martes, 7 de abril de 2009

Rehabilitación de Juan Negrín y los 35 expulsados de 1946


EL PAÍS

REPORTAJE
El PSOE rehabilita a Juan Negrín
El último presidente del Gobierno de la República será reingresado en el partido, del que Indalecio Prieto lo echó en 1946
LUIS R. AIZPEOLEA - Madrid - 22/06/2008
El próximo congreso del PSOE rehabilitará la figura de Juan Negrín, el último presidente del Gobierno republicano. Científico de gran prestigio -fue alumno suyo el Premio Nobel Severo Ochoa- y socialista, fue expulsado del PSOE en 1946, mientras permanecía en el exilio, por la ejecutiva del partido que entonces presidía Indalecio Prieto. Las razones de su expulsión están vinculadas a una leyenda infamante que, recientemente, historiadores de prestigio están desmontando: la de que fue un títere de soviéticos y comunistas en su etapa al frente del Gobierno republicano.
La leyenda negra siempre ha perseguido al político y científico
Esa tesis cuajó en la mayoría de los socialistas de la época, de tal modo que algunos dirigentes actuales del PSOE opinan que, "si viviera Ramón Rubial, anterior presidente del PSOE, habría dificultades para reintegrar a Negrín en el partido".
Una enmienda de los socialistas canarios que será presentada en el congreso del PSOE pretende que Negrín -nacido en Las Palmas en 1892 y fallecido en París en 1956- sea reingresado en el PSOE, junto con la veintena de compañeros expulsados con él. La reintegración se materializará en una resolución del congreso. Negrín es la única gran figura socialista de la etapa republicana y de la guerra civil no reconocida aún. Hace ya tiempo que lo fueron Indalecio Prieto, Francisco Largo Caballero o Julián Besteiro.
Nombrado presidente del Gobierno por el presidente de la República Manuel Azaña en 1937, a Negrín le correspondió dirigir el Gobierno en la etapa difícil que se extendió hasta el final de la guerra civil. Fue un firme defensor de resistir a Franco para coincidir con lo que él creía el inminente comienzo de la II Guerra Mundial. En 1945 cesó como presidente del Gobierno republicano en el exilio.
Un paso importante para su rehabilitación lo dio Alfonso Guerra cuando hace dos años, con motivo del 50º aniversario de su fallecimiento, la Fundación Pablo Iglesias organizó una exposición y editó un vídeo en reconocimiento a Negrín. Historiadores de prestigio (Ricardo Miralles, Enrique Moradielos, Gabriel Jackson, Paul Preston) han reivindicado en los últimos años su figura como científico y político socialista. En noviembre, Ángel Viñas publicará El honor de la República, libro en el que, con documentación procedente de los archivos republicanos socialistas y soviéticos, contribuirá a desmontar la tesis extendida durante la guerra fría, letal para la imagen de Negrín, de que fue un agente al servicio de comunistas y soviéticos.
Según el historiador Stanley G. Payne, tras el fin de la guerra no había personaje más odiado. El bando franquista lo consideraba un "rojo traidor", en tanto que dentro del campo republicano, la mayor parte de sus correligionarios le echaban en cara la prolongación inútil de la guerra y que hubiese servido a los planes de la Unión Soviética. Su papel como científico prácticamente fue borrado de los anales, a pesar de que era admirado por su mentor, Santiago Ramón y Cajal (Nobel de medicina en 1906), y fue maestro, entre otros, del profesor Severo Ochoa (Nobel de Fisiología y Medicina en 1959).

EL PAÍS

TRIBUNA: ÁNGEL VIÑAS
Negrín y 35 viejos militantes socialistas
El que el congreso del PSOE haya rehabilitado a 36 militantes, entre ellos Juan Negrín, significa predicar con el ejemplo. No se puede recuperar la memoria histórica sin asumir la propia
ÁNGEL VIÑAS 08/07/2008
El Congreso del PSOE ha adoptado una resolución que quizá llame la atención a muchos españoles: tres docenas de viejos socialistas (entre los cuales el presidente y secretario del partido, ministros y diputados, cargos sindicales y orgánicos) han sido reincorporados a la militancia a título póstumo. Habían sido expulsados mediante una nota publicada en El Socialista el 23 de abril de 1946, poco antes de la celebración de un congreso en el exilio. Además de a Juan Negrín afectó a Julio Álvarez del Vayo; Ramón Lamoneda; Ramón González Peña; Jerónimo Bujeda; Juan Simeón Vidarte; Matilde de la Torre; Gabriel Morón; Amaro del Rosal; Ángel Galarza, Max Aub y a hombres y mujeres perdidos en las brumas de la historia.
Los ataques a Negrín encajaban con el hipernacionalismo de boquilla del franquismo
En la práctica, un sector socialista, el de Prieto, se sumó a la propaganda franquista contra Negrín
La suspensión como militantes de Negrín y Álvarez del Vayo ya las había proclamado en marzo de 1939 la Agrupación Socialista Madrileña en pleno golpe del coronel Casado, que hundió los planes negrinistas para salvar al mayor número posible de combatientes. Fueron episodios de las querellas que la guerra provocó en las filas socialistas. Pero, evidentemente, no cabe favorecer la recuperación de la memoria histórica si no se asume la propia.
A Negrín le ha perseguido, básicamente, una mitografía alimentada por la propaganda del franquismo. Ésta le presentó como el enemigo por antonomasia en razón de su perversidad intrínseca, su deseo de vender la patria a Moscú y su voluntad de oponerse a la invencible razón de la España nacional. También le colgó las miles de muertes y destrucciones que implicó la resistencia. Al tiempo, sus historiadores se cuidaron mucho de no indagar en uno de los dirty little secrets de Franco: su extraña renuencia a dar la puntilla a la República cuando tuvo ocasión en marzo/abril de 1938. Desde las babosidades de Manuel Aznar y Joaquín Arrarás hasta las engañifas más recientes se ha distorsionado el pasado. También algún autor-basura se las ha apañado para presentar bajo nuevos envoltorios las "pruebas" de la "connivencia" de Negrín con los siniestros designios de Stalin.
En la práctica, un amplio sector socialista se unió a los corifeos de Franco despistado por las tergiversaciones de Prieto que en buena parte han resistido hasta la fecha una contrastación documental. Negrín le habría expulsado del Gobierno, hace ahora 70 años, por negarse "a obedecer mandatos de Moscú". Esta dignidad nacional herida encajaba con el hipernacionalismo de boquilla y el anticomunismo sulfuroso del franquismo, así como con las leyendas propaladas a los cuatro vientos sobre las aviesas intenciones comunistas. Sustituir el mito por el dato y los "inventos" por la evidencia es la tarea natural del historiador. El cruce sistemático de fuentes primarias de procedencia republicana, socialista, comunista, alemana, británica, italiana y soviética, amén del análisis de una memorialística de combate y de cruzada, me permiten afirmar que la interpretación sobre Negrín propagada por franquistas, prietistas, llopistas, anarquistas, poumistas, conservadores y guerreros de la guerra fría es objetable gracias a las bases documentales preservadas en archivos que guardan en igual medida tanto sorpresas como serpientes venenosas.
Las principales acusaciones que con mayor frecuencia se han dirigido contra Negrín son desmontables. I) Envió por las buenas el oro del Banco de España a Moscú. Falso. Empezó a venderlo el Gobierno Giral a los pocos días de la sublevación. Los franceses adquirieron una cuarta parte. El franquismo no tuvo más remedio que aguantarse. Negrín contó con una autorización del Consejo de Ministros del 6 de octubre de 1936, que dejó la operación en sus manos y en las de Largo Caballero en su calidad de presidente del Gobierno.
II) Fue el destinatario de las intrigas soviéticas para que Azaña cesara a este último y le pusiera a él. Falso. La imputación hecha por Jesús Hernández, ex ministro comunista, y que ha influido en una literatura inmensa, está basada en un mero "invento". La afirmación de Bolloten de que Negrín fue elegido por los soviéticos es, literalmente, un "camelo".
III) No hizo nada para impedir el rapto y asesinato de Andreu Nin. Falso. Ambos fueron una operación diseñada y ejecutada por Alexander Orlov, de la NKVD, que la llevó a cabo con agentes soviéticos y comunistas españoles, sin conocimiento de Negrín. Nin fue asesinado a los pocos días de su detención.
IV) Cesó a Prieto por presiones soviéticas. Falso. De seguir las informaciones transmitidas a Moscú, fue Prieto el que pocas semanas antes ofreció su dimisión a los soviéticos, que naturalmente no aceptaron.
V) Prieto no consintió estar en el mismo Gobierno que Hernández quien le había atacado en la prensa. Falso. Prieto se calló ante ataques mucho más acerbos de otro ministro comunista, Vicente Uribe. Los dirigentes del PC dejaron totalmente en manos de Negrín la solución de la crisis gubernamental de abril de 1938 y se olvidaron de la campaña previa contra Prieto. Sus razones tuvieron, que la historiografía pro-franquista y prietista jamás ha aclarado.
VI) Tras la salida de Prieto del Gobierno sus relaciones con Negrín se rompieron. Falso. Prieto acudió a él en demanda de apoyo para hacer gestiones ante Raimundo Fernández Cuesta, falangista de pro y ministro de Agricultura en el primer Gobierno de Franco, con el fin de buscar algún tipo de solución al conflicto. Negrín las autorizó.
VII) Negrín continuó la guerra en el interés de la Unión Soviética. Falso. Negrín, como Azaña, Prieto y numerosos ministros republicanos, siguió una política orientada a ir tan lejos como fuera posible con las potencias democráticas y tanto como fuese imprescindible con la Unión Soviética.
VIII) Fue el hombre de Moscú. Falso. Negrín diseñó una estrategia que contó al principio con un amplio consenso pero que fue rompiéndose poco a poco. Hubo de jugar con unos y con otros hasta descansar en los comunistas y en un sector socialista. Azaña, algunos republicanos burgueses, el PNV y ERC le aislaron mientras asestaban puñaladas traperas en Londres y París a la credibilidad de la resistencia. La idea de que Negrín fue un juguete de los comunistas es una construcción ideológica.
IX) Prolongó la guerra inútilmente. Falso. Contaba con informaciones de que los franceses ayudarían. Bajo Daladier, se esquivaron (como ya habían hecho bajo el primer Gobierno de Blum). Stalin sí ayudó pero cuando reanudó los suministros (que había mantenido a niveles muy bajos durante todo un año) fue demasiado tarde.
X) Ninguneó al Gobierno republicano en el exilio al declarar su voluntad de que, a su muerte, en 1956, la documentación que guardaba relacionada con el "oro de Moscú" se entregara al Gobierno de Franco. Falso. Tal documentación demuestra que la totalidad del oro se había vendido siguiendo la legalidad republicana, que ningún historiador profranquista o antinegrinista jamás se molestó en reconstruir. Su gesto, eso sí, tuvo consecuencias que era imposible anticipar. Entre ellas la preparación de grotescos proyectos para "reclamar" el oro y el desvergonzado latrocinio de ciertos papeles, perpetrado por uno de los más endiosados -y alabados- ministros de Franco, probablemente para garantizarse una cierta dosis de influencia.
Como la mayor parte de las acusaciones eran de base meramente política, cuando no personal, la expulsión del PSOE se hizo utilizando criterios "objetivos". Entre 1939 y 1946 hubo incluso otro ejemplo. Ocurrió en México en enero de 1942 y la pronunció la Comisión Ejecutiva prietista. Afectó a los miembros del círculo cultural Jaime Vera, muchos de ellos proclives a Negrín, a la sazón refugiado en Londres.
Alfonso Guerra abogó hace años por la necesidad de recuperar a Negrín. Un programa de TVE y una exposición sobre su figura, cuyo comisario fue el profesor Ricardo Miralles, encontraron éxito de público. Como analista de la operación del oro, que inicié en 1974 gracias al empuje del profesor Fuentes Quintana, debo reconocer mi gratitud a la Fundación Juan Negrín y a los socialistas canarios (entre ellos a Antonio Aguado, Juan Fernando López-Aguilar, José Medina, Sergio Miralles, José Miguel Pérez y Jerónimo Saavedra), así como al socialista alicantino Miguel Ull, defensores incansables de esta rehabilitación. También a los colegas (Helen Graham, Gabriel Jackson, Ricardo Miralles, Enrique Moradiellos y Paul Preston) que tanto se han batido por el Negrín auténtico, y, naturalmente, a la familia Orellana-Negrín que me permitió bucear en sus archivos. La reconstrucción documentada del pasado siempre triunfa. El PSOE ha tenido un acierto político y de dignidad.
Ángel Viñas, historiador, publicará en otoño el último tomo de su trilogía sobre la Guerra Civil.

Una verdad incomoda


EL PAÍS
REPORTAJE: Alerta por el cambio climático
Una verdad incómoda, una película impactante
El documental de Al Gore sobre el calentamiento, que despierta a los ciudadanos frente a la desinformación, llega este viernes a España
RAFAEL MÉNDEZ - Madrid - 31/10/2006


"Yo solía ser el próximo presidente de los Estados Unidos". Al Gore sonríe al público de la sala que ha ido a escucharle y comienza su presentación/película sobre el cambio climático: Una verdad incómoda. Gore presenta datos incontestables sobre el aumento de dióxido de carbono en la atmósfera a niveles sin precedentes debido al uso de petróleo y carbón, la subida de la temperatura, la pérdida de glaciares y las alarmantes previsiones de los científicos sobre lo que ocurrirá si el uso de petróleo sigue a este ritmo. Gore presenta el problema con fuerza, con un tono didáctico a veces, serio por momentos, dramático en otros y a veces irónico.

El objetivo del ex vicepresidente de Estados Unidos es "comunicar lo más claramente posible" el problema del calentamiento global. "Si el tema no está en boca de los votantes es fácil ignorarlo", explica en el filme, de 100 minutos. Así se lanzó hace años a dar charlas por todo el mundo sobre el tema. Para convencer a la gente cara a cara. Y la charla se convirtió en una película nada usual. Gore aparece con una presentación de PowerPoint sólo al alcance de un ex vicepresidente de EE UU: hay dibujos del creador de los Simpson, imágenes de Gore en un submarino nuclear que emerge en medio del Ártico rompiendo el cada vez más frágil hielo... En medio, intercala imágenes de sus viajes, de su vida (como el accidente que casi le cuesta la vida a su hijo a los seis años) que le dan un tono emotivo o sensiblón, según el espectador. Gore recupera el tono ecologista que en los ochenta le valió el apodo de Míster Ozono con el que los republicanos pretendían desprestigiarle. Entonces acababa de publicar La tierra en la balanza, que se convirtió en emblema ecologista.
Gore niega que haya dudas entre los científicos sobre el calentamiento y destaca que si en la sociedad aún hay escépticos es debido a la desinformación creada por los grupos de presión petrolíferos, como ya hicieron las tabacaleras para negar la relación tabaco-cáncer. Al Gore explica con alarmantes gráficos y recreaciones cómo las enfermedades tropicales llegarán a países ahora a salvo; cómo la subida del nivel del mar puede afectar a Holanda o Florida o cómo la desertización empeora la situación de los ya de por sí países pobres. "Somos testigos del conflicto entre nuestra civilización y la Tierra", remacha. Los datos que aporta Gore no son nuevos. Nada era desconocido. Y sin embargo, pocas formas hay de llegar así al gran público, pocas campañas harán más contra el cambio climático.
La película se estrena el viernes en España y, como dijo la semana pasada el secretario general para el Cambio Climático del Gobierno, Arturo Gonzalo Aizpiri, "es una película que tendría que ver todo el mundo, y especialmente, los políticos, los que toman decisiones". Estaría bien que la viese el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y sus ministros económicos, ya que España es el país que más se aleja del cumplimiento del Protocolo de Kioto. La película tiene especial sentido en EE UU, donde la Casa Blanca de George W. Bush silencia a científicos díscolos, niega el problema y abraza el petróleo. En Europa la teoría está más asumida, pero no tanto la práctica.
Gore concluye que aún se puede hacer algo: "Hay un peldaño entre la negación del fenómeno y la desesperación. Tenemos el conocimiento, energías renovables, formas de ahorrar energía... Sólo nos falta la voluntad política. Y ese sí es un recurso renovable".

EL MUNDO

DOCUMENTAL 'VERDE'
Al Gore advierte en 'Una Verdad Incómoda' sobre el peligro de la falta de reacción al cambio climático

VALLADOLID.- El ex vicepresidente de Estados Unidos y candidato a la presidencia en las pasadas elecciones por el Partido Demócrata, Al Gore, protagoniza el largometraje 'An Inconvenient True' ('Una Verdad Incómoda'), en la que se realiza un análisis científico sobre las causas del cambio climático y las consecuencias que tendrá para el mundo.
El largometraje, que se presenta en la Sección Oficial de la Seminci fuera de concurso y que comienza con un agradecimiento de Gore al festival y a su director, Juan Carlos Frugone, mezcla extractos de las conferencias que el político estadounidense imparte por todo el mundo con fragmentos de su vida personal, en la que recuerda su época de estudiante, el grave accidente que sufrió su hijo de seis años, la muerte de su hermana o el incidente con los votos de Florida que supusieron su derrota ante George Bush en las últimas elecciones.
Rodeado de público y delante de una pantalla en la que se puede comprobar, de manera visual, el proceso del calentamiento de la tierra, Gore explica el proceso del calentamiento de la atmósfera, que en un primer momento se debe al exceso de polución, que hace que los rayos ultravioletas se queden en esta fina capa y hagan que se incremente su temperatura.
Según las explicaciones del ex presidente, volcado en su objetivo de que todo el público pueda conocer las consecuencias del cambio y los hábitos para poder colaborar a su retardo, las constantes emisiones de CO2 a la atmósfera fomentan también el incremento de la temperatura.
Esta situación tiene repercusiones en los océanos -suben las temperaturas y se evapora el agua-, lo que hace que haya más viento y que las lluvias sean más intensas, pero también en otras zonas de la tierra como los polos, donde la subida de la temperatura provoca, en el caso del Norte, que los glaciares se deshielen y se desprendan de la roca, lo que a su vez implica una subida del nivel del mar que haría desaparecer gran parte de la superficie terrestre.
Además de la tremenda sequía que afecta a gran parte de la superficie terrestre, los animales sufrirían también gran parte de las consecuencias ya que los cambios afectan a su modo de vida y de supervivencia, y las personas, en último caso, se verían sometidas, como ya sucede en la actualidad, a temperaturas que en los últimos años han llegado a los 50 grados y causado la muerte a cientos de personas.
Siempre avalado por investigaciones científicas, Al Gore resalta en el largometraje, dirigido por Davis Guggenheim, la necesidad de que lo países, especialmente los que no suscribieron el protocolo de Kioto, asuman la responsabilidad de frenar las emisiones contaminantes así como de que las personas, en su ámbito de acción, controlen el uso de la energía y del agua.
'Colapso total'
Tras la proyección de la película-documental sobre el calentamiento de la tierra y organizada por WWF/Adena, se celebró una mesa redonda en la que participaron el secretario general para la Prevención de la Contaminación y el Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente, Arturo Gonzalo Aizpiri; el catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Alcalá y vicepresidente de Científicos por el Medio Ambiente, Antonio Ruiz Elvira; la responsable del Area de Cambio Climático de Adena, Mar Asunción, y el periodista especializado de EL MUNDO, Gustavo Catalán Deus.
En el seno de este encuentro, en el que todos los ponentes alabaron el contenido y la realidad que refleja la película 'Una Verdad Incómoda' y su deseo de que despierte la conciencia de las personas, Antonio Ruiz Elvira destacó que el del cambio climático es "un inmenso problema" que se presenta delante de los ojos "pero que no vemos".
Tras apuntar que el largometraje no explicita la realidad que se avecina y las consecuencias de este fenómeno, el físico advirtió de que una subida de la temperatura global de más de dos grados y su llegada al techo de los cuatro grados provocado por las "emisiones locas" conllevará un "colapso total" de la civilización.
El colapso se produciría, en su opinión, a la hora de repartir los escasos recursos disponibles, un hecho que desataría conflictos armados que conseguirían destruir todo lo conseguido y hecho en los últimos miles de años.
"Jamás se ha producido un cambio como el de ahora", señaló el experto, quien reiteró que la tierra "jamás" ha experimentado un cambio similar y que, cuando se quiera conocer la gravedad de este fenómeno ya habrá pasado el plazo de 20 años necesario para poner en marcha las medidas necesarias que consigan frenarlo.
En el caso de un país pequeño como España, Ruiz de Elvira recomendó "predicar con el ejemplo" y reseñó que el actual equipo del Ministerio de Medio Ambiente lucha "como un jabato" para que las propuestas de Kioto salgan adelante, algo que a su juicio no sucede con el resto de los ministerios del Gobierno, que no aplican medidas como la prohibición de vender coches 4x4 o de limitar la velocidad de los vehículos a los 12 kilómetros por hora.
Por su parte, Arturo Gonzalo Aizpiri subrayó el "horizonte dramático" que se avecina por el cambio climático y la necesidad de que las instituciones que cuentan con responsabilidades en este terreno la ejerzan para ofrecer una respuesta "contundente" a este problema.
Reducir las emisiones
Tras reconocer que los acuerdos de Kioto son un "tímido" primer paso para la puesta en marcha de medidas a nivel mundial, el representante ministerial recordó que el objetivo radica en la reducción de las emisiones en un 5% y en el intento de que la temperatura no se incremente en más de dos grados.
La reducción de las emisiones entre un 60 y un 80% permitiría estabilizar el incremento de la temperatura en un máximo de dos grados, según Aizpiri, quien reiteró el compromiso del Gobierno con los acuerdos de Kioto pese a haberse puesto "manos a la obra demasiado tarde".
El representante del Ministerio, quien enumeró algunas de las iniciativas puestas en marcha por el Ejecutivo en este campo, resaltó cuestiones como el hecho de que España sea el país que más viviendas construye "pero de ínfima calidad energética" o la "mentalidad" española sobre el consumo energético, actitud considerada "cutre" por los "nuevos ricos".
A su juicio, el problema más difícil radica en cambiar los "vicios culturales" ya consolidados, misión en la que solicitó la implicación de todas las administraciones públicas para conseguir que, como ocurre este año, las cosas vayan en adelante "razonablemente bien" y se consigan reducir las emisiones de las empresas y del transporte.
Por su parte, la responsable de WWF/Adena se mostró convencida de que la película de Al Gore multiplicará el efecto "por mil" ya que el mensaje que busca transmitir llegará a miles de personas y recordó que en España, la temperatura ha subido un grado y medio en el último siglo, lo que ha conllevado el incremento de la temperatura del mar y el deshielo de los glaciares pirenaicos.
Mar Asunción resaltó que en España el consumo energético creció por encima de la media europea y que, además, las emisiones se han incrementado, lo que hace que quede "poco tiempo para reaccionar" así como para tomar las medidas necesarias para atajar el problema.
La puesta en marcha de nuevas iniciativas se convertiría, además, en una nueva oportunidad para el desarrollo sostenible ya que la reducción del consumo de energía implica el descenso de la importación de petróleo y de electricidad a partir del carbón, lo que deja hueco a las energías renovables.

EL PAÍS

ENTREVISTA: Alerta por el cambio climático AL GORE Ex vicepresidente de EE UU
"En 10 años ya no podremos invertir el calentamiento"
GLOBAL VIEWPOINT 31/10/2006
Al Gore fue vicepresidente de Estados Unidos durante el Gobierno de Bill Clinton y reconoció su derrota por un escaso margen cuando pugnó con George W. Bush por la presidencia en 2000. Desde entonces, ha vuelto a centrarse en cuestiones medioambientales, y su documental An inconvenient truth (Una verdad molesta) ha desatado una gran polémica. Acaba de fichar como asesor del primer ministro británico, Tony Blair, en temas ambientales.
"No creo que la energía nuclear sea alternativa a los combustibles fósiles, por los elevados costes y por el riesgo de su posible uso bélico"
"Hace dos años, mi familia y yo decidimos llevar una vida sin carbono. Todo lo hacemos para emitir la menor cantidad de dióxido de carbono"
Pregunta. En su documental, usted esboza un aterrador panorama del planeta. Pero al final, afirma que lo único que se necesita es un cambio en nuestro estilo de vida. ¿No es demasiado optimista?
Respuesta. No cabe duda de que no es tan sencillo. Las recomendaciones que aparecen al final de la película sobre lo que puede hacer cada individuo para mejorar la vida en la Tierra son importantes, pero no resuelven la crisis por sí solas. La gente debe organizarse y presionar para que se produzcan cambios en la política oficial. Cada persona que adopte un estilo de vida ecológico está animando al Gobierno a tomar decisiones en nombre de la preservación del medio ambiente. Esto ocurre en California y otros estados de EE UU que van en la dirección opuesta a Washington, que rechazó el Protocolo de Kioto.
P. Muchos científicos creen que es tarde para evitar el desastre. James Lovelock, creador de la hipótesis de Gaia, asegura que los cambios climáticos aniquilarán al 80% de la población a finales de siglo.
R. Lovelock, por quien siento un gran respeto, es muy pesimista, y se equivoca al dar por sentado que los seres humanos son incapaces de modificar su conducta. Por lo general, los políticos son demasiado lentos, y pueden actuar con rapidez si reciben presiones del electorado.
P. Diez años no son pocos para unos cambios que pueden afectar al clima a una escala global.
R. No es necesario hacerlo todo en 10 años. Sería imposible. Ésa no es la cuestión. Según muchos científicos, si no se hace nada, en 10 años ya no podremos invertir el proceso de calentamiento. Los estudios muestran que es necesario iniciar de inmediato una fuerte reducción de la emisión de gases contaminantes. El primer objetivo sería estabilizar la cantidad de contaminantes de la atmósfera, y luego, cinco años después, empezar a reducir la cantidad de CO2 del planeta.
P. ¿Ya ha empezado a cambiar su propio estilo de vida?
R. Hace dos años decidí llevar una vida sin emisión de dióxido carbono. Todo lo que hacemos mi familia y yo va destinado a emitir la menor cantidad posible de dióxido de carbono. Utilizamos energía verde, evitamos el agua caliente y apagamos nuestros electrodomésticos cuando no se están utilizando. Por supuesto, todavía cojo aviones comerciales, pero mis emisiones personales de dióxido de carbono en los viajes se ven compensadas por la promoción que hago del tema.
P. Actualmente, ¿cuál es la mayor amenaza para el planeta?
R. Yo no veo una única amenaza, sino una combinación de factores. El exceso de población es uno de ellos. La buena noticia es que el tamaño de las familias en países en los que hay educación está disminuyendo de un modo que era inimaginable.
P. ¿Algún día el agua valdrá más que el petróleo?
R. Dentro de unos años, el agua será un problema grave en muchos países. Esto se debe tanto al aumento de la población como a las estrategias ignorantes de algunos países. En mi opinión, ya vale más que el petróleo. Una botella de agua mineral es más cara que su equivalente en gasolina.
P. ¿Cree que la energía nuclear es una buena alternativa a los combustibles fósiles?
R. No. Es una opción complicada por los elevados costes, y por el riesgo que conlleva su posible uso bélico.
P. ¿Cree que la experiencia brasileña en el uso de alcohol combustible, como el etanol, puede reproducirse a escala global?
R. El alcohol es el sustituto más importante que tenemos. Creo que es una solución a la amenaza del calentamiento.
P. La ecología puede ser un gran negocio.
R. Excelente. Toyota ha multiplicado sus beneficios con su coche ecológico. General Electric decidió hace poco convertirse en una empresa dedicada a la conservación del medio ambiente, y está ganando mucho dinero con ello. Ocurre lo mismo con DuPont, el gigante del sector químico. Las grandes empresas no ponen en marcha negocios para perder dinero.
P. ¿Cómo evaluaría la política medioambiental del presidente de Estados Unidos?
R. Yo he perdido la objetividad con Bush. Todas sus políticas me dan miedo. Sus acciones son extremadamente peligrosas para el mundo entero. Censuró la mayoría de las obras científicas que tratan sobre el medio ambiente. Catorce senadores acaban de abrir una investigación sobre el tema. Espero que el Congreso logre castigar al presidente por esto.
P. ¿Todavía está resentido por haber perdido las elecciones ante Bush a pesar de haber obtenido más votos?
R. No miro al pasado, sino al futuro.
P. ¿Será otra vez candidato a la Casa Blanca?
R. No es mi intención.
P. ¿Cree que un programa basado en la defensa del medio ambiente ayuda o perjudica en la política estadounidense?
R. Ayuda, sin duda. Los políticos están empezando a darse cuenta. Mire el caso de (Arnold) Schwarzenegger en California. Está ganando popularidad gracias a sus acciones en favor del medio ambiente. Por supuesto, el terrorismo también es un elemento importante. Los políticos deben tratar ambas cosas de manera inteligente. La guerra en Irak convirtió al terrorismo en una amenaza todavía mayor de lo que ya era. Pero el calentamiento global es la peor crisis a la que hayamos hecho frente.
P. En el Festival de Cannes, donde se proyectó su documental, suscitó más atención que Tom Cruise o Penélope Cruz. ¿Qué es más emocionante, ser político o una estrella de cine?
R. Soy lo bastante mayor como para no hacerme ilusiones con la alfombra roja. De hecho, me gustaría hacer otra película. El problema es que necesitaría otros 30 años de experiencia en un tema para tener el valor de presentarla.
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© 2006, Veja / Global Viewpoint. Traducción News Clip

No pienses en un elefante, de Georges Lakoff


Presentación Editorial

Este famoso y combativo libro de George Lakoff sobre el lenguaje político —con cientos de miles de ejemplares ven­didos en EE. UU.— nace de las derrotas electorales de los demócratas estadounidenses y de la frustración de este estu­dioso ante el modo errático en que sus correligionarios entendían la comunicación en política. Pero ya en 1996 Lakoff había publicado un libro mucho más académico, Moral politics. What Conservatives know that Liberals don't, en el que analizaba las «visiones del mundo» propias de los con­servadores (republicanos) y los progresistas (demócratas) de EE. UU. No pienses en un elefante, este pequeño libro de com­bate, sintetiza décadas de trabajo y discusión en el ámbito de la lingüística cognitiva, en el que Lakoff es un autor de refe­rencia. Y eso lo enriquece y hace fructífera su lectura.

Los conservadores estadounidenses, señala Lakoff, han invertido billones de dólares desde los años setenta en think tanks, en financiar investigadores y encuentros dedi­cados a estudiar la mejor forma de estructurar y comunicar sus ideas y de destruir las posibilidades de su adversario. Y lo lograron. Consiguieron definir las grandes cuestiones políticas en sus términos y etiquetar a sus opositores desde su lenguaje y sus valores. Los demócratas estaban claramente a la defensiva, al menos hasta que, gracias en parte a la decidida contribución de Lakoff, éstos a su vez han conseguido recientemente afirmar una posición alter­nativa a la de los neoconservadores.

Los conservadores elaboraron una estrategia adecuada a la sociedad de la comunicación, que es la de la mediatización de la política. La indagación de Lakoff parte de una perplejidad. ¿Qué tienen en común, se preguntaba, las diversas posiciones conservadoras en los varios asuntos que componen la agenda política: los impuestos, el aborto, la guerra de Irak, los seguros sociales, etc.? Aparente­mente nada, se decía; forman un puzzle de actitudes inco­herentes. Sin embargo, al ver esas políticas desde los siste­mas de conceptos sobre la moral, que estaba entonces estudiando, Lakoff captó una coherencia subyacente a estas diversas posiciones. En su hipótesis, tanto las políti­cas conservadoras como las progresistas tienen una con­sistencia moral básica, se fundamentan en visiones dife­rentes de la moral familiar, que se extienden a la política y a otros ámbitos. La familia conservadora se estructura en torno a la imagen del padre estricto que cree en la necesi­dad y el valor de la autoridad, que es capaz de enseñar a sus hijos a disciplinarse y a luchar en un mundo competitivo en el que triunfarán si son fuertes, afirmativos y disciplinados.

El gran logro de la estrategia de los conservadores ha sido el de estructurar todos los asuntos políticos en torno a estos valores básicos y profundamente asentados en la mentalidad de gran parte de los ciudadanos. Profundi­zando ese sistema de conceptos y valores, los intelectuales al servicio de los republicanos estadounidenses han sido capaces de elaborar un discurso articulado y un lenguaje eficaz. Eficaz porque reconoce el poder de nombrar, que es el de empotrar cada denominación en un marco concep­tual que implica valores y sentimientos de los que las audiencias son generalmente inconscientes. Y ese lenguaje bien armado con sus implicaciones morales y emocionales tiene el poder de definir las realidades una vez introdu­cido y reiterado en los medios de comunicación. La «gue­rra contra el terror» es un ejemplo. Activa el miedo a un terror difuso —y con el miedo, el marco del padre estricto— y asocia terrorismo con «guerra», que requiere un comandante en jefe, un «presidente de guerra», poderes especiales para la guerra, así como naciones que atacar, etc.
Los progresistas tienen también un sistema moral que se enraíza en una concepción de las relaciones familiares. Es el modelo de los padres protectores, que creen que deben comprender y apoyar a sus hijos, escucharles y dar­les libertad y confianza en los demás, con los que deben cooperar. Este sistema moral inspira sus opciones políti­cas, como el del padre estricto organiza las de los conser­vadores. Pero los progresistas no han sido tan conscientes como éstos de la necesidad de dotarse de un lenguaje coherente que les permita definir desde sus propios valo­res y sentimientos los asuntos en juego en el espacio público. Y así han aceptado el lenguaje y los marcos de sentido impuestos por los radicales neoconservadores, aunque los discutieran. Pueden abandonar su posición defensiva sólo afirmándose en sus propios valores y senti­mientos y en lo que éstos pueden aportar. Deben enmarcar los diferentes asuntos en su sistema de conceptos morales y su lenguaje. En el caso de la «guerra contra el terror» vale la pena afirmar, sostiene Lakoff en primer lugar, que ésta ha debilitado a los EE. UU. y que la identificación del enemigo, Sadam y su país, con Al Qaeda y el terrorismo era una ficción interesada; que la diplomacia es mejor que la guerra, etc.

Esta notable obra de Lakoff permite introducir la refle­xión sobre las implicaciones de los diferentes discursos políticos en otros ámbitos, como el español, donde los con­servadores han aprendido la lección de sus correligiona­rios estadounidenses. Aquí también han optado por un lenguaje agresivamente afirmativo de un sistema concep­tual unificado que organiza y da coherencia a sus posicio­nes políticas y las vincula con valores y sentimientos mora­les. Y esta capacidad de movilizar emociones es un arma de enorme valor en el contexto de la mediatización de la polí­tica. Algo que urge a los progresistas aprender a hacer.

Prólogo de George Lakoff
Noviembre 2004

El cambio de marco es cambio social
Los marcos son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo. Como consecuencia de ello, conforman las metas que nos proponemos, los planes que hacemos, nuestra manera de actuar y aquello que cuenta como el resultado bueno o malo de nuestras accio­nes. En política nuestros marcos conforman nuestras polí­ticas sociales y las instituciones que creamos para llevar a cabo dichas políticas. Cambiar nuestros marcos es cambiar todo esto. El cambio de marco es cambio social.
Los marcos de referencia no pueden verse ni oírse. Forman parte de lo que los científicos cognitivos llaman el «inconsciente cognitivo» —estructuras de nuestro cerebro a las que no podemos acceder conscientemente, pero que conocemos por sus consecuencias: nuestro modo de razonar y lo que se entiende por sentido común. También conocemos los marcos a través del lenguaje. Todas las palabras se definen en relación a marcos conceptuales. Cuando se oye una palabra, se activa en el cerebro su marco (o su colección de marcos). Cambiar de marco es cambiar el modo que tiene la gente de ver el mundo. Es cambiar lo que se entiende por sentido común. Puesto que el lenguaje activa los mar­cos, los nuevos marcos requieren un nuevo lenguaje. Pensar de modo diferente requiere hablar de modo diferente.
Actualmente en Estados Unidos sólo hay un think tank progresista implicado en una empresa importante de cambio de marco: el Instituto Rockridge (http://www.rockrid­geinstitute.org/). Es nuevo y está creciendo. El Instituto Rockridge reúne a científicos y lingüistas cognitivos con científicos sociales para reenmarcar todo la gama de las cuestiones importantes en políticas públicas desde una perspectiva progresista. Sus investigaciones no son parti­distas y se publican en abierto en su página web. Este libro utiliza y difunde esas investigaciones.

Como respuesta a la demanda del público, éste es un libro breve e informal. Quiere ser una guía práctica tanto para ciudadanos activistas como para cualquiera que tenga un serio interés por la política. Quienes deseen un tratamiento más sistemático y académico deberían leer mi libro Moral Politics: Houo Liberals and Conservatives Think (Política Moral: Cómo piensan los conservadores y los progresistas).

Este libro fue escrito y publicado con ocasión de las elecciones americanas de 2004. Pero desde entonces su importancia ha aumentado mucho. Los sondeos a pie de urna revelaron lo que el libro predecía: que los valores morales eran más importantes que todas las demás cues­tiones: más importantes que el terrorismo, que la guerra, que la economía, que la sanidad o que la educación. En aquellas elecciones los progresistas se unieron como nunca lo habían hecho antes en la historia reciente. Lo que los unió, por decirlo así, visceralmente, lo que les dijo que Bush era inmoral, fueron sus propios valores pro­gresistas.

Es vital —para nosotros, para nuestro país y para el mundo— que continuemos unidos. Lo que nos une son nuestros valores. Tenemos que aprender a expresarlos con firmeza y claridad. Para que los demócratas puedan ganar en el futuro, el Partido tiene que ofrecer al país una visión moral clara, una visión común a todos los progresistas. No puede presentar sus programas como si fueran una mera lista de la compra. Debe ofrecer una alternativa moral más tradicionalmente americana y que represente todo aquello de lo que los americanos están orgullosos.
Este libro ha sido escrito al servicio de esa visión. ¡Disfrútalo!

ABC

entrevista a George Lakoffpor Carlos Salas





ABC, 14-10-2007

Un libro de este profesor de lingüística de la Universidad de Berkeley (California) se ha convertido en la lectura preferida de las altas esferas socialistas españolas. George Lakoff (1941) es el autor de «No pienses en un elefante» (Editorial Complutense). Allí dice que si quieres discutir con tu adversario político, no utilices su lenguaje.
Los republicanos norteamericanos, por ejemplo, han invertido mucho tiempo y dinero en fabricar un marco (frame) con frases del tipo «alivio fiscal» o «guerra al terrorismo». Cualquiera que se oponga a ese marco lingüístico está cayendo en una trampa porque significa que quiere subir los impuestos o apoyar el terrorismo. Desgraciadamente, dice George Lakoff en esta entrevista telefónica, los demócratas siguen sin hacerle caso y por eso los republicanos se han apropiado de ideas como «nación», «familia» y «patria». Y ganan las elecciones.
— ¿Sabía que su libro se ha convertido en un «best seller» en España?
— No. Y me parece estupendo. Sé que se está vendiendo bien en Italia, y de hecho me han invitado para darme un premio allí y participar en seminarios.
— Los socialistas españoles lo tienen como «lectura recomendada». ¿Ha tenido algún contacto con ellos?
— No. Pero es estupendo que me lean.
— Si se lo pidieran, ¿les daría sus consejos?
— Sí. Sería interesante.
— ¿Se está convirtiendo este libro en la Biblia de los progresistas del mundo entero?
— No, pero sería interesante. Para comprobarlo tendríamos que saber antes cómo son los conservadores en el mundo entero.
— ¿Hay un progresista universal?
— Los progresistas son gente que basa su moralidad en la empatía, en ser responsable de sí mismo y de otros; y en pensar que los gobiernos deberían cuidar al pueblo, protegerlo y delegarle el poder. La protección no solo es una cuestión de la policía, del ejército o de cuidar el medio ambiente, y ofrecer social seguridad y salud pública, sino que es construir carreteras, apoyar internet, al sistema bancario, al sistema educativo. Las empresas no podrían funcionar sin eso. Esta es una grandes virtudes del sistema americano.
— ¿Es el momento de gritar: «Progresistas de todo el mundo, ¡uníos!»?
— No lo creo. Porque no es cuestión de ir contra el capitalismo. Es cuestión de combatir por la democracia y buscar la vía progresista del capitalismo. El mercado libre debe ser más justo, más constructivo. Las reglas del mercado y las regulaciones están hechas para favorecer a las compañías solamente. Las compañías tienen «lobbies» y legisladores, y eso no tiene por qué ser así. No es este capitalismo lo que queremos. Y, desde luego, el socialismo no es la respuesta, sino hacer que el Gobierno asuma su responsabilidad y ponga en marcha lo más justo.
— ¿Cree que los principios conservadores, como la familia y la religión, se refuerzan cuando hay euforia económica; y los principios progresistas, como salud, educación, solidaridad, suben cuando la economía va mal?
— No. En absoluto. Es lo contrario. Cuando gobernaba Bill Clinton, la economía iba muy bien, la gente era muy progresista.
— En muchos países, los conservadores reivindican valores como la bandera, el himno nacional, los héroes, la patria y la lengua nacional. ¿Por qué a los progresistas no les gusta reivindicar esos valores?
— Porque son estúpidos. No quieren entenderlo. El patriotismo en una democracia es un valor progresista. En la democracia americana original, el patriotismo era un valor progresista. Protegían los derechos civiles, la libertad. Era básicamente un movimiento progresista. Los progresistas necesitan asumir el patriotismo. Esa es la democracia que deseamos. Un patriotismo constructivo. Pero no lo hacen. Por eso la gente piensa que son valores conservadores.
— ¿Hay una tendencia de los progresistas, ahora, de reivindicar valores conservadores, como la familia?
— Cuidado: nación y familia no son valores conservadores, sino progresistas. Cualquier familia, de cualquier tipo, está basada en la empatía, en un sistema ético, en la responsabilidad. Si usted no es un «padre estricto», sino un «padre protector» [son dos conceptos de Lakoff: el «strict father», republicano, y el «nurturing father», demócrata], entonces es un padre o madre responsable, uno que cuida sus hijos, que es responsable de ellos, los respeta y les enseña a respetar a gente. Eso es lo contrario del «padre estricto» conservador. El «padre protector», en cambio, pide a sus hijos que sean responsables, y su autoridad está basada en el respeto. Eso es progresista, es fiable. Una autoridad honesta, abierta, simpática, que se preocupa del pueblo.
— ¿Por qué los conservadores reivindican más los valores familiares que los progresistas?
— Porque son muy listos. En Estados Unidos no lo hacían hasta los años setenta. Entonces los círculos más cristianos comenzaron a hacerlo.
— Usted dice en su libro que los republicanos invirtieron millones de dólares en crear fundaciones y editar libros.
— Miles de millones.
— ¿Es la religión un valor conservador?
— No, nada de nada. En primer lugar, hay muchas formas de religión. En Estados Unidos las iglesias progresistas son las más populares, y no tienen nada que ver con el fundamentalismo religioso. Tienen que ver con la relación entre el individuo y Dios. ¿Está basado en un Dios que te recompensa si sigues sus mandamientos, o en un Dios que te dice que te preocupes de los demás, que no dejes que la gente sufra? Y por eso la religión es un valor progresista. Hay una larga tradición religiosa en Estados Unidos en la que se basan los derechos civiles, el himno nacional, y que lo deben a las iglesias progresistas.
— ¿Ha tenido éxito en su iniciativa de cambiar el término «matrimonio gay» por «libertad para casarse»?
— No. El problema es que necesitamos más gente que se lo crea. En las elecciones, muchos candidatos progresistas tuvieron éxito en distritos republicanos. Y se debe a que en el último capítulo de mi libro doy recomendaciones para responder a los conservadores. Y cómo se puede activar en la mente algunos conceptos y desactivar otros. Lo que deben hacer [los demócratas americanos] es activar su propio punto de vista en la mente del pueblo y desactivar el otro. Porque todo se mira siempre desde un punto de vista, desde una perspectiva. Y eso tuvo un gran efecto porque se puede cambiar la mente de la gente, y la forma de pensar en determinados temas.
— ¿Cree entonces que los periodistas nos dejamos llevar por el lenguaje de los políticos y aceptamos sus marcos mentales?
— Cuando los periodistas están bien formados, entonces están entrenados para asumir que el lenguaje es neutral. No entienden de marcos ideológicos (frames). Y cuando escuchan el lenguaje político, no se sienten manipulados porque no entran en ese juego. Por eso necesitamos formar a los periodistas.
— ¿Recomendaría a los progresistas crear «think tanks» (clubes de pensamiento) y editar libros para explicar su marco ideológico?
— Creo que es importante que creen «think tanks». En Estados Unidos tenemos el Rockridge Institute, que es el único progresista. Los progresistas creen que los «think tanks» son instrumentos de poder, y como piensan que el poder debe ser neutral, también piensan que el «framing» denota cierta manipulación. Y lo que no entienden es que el poder político está basado en el pensamiento. Por eso en Estados Unidos es tan difícil explicar esto a los progresistas, pero los conservadores lo entienden muy bien.
— Según usted, ¿cuál es la peor mentira en la que creen los americanos?
— La guerra al terrorismo. Es una doble metáfora.
— ¿Lo dice porque si alguien se opone significa que es terrorista?
— Sí. Una especie de cáncer.
— ¿Qué piensa de los hispanos? Son la minoría mayor de USA. ¿Van a cambiar los marcos mentales de liberales y conservadores debido a que sus ideas sobre la familia y la religión son aparentemente conservadoras, pero también creen en la salud pública, que es un valor aparentemente progresista?
— Los hispanos son cada vez más liberales (progresistas, en términos políticos norteamericanos). Mire, hay un estudio de la Universidad de South California que descubrió el nuevo concepto de macho. Resulta que hay una forma de machismo que se considera sexy porque el hombre respeta a su esposa, porque es padre protector, es responsable y se preocupa del prójimo.
— Frank Luntz, que es su equivalente en el partido republicano, es un maestro de las metáforas y…
— No, Luntz no es mi equivalente.
— Luntz desarrolló la metáfora «Contrato por América», que tuvo tanto éxito. ¿Cuáles son las metáforas de liberales y conservadores que se van a enfrentar en las próximas elecciones?
— Para los republicanos, «guerra victoriosa, nunca rendición».
— ¿Y en el caso de los demócratas?
— No lo sabemos todavía.
— Luntz también dice que hace años los demócratas sonreían y los republicanos estaban cabreados. Ahora dice que eso ha cambiado, y que los republicanos sonríen y los demócratas están cabreados, ¿Por qué es tan importante en política no estar cabreado?
— Aaah. Mi opinión es que si estás cabreado no tienes éxito y no eres fuerte, eres débil. La ira es una emoción negativa.
— Usted habla de metáforas y de emociones. ¿Dónde queda el racionalismo a la hora de votar?
— La racionalidad en parte es emocional. No puedes ser racional sin ser emocional. Los estudios científicos afirman que hay personas que biológicamente saben conectar con los demás y entenderles gracias a la empatía. Y entonces es crucial ser racional. Porque usted necesita saber si están de acuerdo con usted, si le comprenden, si le creen, si gusta. La gente que sepa dominar esas emociones es racional.
— ¿Quién ha sido el mejor comunicador de EE.UU. en 50 años?
— Martin Luther King, Robert y John Kennedy, Bill Clinton y, hoy, Barack Obama.
— ¿Hugo Chávez es un gran comunicador para los latinoamericanos?
— No lo sé. Mi español es deficiente.
— ¿Y Sarkozy, presidente de Francia?
— Lo mismo. No le puedo decir. Sigo las noticias. Pero no es lo mismo leer noticias en mi idioma que en su idioma, porque no sé los detalles para entenderlo mejor. Soy un «outsider», lo que significa estar fuera de la cultura de ese país.
LA VANGUARDIA
La teoría de Lakoff
por Manuel Castells
¿Qué tiene que ver la neurolingüística con la política? Al parecer bastante, si juzgamos por el entusiasmo que despierta entre los medios demócratas y progresistas de EEUU la teoría de George Lakoff. Cuando este académico mundialmente famoso, catedrático de ciencia cognitiva en Berkeley, da una de sus frecuentes charlas a lo largo de la geografía de EEUU, miles de personas hacen cola para escucharle. No vienen movidos por un interés científico, sino por su frustración política. Les quema el sentimiento de ver como sus conciudadanos siguen votando a George W. Bush y a los neoconservadores a pesar del deterioro de su nivel de vida y de la continuación de una guerra que rechaza la gran mayoría de la población. No es sólo el miedo al terrorismo o un nacionalismo mal entendido, les dice Lakoff. Es, según él, la capacidad de los estrategos republicanos de activar estructuras mentales inconscientes que motivan nuestros comportamientos sin prestar atención a la racionalidad de nuestros intereses o a los datos de la realidad. Lakoff se ha convertido en el símbolo de una regeneración de la política demócrata estadounidense.
Su panfleto político “¡No pienses en un elefante!” (el elefante es el símbolo del Partido Republicano) es un best seller y está prologado por Howard Dean, el actual presidente del Partido Demócrata. Hillary Clinton, probablemente la candidata presidencial demócrata en 2008, lo llama a consulta, al igual que los principales líderes del partido. “The New York Times” ha dedicado un reportaje especial a la influencia de Lakoff. Y multimillonarios como George Soros y otros están financiando el Rockridge Institute, una fundación para la formación política que prepara a los candidatos y agentes de campañas políticas del Partido Demócrata para las próximas elecciones, poniendo en práctica las hasta ahora abstractas teorías de este científico metido a político por la indignación que siente hacia lo que pasa en su país y en el mundo por culpa de su país.
¿De qué se trata entonces? ¿Ha descubierto Lakoff la piedra filosofal de la manipulación política y por tanto el antídoto contra ella? Pues algo así. Su idea es muy simple, aunque ha sido sesudamente argumentada en varios volúmenes de investigación importantes hasta llegar a su estadio panfletario. La ciencia cognitiva ha establecido que pensamos en términos de marcos mentales y metáforas, antes de entrar en el razonamiento analítico. Estos marcos mentales (frames) tienen existencia material, están en las sinapsis de nuestro cerebro, configurados físicamente en los circuitos neuronales. Cuando la información que recibimos (los datos) no se conforman a los marcos inscritos en nuestro cerebro, nos quedamos con los marcos e ignoramos los hechos. Por ejemplo, si se ha activado un marco que define al Presidente como protector contra todos los peligros del mundo, cualquier información que contradiga ese marco (como la falta de conexión entre Al Qaeda y Sadam Hussein, o la inexistencia de armas de destrucción masiva) tiene mucha dificultad para penetrar nuestra decisión consciente. Naturalmente, si ese marco no es operativo o si otro tipo de marco es el activado, entonces ocurre lo contrario, los datos se convierten en argumentos en contra de la política del miedo.
Lakoff piensa que uno de los marcos más importantes es aquel que se refiere al padre estricto y protector, al que tiene que castigar por nuestro propio bien, el que define las reglas de conducta y las transforma en disciplina, con respecto a nosotros y al mundo exterior. Y sostiene que los republicanos más conservadores han conseguido activar ese marco en una gran parte de la población. No por casualidad, sino como resultado de una larga estrategia desde hace tres décadas, para contrarrestar la hegemonía demócrata en la población. Financiaron con decenas de millones de dólares fundaciones y programas de investigación, reclutaron universitarios, publicistas, periodistas, escritores, especialistas de la imagen, y fueron perfeccionando poco a poco su lenguaje y su temática. Por ejemplo, al hablar de los impuestos como carga tributaria sin referirse a lo que se recibe a cambio de lo que se paga, se activa el mito del ciudadano expoliado por el Estado. O al hablar de matrimonio homosexual (en lugar de unión entre personas) se implica la devaluación de algo sacrosanto para mucha gente. Lo cual tiene consecuencias en la política. Porque Lakoff sostiene, apoyándose en estudios electorales, que la mayoría de la gente no vota por sus intereses, sino en función de su identidad. Los ciudadanos votan “según su identidad, sobre la base de quiénes son, de qué valores tienen y a quién y a qué admiran”. Y los estereotipos culturales y morales son los que más directamente enmarcan el voto por afinidad o por rechazo.
Ahora bien, Lakoff rechaza la interpretación práctica que se hace de sus enseñanzas en términos de reducirlo todo a una manipulación lingüística. Al contrario, les dice a los políticos, lo importante son las ideas y la relación de las ideas que se proponen con los valores inscritos en la identidad de las personas. Pero como todos tenemos distintos marcos de referencia, la clave es cómo activar esos valores latentes, cómo hacer que el deseo de solidaridad sea más fuerte que la agresividad individualista o el deseo de paz más fuerte que el miedo. De hecho, acusa a los demócratas de reducir la política a imágenes y de cambiar sus posiciones para conseguir el voto. En contraste, dice él, con los neoconservadores que afirman claramente sus valores, dicen exactamente lo que son y lo que quieren, y con esta claridad de principios articulan estrategias de comunicación no tanto para seducir a los electores, sino para convencer a los ciudadanos. Si alguien llega a convencerse de la justicia de la guerra en Irak como un reflejo de protección, entonces estará dispuesto a entender los errores de Bush sobre las armas de destrucción masiva y otras minucias. Por tanto, su fórmula de entrenamiento político es afirmar claramente los valores demócratas y progresistas y encontrar un lenguaje propio para comunicarlos, en lugar de intentar vanamente oponer los hechos al discurso articulado de los conservadores que busca establecer una complicidad de valores.
El alcance de la teoría de Lakoff, por discutibles que sean algunas de sus hipótesis, rebasa el ámbito estadounidense, aunque sus aplicaciones directas tengan como referencia la cultura de ese país. La idea de que la simple racionalidad o el cálculo del interés propio no es el determinante central del comportamiento es ampliamente aceptada, como muestra el éxito de los análisis en términos de inteligencia emocional. Pero en el ámbito de la política hay más resistencia a aceptarlo porque las ideologías liberal o marxista del progreso mediante la razón han ido arrinconando los valores y la identidad como fuentes de motivación en el espacio público. Y, sin embargo, si pueblo tras pueblo votan con frecuencia a favor de quienes representan intereses contradictorios a los suyos, es que hay otros mecanismos que deciden el poder. Por eso la gente busca, en EEUU y en otras partes, una explicación y una práctica que les permita liberarse del laberinto de metáforas inducidas en nuestros cerebros.

Manual del Progresista, de George Lakoff


PÚBLICO


El centro ideológico no existe
El gurú progresista George Lakoff publica un nuevo libro en España sobre las formas de pensar y comunicar en política
MANUEL RICO - MADRID - 19/10/2008 08:00
Una época en que la derecha de Estados Unidos nacionaliza bancos, la izquierda de España aprueba ayudas millonarias para salvar a las entidades financieras y el presidente francés propone "refundar el capitalismo", es sin duda una época propicia para la reflexión política. Eso es lo que propone George Lakoff (Estados Unidos, 1941) en su libro Puntos de reflexión. Manual del progresista, que se publica esta semana en España.
Lakoff, un prestigioso sociolingüista que imparte clases en la Universidad de Berkeley, era un perfecto desconocido en España hasta hace dos años. En el otoño de 2006, el diputado socialista José Andrés Torres Mora encontró en la librería de la Complutense una traducción de su obra No pienses en un elefante, compró varios ejemplares y le dio uno al presidente Zapatero. Torres Mora también habló con José Blanco y el partido decidió regalar el libro a todos los miembros de la Ejecutiva socialista. Poco después, políticos y periodistas hablaban de Lakoff con enorme familiaridad.
El propio Torres Mora rememora las tres razones que le llevaron a convertirse en propagandista de No pienses en un elefante: "El libro explica que la derecha lleva tiempo invirtiendo en estrategias de comunicación, ofrece consejos interesantes sobre cómo argumentar desde un punto de vista retórico y apunta algunas ideas sustantivas sobre valores e ideas políticas". Esas tres razones son perfectamente válidas para leer ahora Puntos de reflexión.
Trampas a evitar
El libro parte de la idea de que los progresistas llevan décadas cayendo en una serie de trampas. Aunque Lakoff cita una docena, hay tres que resultan especialmente significativas: la trampa del centrista, la trampa del racionalismo y la trampa reactiva.
Cree que las campañas no deben estar basadas en el racionalismo, sino en aspectos simbólicos
"El centro ideológico o político no existe", escribe rotundo Lakoff, quien explica que en política "es imposible que la mayoría de los asuntos puedan colocarse en una escala lineal y los moderados estén siempre en el punto medio de las escalas. Primero, porque muchos de ellos son asuntos de «sí o no»: no hay escala".
No existe el centro, pero sí existen lo que Lakoff llama "biconceptuales", personas que en algunos aspectos de la vida son conservadoras y en otros son progresistas.
Para evitar la "trampa del centrista", el pensador estadounidense cree fundamental no caer en la tentación de viajar al centro: "Muchos progresistas creen que deben «escorarse a la derecha» para conseguir más votos. En realidad es un error. Al acercarse a la derecha, los progresistas refuerzan los valores de la derecha y renuncian a los suyos; y, además, se alejan de sus bases".
Por si no quedara claro, Lakoff recuerda que los conservadores no lograron el éxito acercándose a la izquierda, "tuvieron éxito activando la cosmovisión conservadora".
Símbolos y marcos
Entre los progresistas, continúa Lakoff, impera el racionalismo, la creencia de que "la gente vota en función de los programas electorales y de las propuestas específicas de los candidatos". Pero es otra trampa, porque los electores toman su decisión basándose "en los valores, la capacidad de transmitir, la autenticidad y la confianza" que les ofrezcan los candidatos. Frente al credo racionalista hay que primar, por tanto, las cuestiones simbólicas, morales y emocionales.
En cuanto a la "trampa reactiva", Lakoff sostiene que se produce porque los progresistas han dejado que "en casi todos los temas los conservadores definan el marco del debate [...] Los progresistas necesitamos un conjunto de políticas proactivas y de técnicas de comunicación para transmitir nuestros propios valores según nuestros propios términos".
La necesidad de enmarcar los debates es una de las obsesiones de Lakoff; una obsesión comprensible porque no es lo mismo, por ejemplo, hablar de la invasión de Irak como una "guerra contra el terrorismo" o como una "ocupación" de un país.
A enmarcar diversos temas de máxima actuadidad dedica parte de su libro Lakoff, y solo por lo que escribe sobre la moralidad y el mercado merece la pena leer este manual.

domingo, 5 de abril de 2009

Negrin, de Enrique Moradiellos


ELPAÍS
REPORTAJE: 50 años de la muerte del energético defensor de la República
Negrín = ciencia + democracia
"Enrique Moradiellos publica una biografía sobre la figura más difamada del socialismo español"
JOSÉ ANDRÉS ROJO - Madrid - 12/11/2006


"Al iniciarse la guerra se vuelca a proteger a cuantos puede de la violencia de las checas"Cuando terminó La pérfida Albión, Enrique Moradiellos (Oviedo, 1961) descubrió la importancia de la figura de Juan Negrín, el último jefe de Gobierno de la República, y quedó fascinado por un hombre al que considera el "Churchill español". "Nadie como él fue capaz de unir tan gran número de esfuerzos para detener el avance del fascismo durante la Guerra Civil española", dice 10 años después de haber iniciado la biografía del líder socialista, que publica ahora con el título de Negrín. Una biografía de la figura más difamada de la España del siglo XX (Península) y para la cual ha consultado numerosa documentación inédita de los archivos del político socialista.
"Al iniciarse la guerra se vuelca a proteger a cuantos puede de la violencia de las checas
La historia de Negrín, que nació en Las Palmas en 1892 y que murió hace hoy 50 años en París, fue terrible. El hombre que defendió como nadie la democracia terminó siendo objeto de la furia de los vencedores y de las maledicencias de los perdedores. Unos lo trataron de "zafio, grosero, bárbaro...". Otros hablaron de su "naturaleza infantil y débil". Dijeron que fue un pelele de los comunistas, que despilfarró las finanzas de la República, que saboteó los intentos de firmar la paz, que vivió como un pachá en el exilio, que sólo pensaba en comer, que tenía un harén, que era un holgazán y un drogadicto. Moradiellos invita en su libro a conocerlo. Ahora que se vuelve sobre la memoria histórica, es urgente recuperar la verdad. Así la cuenta durante una conversación Enrique Moradiellos:
- Los orígenes. "Juan Negrín es el hijo mayor de una familia canaria muy bien colocada. Las Palmas, entre finales del siglo XIX y principios del XX, tuvo un crecimiento espectacular. El padre de Negrín, que procedía del campesinado del interior de la isla, asentó su prosperidad en dos actividades: la comercial y el negocio inmobiliario. Su fortuna era de las mayores, si no la mayor, de Las Palmas".
- Familia, estudios, boda. "Su familia era muy conservadora y de creencias católicas muy sinceras. Su hermano fue sacerdote claretiano y su hermana hizo los votos seglares. Su madre terminaría instalándose en Lourdes después de la guerra. Negrín destacó en los idiomas y en las ciencias. A los 14 años lo enviaron a estudiar a Alemania. En Leipzig, en el Instituto de Fisiología, destacó como investigador a las órdenes de Von Brucke, uno de los referentes de la ciencia médica de entonces. Se casó en marzo de 1914 con Maria Mijailova, que procedía de una rica familia judía de Ucrania. A los 21 años obtiene el doctorado".
- Regreso a España. "La I Guerra Mundial los obliga a regresar: No era recomendable que su mujer estuviera en una Alemania que luchaba contra Rusia, pero lo hace sólo como un paso para viajar a Estados Unidos. Llega a Canarias en 1915. Es Ramón y Cajal el que lo convence para que dirija en Madrid el laboratorio de fisiología que se crea en la Residencia de Estudiantes. Las ideas que alimentan su trabajo son las de ciencia y democracia, y quiere abrir España a las corrientes modernizadoras".
- Las inquietudes de un científico. "Negrín forma parte de la élite intelectual del momento. En 1922 obtiene la cátedra de Fisiología después de volver a hacer el doctorado de manera brillante. Forma parte del equipo que pone en marcha la Ciudad Universitaria. Monta un laboratorio privado que tiene mucho éxito. Empieza a intervenir en cuestiones públicas, rechazando el afán de la dictadura de Primo de Rivera de permanecer en el poder".
- Complicaciones sentimentales. "En 1923, la hija que esperaba su mujer muere en el parto que atendía el propio Negrín. Dos años después, su otra hija fallece a los 10 años por una epidemia de tifus. Quedan los tres hijos varones, pero el matrimonio entra en una gravísima crisis. Negrín se enamora en 1926 de una ayudante de su laboratorio mucho menor que él, Feliciana López de Dom Pablo, Feli. Su mujer no tolera esa relación y le atribuye aventuras permanentes, pero yo creo que no hubo nada, que Feli fue su única gran pasión. Y le duró toda la vida".
- Ingreso en el PSOE. "Lo hace en 1929 porque considera que el PSOE es el único partido 'verdaderamente republicano'. Confiesa desde el principio ser un socialista no marxista. Cree que, como ocurría con el SPD en la República de Weimar, va a ser la formación encargada de vertebrar la democracia en España".
- Diputado en la República. "Es diputado en las tres legislaturas. Forma parte de las comisiones que tienen que ver con su habilidad para los idiomas y con sus estudios de economía: relaciones exteriores, presupuestos y hacienda. Participa sobre todo en los debates sobre sanidad y educación. Empieza una relación de profunda amistad con uno de los grandes líderes del PSOE, Indalecio Prieto".
- El estallido de la guerra. "Cuando se produce el golpe, Negrín se ocupa de salvar a su familia: su mujer y su hijo pequeño salen a Suiza (los dos mayores se quedan con él y se integran en la lucha contra Franco) y traslada a su madre, a sus hermanos y a su tía a Francia. Su padre es detenido en Las Palmas y no será liberado hasta el final de la guerra tras perder todas sus propiedades. Luego se vuelca a proteger a cuantos puede de las indiscriminadas y violentas actividades de las checas, aunque muchas veces fracasa. Y sirve de apoyo a la columna socialista del capitán Fernando Sabio".
- El oro de Moscú. "El Gobierno de Largo Caballero lo nombra ministro de Hacienda en septiembre de 1936. El dinero es el nervio de la guerra, y sin fondos no se puede luchar. El Gobierno de Giral ya había movilizado las reservas de oro a Francia para poder cambiarlas y disponer de divisas. La República necesitaba comprar en el extranjero petróleo, productos alimenticios y material bélico. Negrín traslada el resto de divisas a la Unión Soviética, el único país que apoya al Gobierno legal. La banca soviética garantiza la confidencialidad y la velocidad en las operaciones. No se despilfarró ni una onza de oro, otra cosa es que se tuvieran que aceptar transacciones abusivas, pero las armas no podían esperar. Asegura el esqueleto financiero para afrontar la guerra larga".
- ¿Conjura comunista? "Es Azaña quien lo nombra jefe de Gobierno en mayo de 1937 para sustituir a Largo Caballero, y no una maniobra comunista. Hace falta su prestigio internacional porque la suerte de la guerra se juega ya en el exterior. La situación que hereda en los frentes es calamitosa".
- La estrategia del nuevo jefe. "Su lema es resistir es vencer, y está orientada a ganar tiempo, pues es muy difícil ganar la guerra a los rebeldes. Confía en que Inglaterra y Francia se den cuenta de que España es necesaria para luchar con el fascismo y abandonen su postura de no intervención. Por otro lado, hace falta ser fuertes para negociar las condiciones de una paz honrosa. Para conseguir sus objetivos necesita reforzar el ejército y dotarlo de capacidad de maniobra, centralizar los esfuerzos del Estado y unificar al partido socialista para convertirlo en contrapeso de unos aliados de los que no se puede prescindir, los comunistas. Se enfrenta a la revolución social (la estrategia anarquista no ha funcionado hasta entonces) y defiende la Constitución de 1931".
- ¿La paz saboteada? "Se ha acusado a Negrín de haber saboteado los esfuerzos para conseguir la paz que pusieron en marcha y defendían políticos como Azaña, Prieto o Besteiro y que compartían muchos defensores de la República, entre ellos los nacionalistas catalanes y vascos. Negrín está convencido de que a un triunfo incondicional franquista le va a seguir una venganza sangrienta y un reinado de terror. Y quiere mantenerse fuerte para negociar ciertas garantías. Pero sabe de los terribles sacrificios que pasa la zona republicana y en julio de 1938, a través del coronel Lilliehook, hace llegar a las autoridades británicas su petición de que las potencias extranjeras medien para que no existan represalias indiscriminadas. No recibe respuesta".
- Regreso a la zona centro. "Cuando se pierde Cataluña y la guerra parece llegar a su fin, Negrín vuelve a la zona central con la voluntad de seguir resistiendo. Lo que quiere, en realidad, es organizar la salida de todos los que pueden ser represaliados por los vencedores. Y no son 200, sino unos 2.000. La idea es hacerlo con la flota, desde Levante. Pero las cosas no salen bien, los militares están ya en otra cosa, ha perdido su confianza. El golpe de Casado acaba con sus intenciones".
- Las cuentas del exilio. "Se ha acusado a Negrín de despilfarrar, para permitirse una vida de lujo, todo el dinero que logró salvar la República. El fondo (llamado de reserva) que los políticos leales consiguieron llevar a Francia era de unos tres millones y medio de libras esterlinas de la época, un poco menos de los gastos mensuales que tenía la República en 1938 en víveres, carbón, textiles, productos químicos, etcétera. A esto hay que sumar los ingresos por la venta de valores, buques, material bélico... En total, la República salvó poco menos de seis millones de libras esterlinas, que fueron dedicados a las necesidades de la emigración y a los gastos de las instituciones republicanas. La asignación mensual que recibió Negrín fue de unas 113 libras esterlinas (en el Reino Unido, una enfermera principiante ganaba unas 360 y un segundo jefe de policía de provincias unas 500), que no creo que fuera excesiva. Negrín tenía bienes propios, que le ayudaron a vivir con decencia, que no con ostentación, pero al final tuvo que empezar a prescindir de todas las comodidades y, ya cerca de su muerte, recibió ayuda de su hijo menor. No murió precisamente en la opulencia. Lo enterraron discretamente en el cementerio Père Lachaise de París".

REVISTA DE LIBROS

La primera biografía plenamente documentada de Juan Negrín
por Gabriel Jackson

Revista de Libros nº 129, Septiembre 2007
En la década de 1920, Juan Negrín López (1892-1956) era un fisiólogo de renombre internacional, que desarrollaba nuevos métodos de investigación en laboratorio y de enseñanza en la Universidad de Madrid, además de ser secretario ejecutivo de la Junta Constructora de la nueva Ciudad Universitaria. En los años treinta fue diputado socialista en las tres Cortes republicanas, ministro del Tesoro en el Gobierno de Largo Caballero durante la guerra y primer ministro de la República desde mayo de 1937 hasta el final de la guerra en marzo de 1939, y siguió siendo reconocido por una gran mayoría de los exiliados republicanos como el último primer ministro legítimo hasta su renuncia formal en la reunión de las Cortes en el exilio, celebrada en Ciudad de México en agosto de 1945.
Hugh Thomas y el autor de la presente reseña analizaron su papel con cierta extensión y con gran respeto en sendos libros publicados en los años sesenta. Entre los estudiosos españoles durante la época de Franco, Juan Marichal y Manuel Tuñón de Lara alabaron sus grandes cualidades en su doble condición de científico y estadista. En los años noventa, los historiadores de la ciencia Josep Lluís Barona y José Manuel Sánchez Ron publicaron varios estudios sobre su influencia como fisiólogo, mientras que la Fundación Uriach dedicó todo un número (el 63, en 1996) de su revista Medicina e Historia a Negrín como investigador, catedrático y médico. La historiadora inglesa Helen Graham publicó Socialism and War (1991) y The Spanish Republic at War (1992), obras de una importancia decisiva para comprender el liderazgo de Negrín durante la guerra; y en 1996 la breve pero fácticamente rica Juan Negrín López, el hombre necesario , de Manuel Tuñón de Lara , Ricardo Miralles y Bonifacio N. Díaz Chico (este último catedrático de Fisiología) fue la primera obra que se ocupó del hombre y de la totalidad de su carrera científico-política. En 2003, Miralles publicó un análisis excelentemente documentado y razonado que se centraba en el papel político y económico de Negrín en el Gobierno durante la guerra, mientras que Ángel Viñas ha publicado, a lo largo de los años, los análisis más completos sobre el papel de Negrín en la exportación de la mayor parte de las reservas de oro españolas a la Unión Soviética, así como sobre el uso económico de que fue objeto.
Hay -creo- dos razones principales que explican por qué Negrín, a pesar de su inmensa importancia en la historia científica y política de la España del siglo xx , no ha recibido nada que se parezca a la seria atención biográfica que sí se ha conce­dido a figuras como Manuel Azaña, Julián Besteiro, Francisco Largo Caballero, Indalecio Prieto, Julio Álvarez del Vayo, Luis Araquistáin, Pablo de Azcárate, etc. Una es que perdió la guerra y, según opinión de muchos de sus contemporáneos, la situación militar de la República era ya tan desesperada en la primavera de 1938 que su política de resistencia hasta el final prolongó inútilmente los sufrimientos del pueblo español. La otra es que Negrín no dejó ningún diario, y son relativamente pocos sus artículos y discursos. Quienquiera que estudie las vidas de las diversas personas mencionadas más arriba tiene acceso a abundantes diarios y cartas, a memorias y discursos publicados. Negrín fue un orador mediocre que se defendía bien en grupos reducidos de colegas y ayudantes, pero que evitaba hacer discursos, ya fuera en las Cortes o en reuniones científicas. Además, aunque era muy afable y cortés, también era profundamente reservado en lo relativo a sus convicciones más íntimas.
Ocupándonos ahora del libro objeto de esta recensión, Enrique Moradiellos ha alumbrado la que es realmente la primera biografía plenamente personal de Juan Negrín (635 páginas de texto y notas, además de un copioso índice onomástico). Y en la cubierta del libro, debajo del nombre Negrín, leemos la frase «Una biografía de la figura más difamada de la España del siglo xx ». Nunca he reflexionado en detalle sobre si Negrín ha sido más difamado que figuras como Azaña, Lluís Companys y los cientos de oficiales del ejército leales y de líderes sindicales que fueron difamados y ejecutados por no unirse al levantamiento militar contra la República. Pero este libro es uno de los mejores ejemplos que puedo señalar de una combinación de excelente erudición con el compromiso, expresado con franqueza, de rescatar al que quizás es el más grande estadista español del siglo xx de las mentiras que se escribieron y propagaron sobre él durante la época franquista, así como del silencio y la ignorancia general que predominaron en la nueva etapa democrática hasta bien entrados los años noventa.
En ausencia de diarios y cartas personales de Negrín, Moradiellos ha rastreado toda referencia a o de Negrín en los archivos históricos, administrativos, parlamentarios y universitarios, en la prensa española y en los archivos diplomáticos británicos con los que ya estaba tan familiarizado desde sus estudios sobre la diplomacia en la Guerra Civil, y más tarde sobre las relaciones entre Franco y Churchill en la Segunda Guerra Mundial. Ha hecho un uso excelente de las memorias de las personas que mejor conocieron a Negrín: Julián Zugazagoitia, Juan Simeón Vidarte, Manuel Azaña, Diego Martínez Barrio, Luis Araquistáin, Julio del Vayo o Indalecio Prieto; y de los numerosos colegas médicos y estudiantes que trabajaron con Negrín tanto en el ámbito político como en el científico. Y es uno de los primeros historiadores en valerse del archivo personal de Juan Negrín, que no pasó a ser accesible hasta después de la muerte, en 2002, del hijo mayor de Negrín y responsable único del control de los papeles de su padre.

Hay sólo dos aspectos relativamente menores en los que pongo en duda el criterio de Moradiellos. Uno es un pasaje sobre el pensamiento de Negrín que creo que puede inducir a error, no por lo que escribe el propio autor, sino por la ausencia de un comentario suyo. Entre los diversos informes en gran medida favorables relativos a la personalidad de Negrín preparados por los diplomáticos franceses e ingleses, Moradiellos cita con cierto detalle un informe de septiembre de 1938 redactado por Denys Cowan, un miembro de la comisión británica que intentaba negociar intercambios de prisioneros. El párrafo citado incluye la frase: «Su "casa espiritual" es Alemania y sus dioses son Mussolini y Lenin» (p. 404). Como es realmente cierto que Negrín hablaba siempre en términos admirativos de la ciencia, la formación en los laboratorios y la eficacia económica general alemanas, aquel país era, en un cierto sentido, su hogar espiritual. Pero es importante señalar que, siendo un estudiante en el Imperio Hohenzollern con anterioridad a 1914, había criticado el militarismo alemán y había adquirido sus primeras convicciones socialdemócratas propias. También había conseguido, a comienzos de la Guerra Civil, un pasaporte para que uno de sus mejores alumnos, Severo Ochoa, viajara a Alemania, evidentemente no porque la Alemania nazi fuera el hogar espiritual de Negrín o de Ochoa, sino porque Ochoa estaba realizando una investigación de alto nivel con el catedrático Otto Meyerhof (judío y galardonado con el Premio Nobel en 1922), quien no había sido aún obligado a abandonar Alemania.
Se ha hecho referencia en muchos escritos sobre Negrín a su supuesta admiración por Mussolini. No me encuentro en condiciones de negar rotundamente que llegara a realizar nunca una afirmación de este tipo. En una charla con un diplomático inglés en la época de la política de contemporización, es muy posible que dijera esto con la esperanza de que el informe de una opinión así pudiera suavizar la actitud de Chamberlain-Halifax hacia la República y su primer ministro, y/o de que el informe pudiera llegar a oídos de Mussolini, provocando que éste se sintiera halagado y se mostrara quizá más dispuesto a una paz que no condenaría a la República a una rendición total. Pero, al citar las palabras de Cowan, yo también señalaría que, desde que Negrín fue por primera vez candidato a las Cortes en 1931, afirmó siempre que ni el fascismo ni el comunismo eran una respuesta aceptable a los problemas de España. Negrín, al igual que Prieto, fue en todo momento un socialista parlamentario, o lo que se conoció en Alemania y Escandinavia a lo largo del si­glo xx como «socialdemócrata». En cuanto a que citara a Lenin entre sus «dioses», Negrín, como muchas otras per­sonas de la izquierda democrática, consideró que la Unión Soviética era un experimento esperanzador hasta las sangrientas purgas, muy difundidas, de los años 1936-1938, y no se dio cuenta de que Lenin también había cometido, aunque a menor escala, crímenes similares hasta después de quedar plenamente en evidencia los crímenes de Stalin en los años cincuenta.
También me gustaría sugerir un matiz diferenciador en relación con la sexualidad de Negrín. Suscribo plenamente, y admiro muchísimo, como hace el autor, los treinta años (1926 a 1956) de profundo amor por Feli López, sus convicciones políticas compartidas y sus amistades personales (elementos que habían estado casi ausentes por completo de su desgraciado matrimonio legal), así como el hecho de que tratara a Feli en todos los años posteriores a la Guerra Civil como si fuera realmente su esposa legal. Pero existen pruebas considerables de que cuando estaba lejos de casa, y en momentos de gran tensión interior, Negrín necesitaba, y buscaba, alivio sexual, o satisfacción, o como quiera expresarse. Examinaré un único caso, procedente de las memorias revisadas del coronel Segismundo Casado, el oficial que encabezó el levantamiento de marzo de 1939 que derribó al Gobierno de Negrín. La información a la que me refiero figura en las páginas 131-138 de la nueva edición de Así cayó Madrid (Madrid, Guadiana, 1968).
A mediados de febrero de 1939, cuando Negrín había regresado de Francia con la esperanza de proseguir la resistencia en la zona central, el director de Seguridad de Madrid, cuyo trabajo incluía la protección del primer ministro, le contó al día siguiente al coronel Casado algo de lo que había sido testigo el día anterior. Hacia las diez y media de la noche Negrín salió de un café en la calle Clavel en el que había estado sentado solo. En la calle habló con una prostituta, luego la acompañó a una casa en la calle Augusto Figueroa, salió solo a las cuatro de la mañana y se fue a pie a la Presidencia. Casado le contó la historia a Negrín. Éste le contestó que suponía que no se la habría creído. Casado le dijo que creía al director de Seguridad, y Negrín derivó la conversación hacia otros temas.
La opinión de Casado fue la siguiente: «No cabe duda de que refleja una anormalidad o desequilibrio en un hombre supercivilizado». Y este tipo de observaciones, a menudo expresadas de una forma mucho más cruda, fueron utilizadas con frecuencia en conversaciones privadas por personas deseosas de minar la autoridad moral y política de Negrín. La reacción de quienes creen que el director de Seguridad mentía o que piensan que la reputación de Negrín como estadista exige que una historia así sea bien negada, bien pasada por alto en silencio, ha sido condenar este tipo de anécdotas como calumnias. Por lo que a mí respecta, encuentro perfectamente creíble que un hombre enormemente emocional y sexualmente vigoroso buscara, cuando estaba fuera de casa, alivio sexual sin sentir que su acción supusiera más que una ligera falta, nada que negara su lealtad esencial a una misma pareja de muchos años. No estoy justificando ese doble rasero, pero también creo que las violaciones de la estricta monogamia por parte de estadistas como David Lloyd George y de los presidentes Franklin D. Roosevelt, John F. Kennedy y Bill Clinton, entre otros, no tuvieron virtualmente ninguna influencia en sus decisiones políticas, y creo exactamente lo mismo en relación con Juan Negrín.
Detalles de interpretación aparte, estamos ante una biografía excelentemente documentada y bien escrita de un gran científico que se convirtió en el líder civil de la República española más valeroso y capaz durante la Guerra Civil

EL MUNDO
Moradiellos, contra la 'maldición Negrín'
El historiador rehabilita al difamado político republicano en una biografía
QUICO ALSEDOMADRID.- Cuando, en 2004, el historiador Enrique Moradiellos publicó su obra más conocida, 1936: los mitos de la Guerra Civil, su editorial le colocó una sobrefaja con el inapelable y sonoro lema de «Contra las mentiras de Pío Moa». Por supuesto, el libro vendió como un tiro -hasta se editó en bolsillo- y, por supuesto, Moradiellos se declaró, en voz baja, algo ultrajado...
Pero algo de verdad había en el eslogan: en lo tocante a la orientación política del ovetense, y también en cuanto a su fiabilidad historiográfica: colaborador habitual de la colección El franquismo año a año de este diario, Moradiellos se ha ganado a pulso la consideración de historiador progresista (rama moderada) más consistente de los surgidos en los últimos años.
Ahora, después de Franco frente a Churchill, el catedrático ha dedicado sus esfuerzos estos últimos meses a bucear en la vida de Negrín, uno de los flancos menos explotados del siempre goloso pastel del conflicto español. una figura poco conocida por no reivindicada: el franquismo demonizó por motivos obvios al último jefe de Gobierno republicano; sus compañeros socialistas le acusaron de entreguismo a Moscú; y el médico devenido en político, rico de cuna y reputado científico, murió pobre y olvidado, en el exilio, hace 50 años.
El propio Moradiellos parte de este ostracismo -por ello el libro se titula Negrín. Una biografía de la figura más difamada de la España del siglo XX (Península)- para reivindicar al llamado, en los buenos tiempos, Churchill español: «Con Franco, representa la polarización de su época y el espíritu de los dos bandos: un médico contra un militar, ambos muy prestigiosos», explica Moradiellos antes de lanzarse a rebatir todas y cada una de las críticas habituales al personaje.
Por ejemplo, la de sus compañeros socialistas, que lo tacharon de poco menos que agente doble de Moscú: «Él, que era moderado, subestimó las tensiones que eran capaces de crear los comunistas e incluso los socialistas revolucionarios de Largo Caballero, que incluso se le pasó a la oposición en pleno conflicto. Creyó que podía equilibrar, pero se equivocó».
Por ejemplo, la acusación de que prolongó el conflicto excesivamente con su lema «resistir es vencer» (muy de Cela, por cierto), y que impidió un arreglo dialogado. Moradiellos: «Esperaba que, cuando se desatase la guerra en Europa, Inglaterra y Francia obligarían a Franco a dialogar y España formaría parte del arbotante de los aliados. Y, como segundo horizonte, pensaba que cuanto más se resistiera, más posilidades había de que Alemania se cansara de colaborar con Franco y se pudieran salvar los muebles. Pero eso no lo podía decir o su ejército se le rendía».
O por ejemplo, la que le acusa de despilfarro y traición a la patria en el envío del oro de la República a la URSS: «Los bancos alemanes no eran seguros, y tanto Suiza como EEUU eran neutrales: la banca rusa era muy fiable, y además sólo allí podía comprar armas».
La realidad aplastó a Negrín, sostiene Moradiellos: «La dieta calórica en la España republicana era el 50% del mínimo exigido, incluso los barcos que le esperaban en Cartagena huyeron y se rindieron en Túnez, Azaña y Prieto también... Él, sin embargo, luchó hasta el final para que Franco dejara salir no a 200 altos cargos, sino a 20.000... Pero no fue posible».
«La memoria no es Historia»
Q. ALSEDO
Para el neorrevisionismo franquista, Negrín fue poco menos que Belcebú: ladrón (de la patria), espía (de Moscú), mal compañero (socialista), agente doble (comunista) y, para coronar el conjunto, frecuentador de prostitutas (pese a casado) y glotón: se ha llegado a decir que vomitaba para comer más y más. Enrique Moradiellos quiere desmontar la propaganda -«Tenía buen saque y una úlcera que quizás le hacía vomitar, y no creo que anduviera con mujeres: se lavaba las manos continuamente por higiene, una costumbre muy prusiana»-, y traza el perfil de un científico casi llegado a la política de casualidad: «Su familia poseía medio Las Palmas, y le envían a estudiar a Alemania de los 14 a los 25. Vuelve de paso hacia EEUU, y Ramón y Cajal le pide que se quede y le abre un laboratorio, donde Negrín tenía a su cargo a Severo Ochoa y Grande Covían... ¡Con 25 años!».
El apoyo de Alfonso XIII a Primo de Rivera le arroja a la política: «En mayo del 29, Primo cierra las universidades. Negrín, que era ya republicano por contrario al rey, que apoyaba a Primo, se afilia al PSOE, guiado por el ejemplo del SPD alemán, su modelo. Su biblioteca, y yo he estado allí, no incluye a Marx, sino a los fundadores del SPD». Sobre el oro de Moscú, «Negrín hizo lo mismo que Polonia antes de llegar los nazis; lo mismo que Churchill, que llevó el oro inglés a Canadá, lo mismo que Francia e Inglaterra en la Primera Guerra Mundial... Aunque, por supuesto, el precio de las armas era alto, los vendedores no eran hermanitas de la caridad». Moradiellos aventura incluso que, tras la caída de Barcelona, Negrín, «con problemas de corazón, buscó la muerte visitando el frente, tal vez esperando la bala perdida».
Un recado para terminar al guerracivilismo neofranquista tan vociferante hoy, volviendo al fajín anti Moa: «Tomar una parte por el todo es mentir, la Iglesia empezó a beatificar mártires mucho antes que Zapatero gobernara, pero ambos lados tienen derecho a recuperar su memoria. ¿Por qué no? ¡Aquí un hermano mató a otro! Pero, además, la memoria no es Historia. La Historia pone en su justo término las memorias fragmentadas. La memoria es parcial: es un dolor de muelas, no la caries».

Fundación Ideas


EL PAÍS

37º Congreso del PSOE
El observatorio que dirige Caldera se llamará IDEAS
A. DÍEZ - Madrid - 07/07/2008
El acróstico IDEAS será el nombre de la Fundación que ayer nació por decisión del 37º Congreso del PSOE, según anunció el secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero. "IDEAS es una hermosa palabra, pero es además, un acróstico que incorpora las iniciales de cinco conceptos que son nuestra razón de ser y existir".
Con esta proclama, el líder socialista pasó a desarrollar el acróstico de la macrofundación que dirigirá Jesús Caldera. Para su definición, el líder del PSOE reservó la parte del discurso de clausura de su congreso con mayor contenido ideológico y más apegado al lenguaje clásico del socialismo.
I, de Igualdad, porque el PSOE es una fuerza empeñada en lograr que ninguna persona sea la sombra de otra; "gentes decentes que no transigen con la discriminación".
D, de Derechos, porque el PSOE quiere ser el partido de los derechos de la ciudadanía.
E, de Ecología; porque el ser humano no puede seguir degradando el mundo sin poner en riesgo su propia supervivencia.
A, de Acción, porque el PSOE es una fuerza de cambio y transformación "que sueña el futuro y gobierna el presente".
S, de Solidaridad, porque en tiempos de abundancia, dice el PSOE que amplía derechos y que con dificultades "ampara a los más débiles".
Después de esta declaración de principios, Zapatero se comprometió a que la fundación sea útil para los ciudadanos.

Fundación Alternativas


La Fundación Alternativas busca modelos para la izquierda
EL PAÍS - Madrid - 29/04/2003


La Fundación Alternativas presentó ayer los primeros ocho estudios de una serie de 60 -que se terminarán en los próximos meses- relacionados con la economía y los servicios públicos. Esta fundación busca así modelos que sirvan a la izquierda para plantear proyectos de gobierno alternativos al PP.
Nicolás Sartorius, vicepresidente de la fundación; Joaquín Almunia, responsable del servicio de estudios, llamado El Laboratorio, y Alberto Elordi, director de la fundación, presentaron ayer en el Círculo de Bellas Artes los primeros ocho trabajos, hechos por investigadores universitarios y profesionales de los sectores afectados.
Estos estudios son: Servicios de Atención a la Infancia, de la doctora en Sociología María José González López; La Formación Profesional, del doctor en Psicología Francisco de Asís y el ingeniero Antonio Rueda; Reponsabilidad Social Corporativa y Políticas Públicas, del catedrático Alberto Lafuente; V Conferencia Ministerial de la OMC, de Gonzalo Fanjul, investigador de Intermon Oxfam; Repensando los Servicios Públicos, del doctor en Medicina Alberto Infante; Nuevas Orientaciones de la Política Científica y Tecnológica, del catedrático Alberto Lafuente; La Televisión Pública en la Era Digital, de Alejando Perales, presidente de la Asociación de Usuarios de la Comunicación, y El Consejo Audiovisual de España, de Ángel García Castillejo, profesor universitario.

EL PAÍS

La Fundación Alternativas quiere ser el foro para librar la 'batalla de las ideas' con la derecha
Almunia: 'Somos independientes, no neutrales'
ANABEL DÍEZ - Madrid - 08/03/2002

'Renovar y reinventar' el pensamiento de la izquierda y, al tiempo, 'dar y ganar la batalla de las ideas y los valores' a la derecha. Éste es el objetivo que persigue la Fundación Alternativas, en voz de su vicepresidente, Nicolás Sartorius, que ayer presentó sus nuevos proyectos, entre los que están un 'Laboratorio de Alternativas', que dirige el diputado socialista Joaquín Almunia. Este foro aspira a formar una cantera de políticos para la izquierda.
La Fundación Alternativas anunció ayer su relanzamiento con nuevos proyectos y objetivos tras cuatro años de vida presididos por los trabajos de investigación política y social, tal y como explicó su presidente, Pere Portabella. El vicepresidente ejecutivo, Nicolás Sartorius; el director del Laboratorio de Perspectivas, el ex secretario general del PSOE y diputado Joaquín Almunia; el diplomático y escritor José María Ridao y la politóloga e investigadora Belén Barreiro protagonizaron el acto celebrado en el Círculo de Bellas Artes para dar a conocer esta puesta de largo.
'Tenemos que dar y ganar a la derecha la batalla de las ideas, de los valores y de las propuestas; porque sin esta victoria en la sociedad será imposible aplicar políticas progresistas aunque la izquierda gane las elecciones', afirmó Sartorius. Le escuchaban en primera fila el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, y los dirigentes de UGT y CC OO, Cándido Méndez y José María Fidalgo. Sartorius remachó su preocupación por la extensión en la sociedad de ideas y valores 'insolidarios, intolerantes y xenófobos'. Y eso es lo que hay que combatir.
Almunia explicó la pretensión de su 'laboratorio' de poner en conexión 'las ideas y los proyectos con la práctica'. Y ésta corresponde a los políticos. Sus trabajos, planificados para cuatro años que abarcan desde la economía, la política laboral, la sanidad, la educación, la inseguridad, etc, estarán a disposición de los partidos, de los sindicatos y de las organizaciones sociales y económicas. Ahora bien, no dejó dudas de que las alternativas de esta fundación están pensadas desde la izquierda y para la izquierda. 'Somos independientes pero no neutrales', precisó Almunia. La independencia la asegura el patrocinio de empresas privadas, a las que agradeció su participación para financiar proyectos concretos 'sin condicionar ni el contenido ni las conclusiones'.
Proyectos innovadores
Independencia, repitieron Almunia y Sartorius, y en su discurso lo hizo evidente la investigadora y politóloga Belén Barreiro, que desplegó una amplia gama de ejemplos que demuestran, a su juicio, 'las patologías' del debate público actual. Barreiro dio por seguro que la fundación ofrecerá ideas y proyectos innovadores. 'Lo que Alternativas ya no puede garantizar es que los políticos lleven a cabo ideas innovadoras'. Pero estarán a su servicio porque, como explicó Sartorius, la evidencia es que sus proyectos progresistas sólo los puede llevar a efecto el PSOE si gana las elecciones. Sartorius declaró a este periódico que de este foro puede formarse una cantera para posibles políticos de la izquierda. En estos momentos 60 'profesores jóvenes' trabajan en diferentes proyectos para la fundación.
Aunque es ahora cuando quiere producirse el relanzamiento, lo cierto es que los objetivos son los mismos que Sartorius, Pere Portabella y Diego López Garrido expusieron a Felipe González inmediatamente después de que ganara las elecciones el PP. Se había producido, a juicio de los tres citados, un agotamiento del proyecto socialdemócrata que había que 'repensar'. González está en el patronato, ahora también Zapatero, junto con médicos (Santiago Dexeus), arquitectos (Carlos Hernández Pez-zi), economistas (Juan Ignacio Crespo), catedráticos (Raúl Villar, Elías Días), abogados (Manuel de la Rocha) y cineastas (Manuel Gutiérrez Aragón).