba de publicar Pablo Iglesias. La vida y la época del fundador del PSOE y la UGT, editado por Nowtilus. Con este libro pretende "acercar la trascendental figura de Pablo Iglesias al mayor número de personas" cominando los "los aspectos sociales e históricos en que se desenvolvió el personaje con su caminar político y los rasgos de su vida íntima".
-¿Qué elementos resaltarías de la personalidad de Iglesias claves para entender su compromiso político y social? A lo largo de estas páginas refiero muchos aspectos de su vida íntima. Pablo Iglesias emerge desde la pobreza extrema, aquella en donde escasean los alimentos y la ropa. De hecho, él a veces hubo de abrigarse con papelotes que cogía de la calle y se colocaba bajo su única y raída chaqueta. Desde esa situación angustiosa se compromete en la lucha por los derechos de los demás para que nadie padezca las situaciones atroces que él sufrió. Su personalidad es dura, tenaz, pero, sobre todo, grandiosamente honrada. A lo largo de su vida fue tentado con sobornos y prebendas que siempre rechazó. Murió sin dinero después de haber sufrido persecución, enfermedad y prisiones por defender los derechos de los desfavorecidos. -¿Qué destacarías del contexto histórico en que tuvo que desenvolverse políticamente Pablo Iglesias? En mi libro me explayo bastante en este aspecto. De hecho, la España que conoció Pablo Iglesias resultaba insufrible para la mayoría de los españoles. Casi un 80% de la población era analfabeta. La riqueza se concentraba en manos de unos pocos, generalmente terratenientes y clero. Estos grupos torpedeaban cualquier intento de modernizar el país o implantar una legislación que trajera igualdad y justicia. Llegó a acuñarse un eufemismo, “la cuestión social”, para referirse a las condiciones atroces que asolaban a gran parte de la población. Miles de personas enfermaban y morían de hambre, frío, falta de asistencia médica o accidentes laborales en jornadas de más de doce horas. Cuando alguien protestaba era reprimido a tiros, espadazos o palizas por la Guardia Civil o el ejército. Por su parte, las clases acomodadas se llenaban la boca de “patria”, “grandeza imperial” y todas esas frasezuelas que conocemos pero, llegado el momento, sus hijos rehuían las armas pagando una exención y eran los más pobres quienes teñían con su sangre los barrizales en guerra. Evidentemente, Pablo Iglesias se opuso a aquellas condiciones infames, así como a las guerras inmorales de Cuba o Marruecos y en ningún momento desvarió con “sacar a España del rincón de las historia” u otras canalladas semejantes. -El nacimiento y desarrollo del socialismo en España ¿contó con elementos diferenciales significativos respecto a nuestros vecinos en Europa? En general, opino que no. Ahora bien, una diferencial de aquellos socialistas españoles de “los tiempos heroicos” era su extracción exclusivamente obrera. En otras naciones podía contarse con intelectuales. En España, salvo Jaime Vera y pocos más, esto no fue posible hasta décadas después de la fundación del PSOE. Lamentablemente, aunque Pablo Iglesias siempre insistió que “en el partido socialista todos caben”, los trabajadores intelectuales, como empleados de banca, por ejemplo, pretendían ignorar que eran tan obreros como un albañil o un carpintero y formaban una extraña legión de hambrientos con el autoengaño de vestir corbata. -¿Crees que la figura de Pablo Iglesias es suficientemente reivindicada por el PSOE? Algunos organismos, como la Fundación Pablo Iglesias realizan una función admirable en este sentido. Pero creo que existe cierto temor a tocar la figura, un deseo de esconderla en el santoral socialista, no vaya a ser que alguien se acuerde de él y nos mancille la imagen. La aprensión, desde luego, no es infundada. Pablo Iglesias fue un hombre de una honradez ejemplar, entregado a los demás, sin el menor rasgo de egoísmo. Por ello, es normal que los “revisionistas de la nada”, la nauseabunda horda de los “prostitutos intelectuales”, rabie y arremeta contra alguien que los enfrenta al espejo de su propia miseria, su individualismo, su bajeza. -Se sobrepuso a una vida dura y se movió entre la clandestinidad, la intelectualidad de la época y la consecución de objetivos concretos para los trabajadores… ¿No puede ser un modelo de referencia para los jóvenes más que otros iconos de la izquierda? Sin duda, gracias a las luchas del PSOE y la UGT de la época, los trabajadores arrancaron conquistas y mejoras. Algunos intelectuales como Unamuno y Pérez Galdós se sintieron muy atraídos por el socialismo. De hecho, Unamuno militó fugazmente en las filas socialistas. especto al ejemplo de Iglesias, si él hubiera sido francés o alemán resultaría universalmente conocido, un icono para jóvenes y no tan jóvenes… pero ya sabemos lo que pasa en nuestro atormentado país. -Y para concluir, ¿te gustaría decir algo a tus lectores? Simplemente que no dejen de conocer la vida y la época de Pablo Iglesias. Mi deseo es que cualquier simpatizante o militante de la izquierda, así como los interesados en nuestra historia, no dejen de asomarse a estas páginas que con tanto cariño he escrito. En este sentido me encuentro a disposición de cualquier lector y gustosamente doy mi mail: gvidalmanzanares@gmail.com para lo que, desde el respeto, quieran comentarme. -->
-¿Qué elementos resaltarías de la personalidad de Iglesias claves para entender su compromiso político y social? A lo largo de estas páginas refiero muchos aspectos de su vida íntima. Pablo Iglesias emerge desde la pobreza extrema, aquella en donde escasean los alimentos y la ropa. De hecho, él a veces hubo de abrigarse con papelotes que cogía de la calle y se colocaba bajo su única y raída chaqueta. Desde esa situación angustiosa se compromete en la lucha por los derechos de los demás para que nadie padezca las situaciones atroces que él sufrió. Su personalidad es dura, tenaz, pero, sobre todo, grandiosamente honrada. A lo largo de su vida fue tentado con sobornos y prebendas que siempre rechazó. Murió sin dinero después de haber sufrido persecución, enfermedad y prisiones por defender los derechos de los desfavorecidos. -¿Qué destacarías del contexto histórico en que tuvo que desenvolverse políticamente Pablo Iglesias? En mi libro me explayo bastante en este aspecto. De hecho, la España que conoció Pablo Iglesias resultaba insufrible para la mayoría de los españoles. Casi un 80% de la población era analfabeta. La riqueza se concentraba en manos de unos pocos, generalmente terratenientes y clero. Estos grupos torpedeaban cualquier intento de modernizar el país o implantar una legislación que trajera igualdad y justicia. Llegó a acuñarse un eufemismo, “la cuestión social”, para referirse a las condiciones atroces que asolaban a gran parte de la población. Miles de personas enfermaban y morían de hambre, frío, falta de asistencia médica o accidentes laborales en jornadas de más de doce horas. Cuando alguien protestaba era reprimido a tiros, espadazos o palizas por la Guardia Civil o el ejército. Por su parte, las clases acomodadas se llenaban la boca de “patria”, “grandeza imperial” y todas esas frasezuelas que conocemos pero, llegado el momento, sus hijos rehuían las armas pagando una exención y eran los más pobres quienes teñían con su sangre los barrizales en guerra. Evidentemente, Pablo Iglesias se opuso a aquellas condiciones infames, así como a las guerras inmorales de Cuba o Marruecos y en ningún momento desvarió con “sacar a España del rincón de las historia” u otras canalladas semejantes. -El nacimiento y desarrollo del socialismo en España ¿contó con elementos diferenciales significativos respecto a nuestros vecinos en Europa? En general, opino que no. Ahora bien, una diferencial de aquellos socialistas españoles de “los tiempos heroicos” era su extracción exclusivamente obrera. En otras naciones podía contarse con intelectuales. En España, salvo Jaime Vera y pocos más, esto no fue posible hasta décadas después de la fundación del PSOE. Lamentablemente, aunque Pablo Iglesias siempre insistió que “en el partido socialista todos caben”, los trabajadores intelectuales, como empleados de banca, por ejemplo, pretendían ignorar que eran tan obreros como un albañil o un carpintero y formaban una extraña legión de hambrientos con el autoengaño de vestir corbata. -¿Crees que la figura de Pablo Iglesias es suficientemente reivindicada por el PSOE? Algunos organismos, como la Fundación Pablo Iglesias realizan una función admirable en este sentido. Pero creo que existe cierto temor a tocar la figura, un deseo de esconderla en el santoral socialista, no vaya a ser que alguien se acuerde de él y nos mancille la imagen. La aprensión, desde luego, no es infundada. Pablo Iglesias fue un hombre de una honradez ejemplar, entregado a los demás, sin el menor rasgo de egoísmo. Por ello, es normal que los “revisionistas de la nada”, la nauseabunda horda de los “prostitutos intelectuales”, rabie y arremeta contra alguien que los enfrenta al espejo de su propia miseria, su individualismo, su bajeza. -Se sobrepuso a una vida dura y se movió entre la clandestinidad, la intelectualidad de la época y la consecución de objetivos concretos para los trabajadores… ¿No puede ser un modelo de referencia para los jóvenes más que otros iconos de la izquierda? Sin duda, gracias a las luchas del PSOE y la UGT de la época, los trabajadores arrancaron conquistas y mejoras. Algunos intelectuales como Unamuno y Pérez Galdós se sintieron muy atraídos por el socialismo. De hecho, Unamuno militó fugazmente en las filas socialistas. especto al ejemplo de Iglesias, si él hubiera sido francés o alemán resultaría universalmente conocido, un icono para jóvenes y no tan jóvenes… pero ya sabemos lo que pasa en nuestro atormentado país. -Y para concluir, ¿te gustaría decir algo a tus lectores? Simplemente que no dejen de conocer la vida y la época de Pablo Iglesias. Mi deseo es que cualquier simpatizante o militante de la izquierda, así como los interesados en nuestra historia, no dejen de asomarse a estas páginas que con tanto cariño he escrito. En este sentido me encuentro a disposición de cualquier lector y gustosamente doy mi mail: gvidalmanzanares@gmail.com para lo que, desde el respeto, quieran comentarme.

Lula da Silva


EL MUNDO

BALANCE DE 2002 / PERSONAJE DEL AÑO / LUIZ INACIO LULA
Corazón revolucionario, cerebro socialdemócrata
El imparable ascenso de Lula da Silva, un obrero en la Presidencia de Brasil
RAMY WURGAFTEl delantero del elenco juvenil del Corinthians era bastante obeso y apenas había marcado goles en la temporada del 61, pero el entrenador insistía en ficharlo para el año siguiente. «Lula poseía una cualidad que no se encuentra en los mediocampistas: era audaz pero nada egocéntrico, cedía el balón cuando había que hacerlo. Era un líder humilde», dijo el técnico Celso da Silva, en una entrevista al diario Folha de Sao Paulo.
A lo largo de su dilatada carrera política, Luiz Inácio Lula da Silva ha mantenido la misma actitud que cuando era futbolista amateur, imponiendo su protagonismo de un modo sutil pero contundente.El 30 de octubre, tres días después de haber ganado las elecciones, Lula y su equipo se entrevistaron con los representantes del Gobierno saliente para concertar la transferencia del poder.
Declinando el protocolo, el presidente electo pidió a Pedro Malan, aún ministro de Economía, que presidiera la reunión. Al salir de la sala, Malan, hasta hace un tiempo uno de los críticos más acerbos del ex obrero metalúrgico y hoy su admirador, declaró, medio en broma medio en serio: «El señor Da Silva apenas dijo nada, pero tampoco era necesario que lo hiciera; ya sabemos que al final las cosas salen como él las dispone».
Días más tarde, el mismo Malan confesó que lo que más le había preocupado, cuando aún no conocía a Lula y éste comenzó a perfilarse como futuro gobernante, fue que un resentido social llegase al Palacio de Planalto. «La primera vez que conversé con él, tuve la sensación de que detrás de la sonrisa y los buenos modales había mucha ira contenida. La ira de generaciones de sertaneros [habitantes de las planicies del nordeste] que, empujados por la miseria, se vieron obligados a emigrar a las ciudades».
A Lula no le faltan motivos para sentir rencor hacia las elites que durante siglos desatendieron sus obligaciones, permitiendo que los bolsones de miseria crecieran hasta abarcar, hoy, a más de 50 millones de personas. Al recorrer el nordeste del país, dentro del triángulo que forman las ciudades costeras de Salvador, Fortaleza y Recife, el visitante entiende que existe otro Brasil distinto al de las playas, las frutas exóticas y las mujeres exuberantes.
Una aldea del 'sertao'
Lula nació el 27 de octubre de 1945 en Caetés, un pueblo enclavado en el corazón del sertao. De día, las temperaturas ascienden a 45 grados; por la tarde se levanta un viento cálido que lo cubre todo de un polvillo iridiscente. La aldea está cercada por un anillo de juncos cenicientos, residuo de los cañaverales que hasta finales del siglo XIX cubrían casi la mitad de la comarca.
El azúcar constituía la principal veta exportadora de Brasil.En la segunda década del siglo pasado, el precio del oro blanco se desplomó y, cuando Lula vino al mundo, el canto de los machetes era un evocación nostálgica en boca de los ancianos y la savia de la caña se había vuelto amarga. «Cierta vez, cuando era pequeño, un viajante llegó al pueblo contando que, en Recife, el agua fluía por unos caños y manaba de grifos. Pensamos que nos estaba tomando el pelo. En Caetés recopilábamos el agua de la lluvia en agujeros cavados en el suelo. Recogíamos el líquido en un tiesto y esperábamos a que decantara la tierra. La sed fue el peor tormento de mi niñez», relataría Lula.
Séptimo entre ocho hermanos, el hijo de doña Eurídice conserva un recuerdo borroso de su padre: un hombre macilento que abandonó el hogar pocos días antes de nacer él y que volvió cinco años más tarde, para dejar nuevamente grávida a su esposa. Don Arístides pertenecía a esa masa de jornaleros sin rostro que recorrían el país a lomo de mula, para buscar trabajo donde lo hubiera, hasta que un día se los tragaba el olvido. Lula tenía ocho años cuando su madre, cansada de esperar, encaramó a la familia en un palo de loro, como se llamaban los camiones en que los sertaneros emigraban a regiones más prósperas.
Después de tres días de viaje llegaron a Sao Paulo, una ciudad que crecía vertiginosamente gracias al áuge de su industria.María da Silva Moreno, una de las hermanas del actual presidente, recuerda la transformación que experimentó el niño cuando la familia se hubo asentado en un arrabal de la ciudad. «En Caetés, Lulinha vivía colgado de las faldas de su madre. El espíritu emprendedor de Sao Paulo lo debió haber contagiado al poco de llegar, cuando anunció muy solemne que había encontrado trabajo.Al día siguiente llegó a casa con la cara tiznada: se había hecho lustrabotas».
En la avenida Paulista hay una plazoleta sombreada por las casuarinas; en el tercer banco desde la fuente se instalaba Lula a sacar brillo al calzado de los señoritos. Entre sus clientes se contaba Lepoldo Staub, hermano mayor de Eugenio, el empresario que 49 años más tarde ayudaría a Lula a conquistar la confianza de los timoneles de la industria.
El fundador de Gradiente SA no olvida la tarde en que le invitó a un cóctel que ofrecía la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo. «Cuando Lula entró en el vestíbulo del hotel [Hilton] mis colegas enmudecieron. Estaban acostumbrados a ver a los dirigentes sindicales al otro lado de la mesa de negociaciones o de las barricadas. Nunca en un evento social. Después de un momento de vacilación, el obrero que venía conmigo alzó su copa en un brindis dirigido a todos. De inmediato los empresarios le rodearon y le empezaron a preguntar cómo andaban las cosas en Volskwagen [donde trabajaba]. Lula se expresó con soltura, como si se encontrase entre sus pares. En ese momento pensé: aquí está el hombre que necesita Brasil».
Mecánico frustrado
En su adolescencia, Lula mostraba vocación para todo lo que fuera diversión -el baile, el ligue, el fútbol y la comida minera-, no para la política. Los apremios que pasaba la familia le obligaron a abandonar los estudios cuando había cursado el quinto grado básico, aunque nunca fue un alumno aventajado.
A partir de ese momento, su máxima aspiración fue instalar un taller mecánico o una tintorería. Ya había ahorrado un dinerillo para independizarse cuando José Ferreira, uno de sus hermanos mayores, le entregó unos guantes de fieltro y un casco de alumunio y le dijo que, tras el fin de semana, debería presentarse ante fulano, en la planta automotriz de la Saab-Scania en San Bernado do Campo.
Desde la desaparición del progenitor Arístides, José ejercía de jefe de familia y sus decisiones eran inapelables. Rechinando los dientes, ingresó en la factoría sin sospechar que estaba dando los primeros pasos hacia la Presidencia y que los hombres que operaban esa línea de producción constituirían el núcleo más fiel de sus adeptos.
Su ascenso desde el anonimato a la cúspide de la organización sindical fue lento pero avasallador. Después de desempeñar el cargo de vocal por cuatro años y de haber recibido el título de tornero mecánico, fue elegido en 1975 presidente del gremio de los metalúrgicos, que agrupaba a 100.000 trabajadores.
A finales de esa década Brasil cayó bajo un régimen militar que suprimió, entre otros, el derecho a la huelga. En 1979, en un golpe de audacia que le mereció la crítica del sector moderado del sindicato, Lula convocó un paro que inmovilizó por completo el cinturón industrial de Sao Paulo. La Policía le detuvo ese día. Carlos Mosevaint, magnate del sector automovilístico, acudió personalmente a pagar la fianza para que pudiese salir de la cárcel.
Lula quedó en libertad; no así José, su hermano y mentor, que pemaneció un año en prisión siendo víctima de torturas. La intervención del empresario proyectó una sombra sobre la gestión de Lula, aunque meses después sus camaradas agradecerían que le hubieran dado el indulto.
Corazón revolucionario
En 1981, el líder sindical y su benefactor firmaron un acuerdo por el cual se aumentaban en el 15% los sueldos de los empleados.Mosevaint, con el instinto que caracteriza al hombre de negocios, había detectado que Lula tenía el corazón de un revolucionario pero el cerebro de un socialdemócrata, muy al estilo de los diputados europeos.
Un año antes, en medio del luto por el fallecimiento de su primera esposa, el inmigrante del sertao había fundado el Partido de los Trabajadores (PT), que hoy constituye el único elemento articulado de la constelación de agrupaciones decadentes, de identidad desvaída, que forman el andamiaje político brasileño. El PT ha sido correctamente medido como la mayor fuerza progresista de América Latina, pero erróneamente clasificado como un partido socialista. Porque si bien incluye a militantes de esa filiación, sus dos corrientes mayoritarias son la socialdemocrática y la de los sacerdotes de la Teología de la Liberación.
La vena religiosa de Lula es uno de los aspectos menos divulgados de su personalidad. El hombre asiste a misa cada domingo y cuando se muda de residencia, se preocupa de que Fray Betto, amigo y compañero de luchas, bendiga el nuevo hogar.
En las giras electorales, los asesores sabían que cuando el candidato se ponía mustio era que añoraba a su familia. Lula está casado en segundas nupcias con María Leticia, una maestra con la que ha tenido tres hijos. En 1989 adoptó a Lurian, una hija natural fruto de la relación mantenida con Míriam Cordeiro, su secretaria.De puertas adentro, el presidente de Brasil es un hombre al que le gusta compartir las tareas domésticas. En casa de los Da Silva no hay sirvientas, por lo que Lula debe fregar los platos y, cuando recibe visitas, guisar la cena.
Amante de la buena mesa, el líder petista ha publicado dos libros con recetas del nordeste y, de haber perdido las elecciones, tenía pensado escribir la enciclopedia culinaria de Brasil. En tres ocasiones anteriores, el eterno candidato se había postulado sin éxito a la primera magistratura. En 1989 perdió frente a Fernando Collor de Melo. En 1994 y 1998 fue derrotado por Fernando Henrique Cardoso.
Cansado de tantas decepciones y haciendo una evaluación realista de los cambios que se han producido en el mundo, Lula se dirigió a la asamblea del PT, a finales de 2001, para proponer que la meta de la revolución social fuese declarada obsoleta. Una veintena de activistas abandonaron la sala para no volver. Los demás asimilaron la idea de que las reformas se harían en el marco de las instituciones democráticas y, a ser posible, con el apoyo de los sectores que siempre se han opuesto a los cambios.
El 1 de enero, el candidato que más votos haya obtenido en la Historia de Brasil asumirá la Presidencia con el apoyo de un segmento amplio de la banca, el empresariado y las Fuerzas Armadas.Queda por ver si la coalición que ha formado se mantendrá unida cuando llegue el momento de afrontar los retos de la erradicación del hambre, por un lado, y del otro la reactivación de las exportaciones.
Luiz Inácio Lula da Silva ha proclamado que se dará por satisfecho si consigue alimentar, vestir y educar a los 30 millones de niños pobres de su país. Los hombres y mujeres de buena fe, en todo el subcontinente, esperan que así sea.

Leonel Brizola


EL PAÍS -URUGUAY


LIDER Creador del Partido Democrático Trabalhista, era un referente del pensamiento socialdemócrata latinoamericano y de la Internacional Socialista

Brizola: Mítico, montevideano y duraznense
Uruguay fue su refugio luego del golpe de los militares brasileños en 1964 durante más de una década
Leonel Brizola, fallecido este lunes a los 82 años, echó raíces para siempre en Uruguay cuando en 1965 se refugió en estas tierras escapando de los militares brasileños que, el 1ro. de abril de 1964, derrocaron el gobierno de Joao Goulart. Aunque en 1979 pudo volver a Brasil, siempre se consideró, según quienes se relacionaron con él, "un enamorado del Uruguay y de los uruguayos". Tenía un apartamento sobre la rambla y una estancia en Villa del Carmen, Durazno. Vuelta la democracia y de nuevo volcado de lleno a la actividad política en su país, donde fue gobernador de Rio de Janeiro y dos veces candidato a la presidencia, siguió viniendo con mucha frecuencia a su campo duraznense o su apartamento montevideano. Pese a su potente proyección ideológica, ya que fue un referente del pensamiento socialdemócrata tuvo en Montevideo un "bajo perfil", manteniéndose a distancia de la actividad cultural o partidaria de la que fue su ciudad de asilo. Igual mantuvo cordiales relaciones con políticos de todos los partidos, especialmente con aquellos que identificaba como confluyentes con su ideario socialdemócrata. Quizás fue en la pequeña Villa del Carmen donde se movió más abiertamente. Se trata de un pueblo de poco más de 2.000 habitantes a unos 39 kilómetros de la capital departamental. El ingeniero Pedro Souts, que se hizo amigo de él en ese lugar, dijo que el legendario político brasileño "se sentía un carmense más, fueron 30 años de convivencia con la gente del pueblo". Más o menos cada 15 días Brizola llegaba desde Río de Janeiro en su avioneta o luego de pasar por Carrasco. Generalmente llegaba con uno de sus tres hijos, José Vicente, como ocurrió el jueves pasado, último día que se lo vio en la zona. Su amistad con los lugareños era tal que cuando asumió como gobernador de Rio de Janeiro mandó un avión charter para que 40 vecinos estuvieran junto a él en los festejos. Souts recuerda que en Villa del Carmen "era un gaucho más, de bombacha de campo, botas y su clásica gorra, yendo a comprar el diario. También ayudó en muchas obras sociales".
Según cuenta María Esther Colciago, viuda del periodista Jorge Otero, que fue un gran amigo de Brizola, el político brasileño la llamó el jueves pasado y le contó que se volvía a Brasil con un fuerte estado gripal fruto de los rigores de frío y viento de las latitudes que, en su momento, supieron abrigarlo. Brizola, carismático, creativo y brillante orador, fue uno de los íconos de la resistencia contra la dictadura en su país. Simpatizante de Getulio Vargas, en 1958 ganó la gobernación de Rio Grande do Sul. Logró frenar en 1961 a los militares que se oponían a la asunción de Joao Goulart, al que finalmente derrocaron por su supuesto izquierdismo en 1964. En 1979 creó su Partido Democrático Trabalhista, con el que fue dos veces gobernador de Rio. En la segunda vuelta de las elecciones de 1998 fue candidato a la vicepresidencia junto a Lula, hoy presidente. Con éste mantuvo una relación de amor y odio, tanto que fue la fuente del periodista estadounidense que acusó a Lula de tomar demasiado. Así fue Brizola: deslenguado, independiente, querido y odiado.
(AFP y corresponsal en
Durazno, Víctor Rodríguez)
EL MUNDO


Jueves, 24 de Junio de 2004Actualizado a las 17:10 (CET) - Internet time @673 by


Leonel Brizola, histórico líder socialista de BrasilEFE

RÍO DE JANEIRO.- El líder socialdemócrata brasileño Leonel Brizola murió el 21 de junio a los 82 años debido a una infección pulmonar en un hospital de Río de Janeiro, después de que fuese ingresado el día anterior. El legendario político había sido hospitalizado, tras regresar de unos días de vacaciones en Uruguay.
Brizola pasó en Uruguay la mayor parte de su exilio durante el régimen militar instaurado en Brasil en 1964, después del derrocamiento del presidente Joao Goulart, de quien era cuñado.
Brizola, vicepresidente de la Internacional Socialista, de la que fue un activo dirigente, sufrió una infección pulmonar y, según los médicos, su muerte se debió a un posterior paro cardiorrespiratorio.
Con sesenta años de vida política, fue un eterno aspirante a la presidencia de Brasil desde la restauración de la democracia.
Sin embargo, lo máximo que consiguió por el voto fue ser gobernador del estado de Río de Janeiro, de 1982 a 1986, pero después de defender su victoria con uñas y dientes de un fraude planeado por los partidarios del antiguo régimen militar.
Según analistas políticos, Brizola fue perjudicado por la descomposición de la izquierda brasileña durante y después de la dictadura y nunca consiguió acomodarse a los tiempos que se abrieron en su país al cabo de 21 años de regímenes militares.
En ese período se abrió paso una nueva izquierda de origen sindical, dirigida por el actual presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, de quien fue candidato a vicepresidente en 1989, y de quien hoy era un férreo adversario.
La relevancia política nacional de Brizola quedó patente inmediatamente con su muerte, cuando los principales canales de televisión interrumpieron sus programaciones para dar la noticia.

Dilma Rousseff


EFE
Lula lanza a Dilma Rousseff como su candidata para 2010

EFE
Actualizado 13-11-2008 17:23 CET
Brasilia.- El jefe de Estado brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, habló hoy bien claro y, después de meses de muchas insinuaciones, dijo en Roma que aspira a ser sucedido por la ex guerrillera y actual ministra de la Presidencia, Dilma Rousseff.


(EFE)
Rousseff (i) es conocida como la "Dama de Hierro" del Gobierno de Lula, al que se incorporó el 1 de enero del 2003, como ministra de Minas y Energía.
Lo declaró en una entrevista con diarios italianos durante una visita oficial que concluyó hoy, en la que inesperadamente lanzó al ruedo a su candidata y casi que dio el pistoletazo de partida de la campaña para las elecciones del 2010.
"Querría que Brasil, después de mí, fuera gobernado por una mujer y ya existe la persona adecuada: es Dilma Rousseff", declaró Lula a la prensa italiana, y anunció que el año próximo la propondrá como candidata presidencial del Partido de los Trabajadores (PT).
Hasta ahora, Lula había insinuado más de un vez y de diferentes formas su preferencia por la actual ministra, pero nunca le había puesto realmente nombre y apellido a sus intenciones.
Rousseff fue consultada decenas de veces sobre el asunto, pero siempre negó que aspire a la presidencia y sostuvo que su única preocupación es ser útil al Gobierno.
Aún así, ha sido incluida como probable candidata en recientes sondeos de opinión, que por ahora no la favorecen.
El último, difundido en septiembre pasado por la firma Sensus, la situó en cuarto lugar, con un apoyo del 8,4 por ciento, detrás del opositor José Serra (38,1), del oficialista Ciro Gomes (17,4 por ciento) y la marxista Heloisa Helena Lima (9,9 por ciento).
Dilma Vana Rousseff Linhares, economista que cumplirá 61 años el próximo 14 de diciembre, participó activamente en la lucha armada contra la dictadura que gobernó entre 1964 y 1985 y estuvo presa entre 1970 y 1973, un período en el que sufrió severas torturas.
Por su temple, es conocida como la "Dama de Hierro" del Gobierno de Lula, al que se incorporó el 1 de enero del 2003, como ministra de Minas y Energía.
En medio de la aguda crisis de corrupción del 2005, fue llamada para hacerse cargo del estratégico Ministerio de la Presidencia, que dejó vacante el líder histórico del PT José Dirceu, acusado de graves irregularidades.
Tiene un perfil marcadamente técnico y nunca ha sido candidata a ningún cargo, lo que despierta reticencias en sectores del PT, que creen que podría ser presa fácil de la oposición en una campaña.
También hay quien la considera una "recién llegada" al PT, al que se afilió en 1999 tras alejarse del Partido Democrático Laborista (PTB), de cuya fundación participó en 1980, el mismo año en que Lula creaba la agrupación con la que llegó al poder en 2003.
Quien apuesta por ella, sostiene que la extraordinaria popularidad de Lula, que las encuestas sitúan hoy en casi un 80 por ciento, será suficiente para hacer calar su nombre entre el electorado.
No obstante, hay analistas que plantean otros riesgos. En las elecciones del 2010, el PT pasará por una experiencia nueva, que incluso en el partido se teme que cause problemas internos.
Por primera vez el abanderado presidencial del PT no será Lula, postulado en 1989, 1994, 1998 y 2002, cuando finalmente ganó la disputa para ser luego reelegido en 2006, lo que le impide una nueva candidatura.
El PT aún no ha decidido si elegirá a su candidato para el 2010 por aclamación, como ha hecho siempre con Lula, o si será mediante unas internas, en las que podrían surgir otros aspirantes.
En medios políticos se conjeturaba que también podrían pretender la candidatura el actual ministro de Justicia, Tarso Genro, y la ex ministra de Turismo Marta Suplicy, quien acaba de ser derrotada en las municipales de Sao Paulo y parece haber quedado en la cuneta.
Genro, quien hace unas semanas había admitido que Lula prefería a Rousseff, comentó hoy el anuncio hecho en Roma por el mandatario.

Tarso Genro


EL PAÍS
TARSO GENRO Ministro de Justicia de Brasil
"El gran obstáculo de Dilma Rousseff es el apoyo de Lula"
JAVIER LAFUENTE - Madrid - 19/02/2009


El ministro de Justicia de Brasil, Tarso Genro (1947), suspira cuando se para a pensar en los dos intensos años de actividad política que se le vienen encima. A los acontecimientos previstos, como las elecciones presidenciales de 2010 o la reforma política que le encargó el pasado año el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, se le ha unido la crisis económica global y, entre otros asuntos espinosos, el conflicto diplomático que mantienen con Italia, después de que Roma llamase a consultas a su embajador en Brasil por conceder asilo y no extraditar al escritor y ex terrorista Cesare Battisti.

Lula da Silva
A FONDO
Nacimiento:
27-10-1945
Lugar:
(Garanhuns)

Brasil
A FONDO
Capital:
Brasilia.
Gobierno:
República Federal.
Población:
191,908,598 (2008)
Ver cobertura completa
-->
La noticia en otros webs
webs en español
en otros idiomas
Célebre por crear, como alcalde de Porto Alegre, el presupuesto participativo; histórico líder del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), del que llegó a ser presidente, Tarso Genro se reunió ayer en Madrid con su homólogo Mariano Fernández Bermejo, con quien firmó un acuerdo para agilizar la extradición de delincuentes, un texto que también respaldaron los Gobiernos de Argentina y Portugal.
Pregunta. El próximo año habrá elecciones en su país. ¿Qué Brasil le espera al primer presidente de la era post-Lula?
Respuesta. Una gran conquista del presidente Lula es haber conseguido que todo el mundo comprenda que las decisiones democráticas están consolidadas. Difícilmente, hoy, una persona comprometida con la democracia, con la transparencia, que no esté comprometida en la lucha contra la corrupción, que tenga una visión personalista, es muy difícil que llegue a la magistratura de la república.
P. Usted, durante mucho tiempo, ha estado situado como posible candidato a suceder a Lula. ¿Cómo recibió la decisión de nombrar a Dilma Rousseff como candidata del PT?
R. Me sentó normal. Soy un político con cierta experiencia. Yo sé que estas cuestiones no se resuelven por una relación personal. En los últimos 15 meses he verificado que Lula pretendía una candidatura que no supusiera una polarización dentro del PT. Y yo, junto a cuatro o cinco compañeros, tuvimos una oposición muy fuerte a la anterior dirección del partido. Entiendo perfectamente su opción; nunca hago una romantización de las posiciones políticas a partir de relaciones personales de amistad. Yo me siento muy valorado por el presidente. He ocupado cuatro ministerios, ocupé la presidencia del PT en un momento de crisis...
P. ¿Le hubiese gustado optar a la presidencia?
R. Cualquier político con prestigio nacional, que tenga amor por su país, tiene la aspiración, un día, de ser presidente.
P. ¿Ha desistido entonces de lograrlo?
R. No es una cuestión, sinceramente, a la que dedique mucho tiempo. Estoy pensando mucho más en cómo afrontar las decisiones y las tareas pendientes en el Ministerio de Justicia.
P. ¿Cómo ve a Dilma Rousseff en la carrera hacia la presidencia?
R. Es una buena candidata, tiene buena capacidad de gestión, pero, sobre todo, tiene el obstáculo más grande que pueda poseer alguien que opte a la presidencia: el apoyo del presidente Lula. Creo que le va a afectar mucho. Además, la oposición tiene constancia de eso. Ninguno de los candidatos que se presentan dicen que lo hacen contra Lula, sino que lo hacen para gobernar post-Lula. Es una señal de la importancia que tiene el presidente.
P. ¿Qué posibilidades tiene entonces para convertirse en presidenta?
R. Hay que tener un respeto por nuestros rivales, porque tienen un candidato fuerte que es el senador Jose Serra [actual gobernador del Estado de São Paulo, y uno de los pesos pesados del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB)], una persona que, por su visión, se encuadra en lo que siempre se ha considerado como el sector más de centro izquierda del anterior Gobierno de Fernando Henrique Cardoso, que, por cierto, tuvo el mérito de dar solidez a la democracia en Brasil, pero que en el terreno de reconstrucción de proyectos de desarrollo, en el terreno del reforzamiento de las políticas públicas, no tuvo éxito.
P. El pasado fin de semana, una menor brasileña estuvo retenida más de 29 horas en el aeropuerto de Barajas; el número de brasileños expulsados no ha cesado. ¿Teme que se vuelva a repetir el conflicto diplomático con España del pasado año?
R. Es un asunto que depende más del Ministerio de Relaciones Exteriores. Pero son cuestiones muy fáciles de resolveR. No creo que éste sea un problema político entre los dos Estados; es más una cuestión puntual.
P. ¿No le dan entonces mucha importancia a lo sucedido?
R. Esperemos que no. Pero, por si acaso, nuestra Cancillería está hablando nuevamente para verificar por qué se ha dado esta nueva situación, que no es buena ni para Brasil ni para España.
P. ¿Cómo le han sentado las críticas, por parte de Italia, al no extraditar a Césare Battisti?
R. No voy a responder a las críticas que parten de algunos ministros italianos, como el de Defensa. No estamos acostumbrados, en nuestras relaciones internacionales, a utilizar cierto tipo de lenguaje; tenemos una educación política en América Latina que no nos permite dirigirnos a un ministro de otro país de una manera desairosa, maleducada. El caso Battisti es una cuestión jurídico política y de soberanía. En última instancia se trata de verificar si los delitos imputados a Battisti en Italia son aceptados en Brasil como delito político. Yo creo que sí, en base a cuatro decisiones del Tribunal Supremo, que puede ahora cambiar su posición. No hay ningún interés en Brasil en elevar la temperatura de las relaciones con Italia.
P. ¿Les ha sorprendido la actitud de Roma?
R. A mí sí me sorprendió su actitud. No creo que sean lenguajes adecuados para el entendimiento entre naciones. Estamos acostumbrados, insisto, en América Latina, a tener relaciones entre Gobiernos y ministros de distintas ideologías políticas un nivel mucho más elevado que la forma con la que lo han tratado algunos ministros italianos.

Martha Roldós


UNIVISION


Martha Roldós, heredera de "la fuerza del cambio" que apuesta por lo social23 de Abril de 2009, 02:35pm ET
Quito, 23 abr (EFE).- Martha Roldós, candidata a la Presidencia de Ecuador en las elecciones del próximo domingo, se declara heredera del legado político de su padre, Jaime Roldós, que con 39 años fue el presidente más joven del país.
La candidata, que retoma la causa de su padre a través del mismo eslogan de "la fuerza del cambio", apuesta en su iniciativa política por los proyectos más sociales dirigidos a los trabajadores públicos, las comunidades locales y sobre todo a la mujer.
Porque Martha Roldós, además de declararse como "una mujer de izquierdas", se define como feminista y defensora convencida de los derechos de la mujer y resalta entre sus propuestas sociales, la lucha contra el maltrato de género.
Roldós nació el 25 de octubre de 1963 en la ciudad portuaria de Guayaquil, en el seno de una familia vinculada a la política, ya que no sólo es hija de Jaime Roldós, sino que también es sobrina de León Roldós, que asumió como vicepresidente después de la muerte de su hermano en un accidente de avión.
var bust = Math.floor(1000000*Math.random());
document.write('');
document.write('');
document.write('');
document.write('');




Además, su madre es hermana de Abdalá Bucaram, que presidió el país de agosto de 1996 a febrero de 1997, cuando fue destituido por "incapacidad mental para gobernar".
Pero sus vínculos familiares con la política no acaban ahí ya que estuvo casada con el sobrino del ex presidente de Panamá Omar Torrijos (1968-1981) Jean Carlos Soler Torrijos, con quien tuvo a su hija Sofía.
Roldós estudió Economía en la Universidad Católica de Guayaquil, donde fue compañera del actual presidente Rafael Correa, para más tarde desplazarse a México, donde estudió una maestría en Economía y Política y en Sociología.
Ciando regresó al país ejerció como profesora en la Universidad del Pacífico.
En 2002 participó por primera vez en política cuando ayudó a su tío León Roldós en su campaña electoral y desde entonces no se ha alejado. En 2007 fue elegida diputada tras la subida al poder del actual presidente.
Roldós fue compañera de filas de Correa pero con el paso del tiempo se alejó de los postulados oficialistas y comenzó a acusar a Correa de querer la concentración de poder y actuar con prepotencia.
Cuando se disolvió el Congreso y se formó la Asamblea Constituyente que, desde el 29 de diciembre de 2007 tuvo la misión de elaborar la nueva Constitución del país, Roldós ocupó un puesto en la Comisión Directiva de ese foro.
Tras la aprobación en un referendo de la nueva Carta Magna, el 28 de septiembre de 2008, formó parte de la Comisión Legislativa que se encargó de regir el periodo de transición hacia el nuevo marco constitucional, que culminará con las elecciones del próximo domingo, y de elaborar leyes complementarias a la Constitución.
Ahora, con el partido Red Ética y Democracia (RED) y acompañada como candidato a la vicepresidencia por Eduardo Delgado, un ex sacerdote salesiano seguidor de la teología de la liberación, Roldós aspira a sentarse en el Palacio de Carondelet y a crear "una sociedad en la que todos los ecuatorianos estén integrados".
Sus propuestas fundamentales se enmarcan, según ella, en el ámbito del socialismo y afirma que proviene de una tradición de lucha en la defensa de los derechos sociales, los derechos de la mujer y del medio ambiente.
Roldós se ha caracterizado en el último tiempo por su oposición a la gestión de los recursos mineros que ha realizado el Gobierno de Correa, al que acusa de beneficiar a las transnacionales y no respetar el hábitat natural de comunidades indígenas, por lo que defiende la nacionalización del petróleo.
"La fuerza del cambio" o "la izquierda unida" son los lemas bajo los que Roldós construye su propuesta política para renovar la evolución del país y suplir lo que ella denomina "la estafa" del Gobierno de Correa, que "ha pervertido" la idea de socialismo.
De los ocho candidatos presidenciales, Martha Roldós figura en el cuarto lugar en los sondeos de intención de voto, que le otorgan entre un 6 y un 8 por ciento, tras Correa, el ex militar y ex presidente Luicio Gutiérrez y el magnate bananero Àlvaro Noboa. EFE

domingo, 26 de abril de 2009

Jaime Roldos


EL PAÍS
El abogado Jaime Roldós, socialdemócrata, vencedor en las elecciones presidenciales de Ecuador
Su victoria acaba con nueve años de Gobiernos militares
ANGEL LUIS DE LA CALLE, - Caracas - 01/05/1979


El abogado Jaime Roldós Aguilera, de 38 años, de ideología socialdemócrata, triunfó arrolladoramente en las elecciones presidenciales celebradas el domingo en Ecuador, acabando con nueve años de Gobierno militar en el país. Con millón y medio de votos escrutados, el 70% del censo -electoral, Roldós había obtenido 891.116 votos (62,22%), y su principal contrincante, el derechista Sixto Durán, había logrado 394.068 votos (el 27,47%). Roldós era el candidato de la Concentración de Fuerzas Populares (CFP), populista, y fue a la elección aliado con la Democracia Cristiana.
El nuevo presidente agradece al Ejército su rechazo de las presiones golpistas
La "fuerza del cambio" ecuatoriana
La noticia en otros webs
webs en español
en otros idiomas
Los observadores polítícos señalan con sorpresa dos hechos significativos en las elecciones del domingo: el elevado índice de abstención y la absoluta calma en que se desarrolló el acto electoral. La abstención, superior al 20%, es el reflejo, según los analistas, del hastío producido entre la población por la larguísima pugna política desde que se celebró la primera vuelta de las elecciones, hace casi un año, hasta hoy.La ausencia de incidentes durante la celebración de las votaciones es aún más sorprendente si se tiene en cuenta que los últimos días de la campaña electoral habían estado marcados por serios enfrentamientos entre partidarios de los dos candidatos más calificados para aspirar a la presidencia. A este ambiente de tensión contribuyeron en gran medida los permanentes rumores de golpe de Estado que circularon profusamente por el país. Para muchos ecuatorianos, y también para muchos analistas extranjeros, era casi un artículo de fe el que los militares no entregarían el poder a Jaime Roldós. Los hechos parecen demostrar que estas apreciaciones eran equivocadas o exageradas: las noticias de que se disponen indican que no ha habido el más mínimo intento por desvirtuar la voluntad popular.
Jaime Roldós se convertirá el próximo 10 de agosto en el primer presidente civil de Ecuador en siete años.
Gobiernos militares
Durante este período se han sucedido los Gobiernos militares. Primero, el del general Guillermo Rodríguez Lara, quien derrocó al recientemente fallecido José María Velasco Ibarra a principios de 1972. El general Rodríguez Lara fue obligado a dimitir tres años más tarde por sus propios compañeros de armas. Una Junta Superior del Gobierno, compuesta por representantes de las tres armas, se hizo cargo del poder. con el almirante Alfredo Poveda al frente.
Hace dos años, los militares anunciaron la puesta en marcha de un «plan de reestructuración jurídica de la nación», que tenía como fin el retorno del país a la normalidad constitucional. A principios del pasado año, los ecuatorianos fueron consultados sobre la constitución que debía regir los destinos del país. El referéndum supuso la puesta en vigor de un nuevo texto constitucional
La primera vuelta de las elecciones generales se celebró en julio del pasado año. Contra todo pronóstico, Jaime Roldós obtuvo el triunfo, aunque no con el porcentaje suficiente para poder ser declarado presidente. En aquella ocasión se denunciaron graves irregularidades en el recuento de los votos.
Jaime Roldós, un abogado de 38 años, era una personalidad prácticamente desconocida en el mundo político hasta el pasado año. Su candidatura se produjo como resultado de la decisión gubernamental de no permitir la participación en los comicios de Assad Bucaram, jefe natural de la concentración de fuerzas populares. Bucaram pidió entonces a sus partidarios que votaran a Roldós, su sobrino político, quien se ha presentado a las elecciones con el democristiano Oswaldo Hurtado como candidato a la vicepresidencia.
Roldós es catalogado como socialdemócrata. Sixto Durán, el perdedor de estos comicios, representaba los intereses de un grupo de partidos de derechas apoyados por la oligarquía local.
Si nada altera los iniciales resultados, Ecuador será el primer país latinoamericano que retorna pacíficamente a la vía democrática después de Gobiernos militares. Bolivia y Perú se aprestan a seguir el ejemplo ecuatoriano en los próximos meses. La tendencia de Ecuador será, con toda seguridad, muy estudiada por los gobernantes de esos países vecinos.

Rodrigo Borja


EL PAÍS
El socialdemócrata Borja, virtual presidente de Ecuador al alcanzar una ligera ventaja en la primera vuelta electoral
El candidato conservador León Febres será su único adversario el próximo mes de mayo
JUAN G. YUSTE ENVIADO ESPECIAL, - Quito - 31/01/1984



El candidato socialdemócrata, Rodrigo Borja, aparece como el virtual próximo presidente de la República de Ecuador después de los resultados electorales del domingo, que le colocan en una situación ventajosa de cara a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, que tendrán lugar en la primera semana de mayo.
La noticia en otros webs
webs en español
en otros idiomas
Borja, un abogado de 47 años que lidera el partido Izquierda Democrática, afiliado a la Internacional Socialista, superaba ligeramente ayer, en los resultados parciales extraoficiales de la votación, al candidato derechista León Febres, que será su único adversario en la segunda vuelta y a quien deberá enfrentarse durante los próximos 100 días de campaña electoral.De acuerdo con los últimos datos, Rodrigo Borja había obtenido el 28,6% de los sufragios, mientras que Febres, un empresario e ingeniero de 52 años que dirige la coalición derechista Frente de Reconstrucción Nacional, había conseguido un 27,4% de los votos emitidos.
Estos resultados fueron una sorpresa, ya que si bien nadie dudaba de que serían estos dos los candidatos que pasarían a la segunda vuelta electoral, se estimaba que Febres obtendría más votos que su oponente socialdemócrata. En cualquier caso, Borja contaba con más posibilidades de ampliar su electorado con militantes de otras formaciones políticas de izquierda, y esa ventaja se ve incrementada ahora, cuando gana ya en números absolutos al aspirante de la derecha, quien no cuenta con demasiados apoyos para la segunda vuelta. Durante las primeras horas del recuento electoral Febres sacaba alguna ventaja a Borja, pero ésta fue reduciéndose paulatinamente, hasta que los dos candidatos quedaron casi igualados; Borja obtuvo después una ligera diferencia a su favor, que se mantenía ayer, cuando faltaba por escrutar un 10% de los votos.
Unidad y esfuerzo
Al conocerse estos datos, ya muy entrada la madrugada del lunes, partidarios del político socialdemócrata salieron a las calles de Quito a bordo de sus automóviles, haciendo sonar las bocinas y coreando su eslogan electoral: "Rodrigo, el pueblo está contigo".
En sus primeras declaraciones, Borja pidió unidad y esfuerzo colectivo para superar la crisis económica que sufre Ecuador, y anunció que piensa pedir a los acreedores del país una renegociación de la deuda externa, que supera los 6.000 millones de dólares. Rodrigo Borja dijo también que espera conseguir, que sólo una parte de las divisas del país se dedique a pagar la deuda y el resto sirva para financiar el desarrollo económico de Ecuador. El candidato socialdemócrata se define a sí mismo como "optimista por excelencia".
Los otros siete aspirantes a la presidencia quedaron muy por detrás en la votación y no participarán en la segunda vuelta, a la que sólo pasan los dos candidatos más votados. La recta final se convierte así en un duelo entre dos concepciones políticas y económicas radicalmente distintas. La campaña se anuncia tensa y dura, por lo que algunos medios de comunicación pedían ayer serenidad para evitar el tono agresivo e insultante que caracterizó a la anterior campaña. Dado que Febres es natural de Guayaquil la principal ciudad de Ecuador, y Borja es de Quito, la capital, el factor regionalista puede tener una gran importancia.
Impopular austeridad
Como se esperaba, el partido Democracia Popular, en el poder, sufrió una estruendosa derrota electoral, que le sitúa prácticamente en niveles extraparlamentarios. El candidato presidencial, Julio César Trujillo obtuvo solamente un 4% de los sufragios. Las impopulares medidas de austeridad económica ¡ni plantadas el año pasado, según las directrices del Fondo Monetario Internacional, por el Gobiemo del actual presidente, Oswaldo Hurtado, han tenido como consecuencia este rechazo de su partido político en las urnas.
La desorganización fue la característica esencial de los comicios del domingo. Millares de ciudadanos deambulaban, en un auténtico vía crucis, de una mesa electoral a otra, sin conseguir encontrar sus nombres en los padrones, mientras que en algunos colegios electorales no había papeletas suficientes para todos los votantes. "Estamos pagando la novatada", decía un periodista quiteño, refiriéndose a la escasa práctica democrática del país andino.
Votaciones anuladas
Las elecciones fueron anuladas en varias ciudades, especialmente en la provincia de Los Ríos, donde se produjeron graves incidentes de orden público. Miles de personas recorrieron las calles de Quevedo, al suroeste de Quito, gritando "fraude", al descubrirse que faltaban papeletas de voto para las elecciones de consejeros y concejales locales. En Quevedo, Babahoyos y Esmeraldas se produjeron choques con la fuerza pública y los manifestantes incendiaron algunos automóviles, así como urnas y mobiliario de los colegios electorales. Veintiocho personas fueron detenidas y un número indeterminado resultaron heridas en los disturbios.
Pero, pese a estos incidentes, la votación transcurrió con relativa normalidad, por lo que la mayoría de los políticos ecuatorianos calificaban ayer el acto electoral del domingo como "un triunfo de la democracia".

jueves, 23 de abril de 2009

Frank-Walter Steinmeier



DW - DEUTSCHE WELLE
Alemania 18.04.2009
SPD presenta programa electoral con giro a la izquierda


El Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) despachó en Berlín un programa electoral para los comicios generales de septiembre, con el actual ministro del Exterior, Frank-Walter Steinmeier, como candidato a canciller.

El programa, acordado por unanimidad por el directorio del partido, da un giro hacia la izquierda, se centra en la política social y de apoyo a las familias de menores ingresos, y de aquellas que tengan muchos hijos. Apoya un aumento de las asignaciones familiares y también se exige que se instaure un sueldo mínimo generalizado y no sólo para algunos sectores laborales como en la actualidad.

En contrapartida, los socialdemócratas abogan por incrementar los impuestos a los sectores de ingresos elevados a fin de poder financiar amplios programas educativos. También proponen un nuevo impuesto a las transacciones bursátiles.

Elecciones en tiempos de crisis

Steinmeier sostuvo que la actual crisis financiera y económica "decantará claramente" las opciones electorales, porque los partidos conservadores subestiman las consecuencias sociales que acarreará la crisis. El programa del SPD, "hecho a la medida", es la respuesta correcta a la peor crisis económica en la posguerra, coincidieron los delegados a la sesión de la ejecutiva del SPD en Berlín.

Además, el programa pide la eliminación del servicio militar obligatorio y la formación de unas fuerzas armadas formada por voluntarios. Se exige también el retiro de todas las armas nucleares que Estados Unidos mantiene en el territorio nacional, y defiende la decisión de abandonar la energía nuclear.

Panorama electoral

Un congreso partidario, que se celebrará el 14 de junio en Berlín, deberá despachar oficialmente lo que el SPD llama su "Plan de Gobierno". Las elecciones generales están previstas para el 27 de septiembre.

Todos los sondeos confirman la tendencia de las últimas décadas y se prevé que en los comicios ningún partido obtendrá la mayoría absoluta. Por tanto, será necesaria la formación de un gobierno de alianzas, como el actual, en el que la canciller Angela Merkel gobierna con una coalición de su partido conservador Unión Cristianodemócrata (CDU), con la Socialdemocracia.

Para el próximo gobierno, Merkel priorizará una alianza de centroderecha con el partido Liberal, mientras que Steinmeier pugna por una alianza de centroizquierda con los ecologistas de Los Verdes, eventualmente con apoyo de los Liberales. Todos los partidos descartan una cooperación con el partido de La Izquierda, formado por socialistas y poscomunistas.

DPA
EL MUNDO
Llamadme sólo Frank, Frank Steinmeier
CARLOS ÁLVARO ROLDÁN desde Berlín

15 de febrero de 2009.- A ningún avezado votante sorprende ya que en los carteles de las campañas electorales los candidatos de sus partidos rejuvenezcan un par de decenas de años o incluso reduzcan visiblemente las entradas capilares y, por supuesto, las arrugas. "¡Viva Photoshop!" parece haberse convertido en el grito de guerra de los asesores de imagen de los políticos.
Alemania, poco dada a veleidades espectaculares en el ámbito político, acaba de ponerse a la delantera en este arte de campaña de disfrazar la realidad. Y el culpable es la mano derecha de la canciller conservadora Angela Merkel en el Gobierno de gran coalición, el ministro de Exteriores socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier. El mismo hombre que el próximo 29 de septiembre se tornará en su máximo enemigo en las enrevesadas elecciones federales.
Bien, pues después de muchos años de ser conocido públicamente como Frank-Walter Steinmeier, el candidato del Partido Socialdemócrata (SPD) se ha dejado convencer por sus asesores y ha eliminado su segundo nombre de pila de toda la publicidad electoral. "Nosotros con Frank", rezan escuetamente los carteles del partido conocidos hace unos días.
La prensa popular de derechas ha encontrado en la anécdota un filón para este fin de semana y el 'Bild' dedica casi una página a la sorpresiva 'boutade' del SPD, donde no faltan incluso declaraciones al respecto de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel.
"Ohne Mitte fehlt dir was" (sin el medio -o el centro- te falta algo), recoge la edición dominical del diario atribuyéndolo a una feliz ocurrencia sin autor material de los conservadores. El lector español deberá entender que el SPD se define a sí mismo como 'Die Mitte' (el centro o el medio).

Frank-Walter Steinmeier, desde ahora sólo Frank. Afp
Lejos de amilanarse, el hasta hace poco ministro alemán con menos carisma del Ejecutivo, según la prensa, ha salido del paso quitando hierro al asunto. "En mi pasaporte pone Frank-Walter, pero mis amigos me llaman Frank. Y en cualquier caso creo que el país tiene otros problemas", sentencia.
Razón oficial del acortamiento nominal no existe hasta el momento, si acaso los distintos analistas aseguran de fuentes de la estrategia nacional socialdemócrata que los motivos son simples: es más "corto", "moderno" y "cercano". Además, según sus mismos comentarios, hasta hace apenas una semana el propio ministro contestaba a su teléfono como "Frank-Walter Steinmeier, ¿hola?" Ahora, subrayan, él mismo dice exclusivamente "Frank Steinmeier".
No hace mucho EL MUNDO indagaba en Berlín sobre las razones que convertían a Thorsten Schäfer-Gümbel, el derrotado candidato del SPD en las recientes elecciones del 'Land' (Estado) de Hesse, en el unánime "político más ridiculizado de la historia". Además de por las numerosas y divertidas combinaciones que permitía su nombre, un abogado explicaba que normalmente, y al contrario que en España, "los nombres compuestos en Alemania suenan un poco ridículos".
De cualquier manera, sea cual sea la explicación de la abreviatura, no parece que la “tormenta de ideas” patronímica en el SPD vaya a afectar a las urnas federales de septiembre. En la legislatura que ahora se agota, los socialdemócratas han sufrido una sangría inacabable en sus bases tradicionales, en gran parte por la dura reforma social conocida como Agenda 2010,y según la última encuesta conocida recibirían el 25% de votos. Muy lejos del 38,4% de 2005, cuando Merkel apenas ganó con el 40,08% y se vio obligada a una gran coalición con el SPD.
Para la cita electoral hay un claro favorito, la CDU de Merkel, con el 38% de intención de voto, que podrá pactar con su aliado natural, el fortalecido Partido Liberal (FDP), al que las encuestas dan entre el 13 y 18% de apoyos. Los Verdes y los ex comunistas de La Izquierda se repartirían cada uno el 10%.

martes, 21 de abril de 2009

El socialismo de Jose Figueres


Socialismo
Palabras Gastadas (1942)


SOCIALISMO José Figueres Ferrer(*)
El hombre primitivo, en incesante lucha individual contra las fieras que amenazaban su vida a cada paso, hacía aun más precaria su existencia por el antagonismo general que sostenía entre los miembros de la especie.
Con el tiempo, y como resultado casual de pequeñas experiencias, empezó a vislumbrar en el limbo de su embriónico intelecto, el fulgor indeciso de una idea, que al amanecer fue tibio sol alentador, y que se levanta, aun hoy muy lejos de su cenit, dando vida y luz a la humana inteligencia, y conduciéndola hacia un mundo de plenitud no imaginada.
Fue la idea racional de la colaboración, sugerida por el instinto mismo de la vida, contrapuesta al impulso natural del antagonismo, que destruiría la especie.
Inconscientemente nació la sociedad, y la defensa personal pasó del individuo al grupo, a cambio de la sujeción a la ley, y de la participación en la actividad común. Los hombres decidieron cooperar en la defensa de sus vidas.
Extenso frente en la lucha de la existencia es el que atiende al suministro de menesteres, la actividad económica, cuya importancia se acrecienta cada día con el aumento del consumo de mercancías y servicios. También evoluciona este sector desde la pugna individual, o antagonismo, hacia la acción social organizada, o colaboración.
La división del trabajo, más acentuada cuanto más grande es el grupo, y la intervención reguladora del Estado en los negocios, cada día más sentida en nuestro tiempo, no son triunfos de una u otra ideología, sino el avance racional de la sociedad hacía un esfuerzo económico científicamente coordinado, con miras de eficiencia y equidad.
Socialismo es la aspiración hacia un orden económico en que cada cual da el máximo de sus capacidades en la producción organizada de menesteres, a cambio de normas de vida tan elevadas como permitan la riqueza acumulada y el producto cotidiano del trabajo general.
Porque creo que el socialismo, como el avance de la civilización, no puede perjudicar a nadie, y sí beneficiar a todos; porque creo que los dos bandos actuales de opinión, izquierdas y derechas, están igualmente prejuiciados, y ambos retardan, con somero raciocinio, la marcha de la sociedad hacia el bienestar mayor posible; porque creo en la sinceridad de gran número de fieles de ambas sectas, cuyas razones he escuchado, cuyos anhelos he sentido; me esforzaré en proyectar sobre la noche del problema el lánguido hilo de luz que de mi intelecto emane, al soplo estimulante de mi fe.
* * *
Revolucionarios sociales y conservadores burgueses: vuestra bandera es la misma, el antagonismo. He ahí un error común a todos. El sistema de libre competencia, aguzando la inteligencia y el esfuerzo, ha logrado producir mucha riqueza. En un estado primitivo de pobreza general, las fuerzas de la naturaleza actuaron, y los resultados son palpables: casi todos los bienes de que hoy disfruta el hombre son producto de un trabajo individual, o al menos ejercido con miras de provecho personal. Este régimen, esencialmente práctico, tiene su filosofía: la que opina que de la multiplicidad de intereses en pugna, cada hombre tras lo suyo, nace el bienestar general. Bastante bienestar ha nacido de la libre competencia, pero no el general, ni siquiera el de los más.
Las fuerzas de la naturaleza llevan en sí mismas su limitación. "Y de esta verdad te podría traer tantos ejemplos que te cansaran". El que hoy nos interesa es éste: el capitalismo, o régimen de mano libre, desconociendo que la producción y manejo de bienes destinados al consumo de todos es, por esta circunstancia, una actividad esencialmente social, y no privada, derrocha energías despiadadamente al dup1icar servicios sin necesidad, al destruir mercancías por especulación, y en múltiples maneras más; crea una división de clases arbitraria y perjudicial al grupo, entre los elementos directores y los ejecutores de la actividad productiva, realmente trabajadores todos con funciones distribuidas; sustrae a la sociedad el beneficio de las capacidades cultivadas de los individuos más pudientes, dedicándolas a maquinaciones pequeñas e infecundas; refina el natural egoísmo de la bestia humana y reduce el campo en que se podrían desarrollar su mente y su corazón. Y, lo peor de todo, enarbola con fiereza la bandera milenaria del antagonismo, poniendo a cada empresario individual en situación de pugna viva con sus competidores, cuyos esfuerzos constructivos procura estrangular; en pugna degradante con la sociedad consumidora, a quien busca dar el mínimo servicio por la mayor retribución; en pugna inhumana con los copartícipes de su actividad, sus subalternos, cuyas personalidades denigra, y cuyos esfuerzos trata de obtener por la menor compensación posible.
Fruto de este antagonismo ineficiente y destructor, que limita la capacidad productiva de la sociedad, es la pobreza relativa al estado de adelanto en que viven las naciones, donde la mayoría de los habitantes carecen de la mayor parte de los bienes de la época y de las oportunidades de mejoramiento que los eleven a un plano general de estimación; y donde los pocos privilegiados, por el talento o la fortuna, ignoran la satisfacción profunda de ser útiles a algo más grande que sí mismos, y en mirar siempre hacia adentro disipan una vida de infinitos panoramas exteriores.
Contra esa situación visiblemente deplorable, que es el mundo de las derechas, militan los ejércitos izquierdos, con sus miles de millones de guerreros descontentos, con sus caudillos y profetas. ¿Y cuáles son su evangelio y su estandarte? Lucha de ideas, en lo filosófico; lucha de clases, en lo social.
La vieja bandera andrajosa del antagonismo se yer-gue en astas nuevas, y sus clarines exhalan este canto incitador: ¡combatid a los hombres que llevan la batuta en la sinfonía de la producción; repartido como botín, o quemad, la escasa riqueza acumulada, indispensable medio de trabajo; trabajad menos, y de más mala gana, y exigid mayor compensación; entorpeced las actividades con unilaterales pretensiones; sembrad odios; justos o injustos, innecesarios siempre; procurad por todos los medios que se produzca menos... y así tendremos más. ¡Milagrosa fecundidad del antagonismo!
Y la continuación de lo que ya es un disco impreso, pregona al otro lado la excelencia de la dictadura del proletariado. En un mundo que no quiere dictaduras, ni aun de sabios patricios, ¿con qué juicio se puede enardecer a las gentes desprovistas, por la pobreza social y por la admi-nistración defectuosa, de toda formación cultural, y embutir en su cerebro la idea de que se impongan por la fuerza de su número, y dicten a su antojo hasta la ley del equilibrio universal!
Yo sé bien que para todo esto hay explicaciones aca-démicas. Yo sé que en las arcas filosóficas del pensamiento revolucionario hay doctrina suficiente, aunque abstracta y discutida, para respaldar las emisiones de los líderes de rec-tas intenciones. Pero sé también que en ocasiones demasiado numerosas para ser una excepción, al abrigo de las tiendas idealistas acamparon supuestos redentores, en los grandes países industriales, que no fueron sino vampiros de las clases más anémicas, extorsionistas de las más privilegiadas, y entorpecedores de la vital actividad fabril. Sé, además, que aún en el templo de la santa aspiración, junto al culto del teórico precepto alentador, ha de vivir el recuerdo, práctico y amonestador, del uso que el pueblo hace de las doctrinas que asimila, o no asimila, y de la acción a que ellas lo compelen; aunque vieja y conocida es oportuna la fábula del mago principiante, que desató tormentas que no pudo controlar. Y recuerdo ahora saber también, ¡cuántas cosas sé!, que la lucha de clases, con sus agitaciones desorganizadoras y empobrecedoras que provocan la reacción, y en uniones impuras y frecuentes, con los políticos de oficio, trajo al mundo, en alumbramientos bien recientes, las tres monstruosas dictaduras europeas: haciendo cierto tres tris-tes veces más el tétrico aserto de Espinoza, de que los pue-blos, ¡infelices!, prefieren las tiranías al caos.
Los males no se curan con más males. Sobre el cuerpo helado de un antagonismo infértil, erróneamente se prescribe, con ansia de progenie, el suero de un antagonismo extirpador.
* * *
Izquierdas y derechas: permitid que os señale otra la-guna común, donde os bañáis ambas en las mismas aguas, con precipitada incomprensión. Ambas desestimáis, entre los factores de la producción, el más sutil de todos, un fluido tan impalpable como la electricidad que impulsa los mo-tores, y tan vital como ella: es la aptitud humana. Me explicare.
Los propietarios se convencen a la larga de que es más económico tener todo muy bueno: los implementos agrícolas modernos; maquinarias y correas bien instaladas; plantaciones más limpias que un jardín; bueyes de trabajo bien comidos y lustrosos; vacas puras; edificios de cemento ven-tilados; estanterías y mostradores bien dispuestos; básculas finas; máquinas exactas de cálculo y registro. Todo flamante, porque paga. Todo hay que cuidarlo y mejorarlo, sin escatimar la atención personal minuciosa, ni aun el gasto; porque de estar bien atendido todo, a no estarlo, de ser eficiente cada elemento de producción a no serlo, hay la diferencia que determina el éxito o fracaso del negocio. ¡Y todo en manos, directa o indirectamente, de un cuerpo de colaboradores descalzos y subnutridos, durmiendo en el húmedo suelo de los ranchos, sin estimulo, ignorantes e irresponsables, de hostilidad solapada, o de ineficaz docilidad canina! El contraste es escalofriante. O yo no entiendo de estas cosas, o éste es un error más colosal que el Chimborazo. Y no hablo aquí de filantropía romántica, sino de estricta eficiencia industrial, de frío cálculo comercial.
Por otro lado, las izquierdas, en su deseo de mejorar su situación, es decir, de que la sociedad produzca más y les dé más, sueñan con una revolución social universal, que degüelle a los ricos, todos juntos en una sola noche y asuma, por milagro, la administración eficiente de las mil y una actividades productivas del complicado mundo actual.
Olvidan que la capacidad directora de la mayor parte de los hombres de negocios, es un haber social tan valioso al menos, como las máquinas y el suelo; que los organismos administrativos existentes, mientras no haya algo mejor, son tan indispensables a la producción como el brazo ejecutor y la materia prima; que la naturaleza opone montañas de inercia al esfuerzo humano, y que no hay fuerza titánica que las mueva si no las parte el rayo de la inteligencia, ejercitada y diestra.
Cierto que las creadoras aptitudes no son privilegio de una clase; y que dados la oportunidad y el tiempo, otros hombres las desarrollarán tal vez con más pujanza, sobre las cenizas de un mundo devastado. Pero yo os juro, para obligaros a creerlo, que la humanidad no tiene suficiente vocación religiosa para imponerse una década de ayuno.
El factor humano en la producción no es el esfuerzo muscular, sustituible por la máquina, sino la actividad cerebral del hombre consciente y satisfecho. Más que del suelo, y más que del sudor de nuestra frente, la riqueza procede del esmero personal con que el peón haga la aporca, o de sal al ganado; del arte con que amolde la espiga el operario, para llenar la escopleadura; de la nitidez con que el mecanógrafo se dirija a la clientela; del cuidado con que el que tenga tienda, la atienda; de la habilidad del empresario, y sus desvelos; de la aptitud e inspiración del estadista.
* * *
¿Dije yo que un mal no se cura con otro mal? Pues lo retiro. Mejor dicho, lo modifico. Admito que los movimientos agitadores más menos videntes, merecen mi respeto. Porque tienen la virtud, a falta de otras cosas, de despertar a una clase directora olvidadiza y dormilona; de recordarle, por el método sutil de la caverna, el garrotazo, que tres cuartas partes de los pobres pecadores que profanan el planeta no disfrutan más, entre los bienes humanos que de miseria y abandono; que no van a aguantar indefinidamen-te, al son de las guitarras moralistas, la carga de un sistema de producción que no los nutre; y que si los hombres que llevan la responsabilidad del gobierno, la industria y el comercio, no encuentran un mecanismo más fecundo y justo, ellos al menos se darán el gusto sádico de arrasar el existente. En el lenguaje gráfico de las necesidades primitivas, lo que advierten esos gritos es, que si el capitalismo no da leche para todos, la lucha de clases matará la vaca.
Menos respeto siento, en cambio, por el atávico recurso de gentes al parecer más educadas, que acuden en zozobra al viejo amparo de una férrea dictadura militar, para que mantenga a sangre y fuego el desorden económico existente, y cauterice todo brote de reforma o descontento. Porque esa plancha cobertora, si es tanto su espesor que se imponga en forma estable, viene a ser losa mortuoria. Y sí, infinitamente más probable, no contrarresta la potencia del explosivo comprimido, acrecienta el estampido con que estalla algún día todo, volatilizando cepos, insignias y galones, sables, botas altas y sacrílegos Tedéums.
* * *
La Revolución Social Universal pretende cabalgar sobre el prestigio de la Revolución Francesa, y establecer los derechos económicos del hombre por los mismos métodos, de sangre y gloria, que nos dieron los derechos políticos. Nunca segundas partes fueron buenas. La revolución económica es innecesaria, porque desde la Bastilla hasta nosotros, han corrido mucho las imprentas; es inconveniente, porque su devastación sería incomparablemente superior a todo antecedente; es imposible, porque afecta las cosas más tangibles, de diario consumir, cuya destrucción "temporal" amena-zaría la existencia misma de la especie, y en el mejor de los casos, la diezmaría en proporción no imaginada.
Las naciones están hoy ocupadas en la más seria conferencia de la historia. Cuando se levante la sesión; cuando hayamos pisoteado las tiranías que flagelan a los pueblos que llamamos enemigos y pretenden conquistar a los amigos; cuando ingleses y alemanes, japoneses y chinos, se vean libres del azote común, habiendo detenido el huracán de retroceso a la caverna; entonces, al caer las lluvias sobre las pirámides de humanas osamentas, lavando la sangre y extinguiendo el odio, aparecerá en el cielo un arco iris, el socialismo. como ángel no como espectro. La revolución será innecesaria porque la economía de guerra habrá enseñado a las naciones el camino; será inconveniente, porque el mundo anhelará concordia y paz; será imposible, porque no habrán quedado vidas, ni fortunas, para abastecer de combustible sus hogueras.
Cultivemos, junto al respeto de los hombres, la altivez ante los dioses. Tan falibles como yo son Hegel, Lenin y Carlos Marx. ¿Lucha de ideas? Sea. Sea la lucha de las ideas constructivas, del patrón y el operario honestos, contra las que dicta el egoísmo de corta vista, del agitador o del burgués. ¿Lucha de clases? Sea. Sea la lucha de las clases que entonan el himno del trabajo, con la azada, el martillo, el cerebro o la guitarra, contra las clases de parásitos de arriba y parásitos de abajo. ¿Revolución social? Sea. Sea la revolución contra los métodos de trabajo ineficientes, que no alcanzan a cocer el pan de todos, y contra los métodos entorpecedores, que no cuecen el de nadie. Pero sean, lucha de ideas, lucha de clases, y revolución social, las contiendas de seres racionales, sobre el campo de batalla democrático, donde cada mente es un cañón, donde es cada enemigo nuestro amigo. Y no sean, esto sobre todo, no sean jamás las pugnas fratricidas entre los elementos mismos de la producción, cuyas fuerzas sumadas nos han de sustentar; restadas nos han de aniquilar.
Los problemas son molinos cuyo principio hay que estudiar, cuyo manejo hay que aprender, sin convertirlos en gigantes enemigos, con imaginación audaz, ni mirarlos con horror, con apocado corazón. En un país pequeño, donde los males están bien definidos, y son perfectamente atacables por el frente, la peor manera de enredar la madeja es ponerlo a jugar de gente grande, para encontrarle síntomas de gota, y demás dolencias distinguidas, y recetarle un tratamiento de fiebre artificial, haciéndolo rezar un credo internacional en ruso, ¡pobre criatura!, y seguir un rosario de dogmas que confunden hasta a los sumos sacerdotes.
Nuestros problemas son reales y visibles; sepamos enfocarlos. Nuestra arma natural es nuestra propia pequeñez; sepamos esgrimiría. Nuestros males son la pobreza y la política; sepamos acabarías.
¡Paz a los hombres sobre la tierra! ¡Capitalismo, lucha de clases, soldados del antagonismo, ¿por qué no descubrís otra vez, como Adán en la selva, que vuestra pugna es suicida; que tenéis enemigos comunes de ilimitadas reservas, cuya destrucción reclama las fuerzas unidas de todos, en consorcio constructivo y racional: la pobreza, la ignorancia, la enfermedad, la naturaleza muerta, la gravedad universal que se opone a todo movimiento!
Hombres que ambuláis a la luz de un mismo sol, y que una misma lluvia os baña, ¿por qué no decidís cooperar en la solución del problema común, en la erección de un techo para todos, en la orientación hacia un mundo donde cada necesidad esté al alcance de cada cual, como la muestra que nos dejó Natura en la abundancia de agua y aire!
La receta por sí sola es bien sencilla: un cambio de punto de vista, en izquierdas y derechas, más un cambio de actitud, en derechas e izquierdas.
Dense cuenta los hombres competentes de la industria y el comercio, los poseedores de la riqueza, de que su actividad es realmente social, y no privada, puesto que a todos sirve; que sus nociones de aprovechamiento y despilfarro, deben ampliarse al tamaño de la economía total; que el gobierno no es festín de politiqueros, del que deben mantenerse alejadas con pudor las gentes capaces de labrar su vida en la llanura, sino el negocio más importante de todos, el que debe dar la orientación, y por el que todos estamos llamados a velar; que sus productos y servicios tienen por objeto primordial satisfacer necesidades públicas, pues los trenes no corren para pagar dividendos; que la utilidad o lucro es solamente la recompensa material por su trabajo director, o por el aporte de sus bienes, y que debe recibirse, como cualquier otro jornal, acompañada de la satisfacción de haber servido con honra y aptitud; que sus subalternos no son instrumentos de su comodidad personal, sino copartícipes de una actividad común, mediante la división del trabajo; que son ellos acreedores a respeto, como seres humanos de una clase única, y a normas de vida y oportunidades culturales en consonancia con la riqueza general; que es más productivo el trabajo de colaboradores dignos, satisfechos y entusiastas, que el de asalariados hostiles, o siquiera indiferentes; que la verdadera autoridad es la que nace de la competencia personal, y no necesita gritos ni palos para imponerse; que el buen ejemplo ha de venir de los favorecidos con mejor discernimiento, y la educación deben impartiría quienes tuvieron la dicha de recibirla, y no es culpa de muchos el tenerla defectuosa; dense cuenta, en fin, los directores, de que el mundo reclama su colaboración paciente y constructiva en las delicadas relaciones económicas y administrativas, y les ofrece, en cambio, junto con las compensaciones tangibles de la vida civilizada, el íntimo gozo de ser útiles.
Dense cuenta los que se encuentran de manera más o menos transitoria, en los grupos ejecutores, de que el pan sólo viene del trabajo; que Roma no creció en un día; que no puede haber producción sin orden, ni orden sin autoridad; que no son en realidad servidores de tal o cual negocio, sino de la sociedad, empresa común que reparte las funciones según las aptitudes, y vela por todos igualmente; que toda posición es honrosa sí se empeña en ella el espíritu, y denigrante si se desempeña a la fuerza, o con miras a un provecho personal inmerecido; que esa sociedad, al servir a todos por acuerdo inteligente entre los socios, espera de cada cual el máximo de su aptitud y esfuerzo; y que no hay trabajo tan pequeño que no pueda proporcionar integra-mente, la satisfacción de cumplir con el deber.
Así vistas las cosas, y en esa actitud unos y otros, la forma de la organización económica general carece de im-portancia: sea que se perfeccione el sistema de comercio y producción particulares, socialmente inspirados, socialmente dirigidos y financiados sí es preciso, protegidos contra absurdas competencias; o sea que se evolucione en largo tiempo, con una humanidad más educada, hacia la centralización total, con una sola pirámide jerárquica en la actividad económica, como en la administración política; los fines que se persiguen son los mismos: colaboración orientada en lugar de competencia antagónica; estímulo en vez de abandono; clase única y unión de fuerzas, en lugar de lucha de clases; máximo esfuerzo entusiasta de todos; máxima eficiencia social en el aprovechamiento de ese esfuerzo; máxima distribución de bienes, y de satisfacciones.
* * *
Con estas vagas conclusiones, y no pudiendo detallar mil cosas que sólo haciéndolas se describen, cierro aquí mi ferviente homenaje al socialismo. La vida, laboratorio de mi filosofía, me ha de dar oportunidad, porque ya tengo algo andado, de probar sobre el surco, en mayor o menor escala, si se puede o no se puede: si el trabajo de los hombres, ejercido con espíritu de colaboración, con entusiasmo, con dignidad; con dirección técnica y proba, con sano criterio comercial y social; combinando la natural autoridad con el estímulo enaltecedor; puede o no puede satisfacer ampliamente las necesidades de todos, en lo material y espiritual.
Entretanto lanzo al viento este puñado de simientes sugestivas, pensando que si acaso alguna de ellas, por el mi-lagro de fertilidad, acierta a germimar en suelo húmedo y cálido, que le de vigor para crecer, y servir con sus leños o sus frutos, estas páginas de amor habrán llenado su misión.