viernes, 27 de marzo de 2009

Segundo Foro de la Alianza de Civilizaciones, en Estambul

EL PAÍS
TRIBUNA: SANTIAGO PETSCHEN
La Alianza de Civilizaciones mira al futuro
SANTIAGO PETSCHEN 23/03/2009
La Alianza de Civilizaciones cobra una perspectiva más importante de la tenida hasta ahora con motivo de su II Foro, que se celebrará en Estambul los próximos días 6 y 7 de abril.
Buen consejo y concreción son condiciones necesarias para que el proyecto fructifique
Cuestiones de alcance semejante ha habido muchas en la historia humana, como la gesta sionista que llevó a la creación del Estado de Israel y la realización de la Unión Europea. La concreción de la primera la llevó a cabo Theodor Herzl. La de la segunda, Jean Monnet.
Ambas personalidades se caracterizaron por tener, acerca de la posible aplicación de su ideal, un firmísimo convencimiento. Los dos grandes hombres estuvieron muy dotados con el carisma del consejo como capacidad de pasar de los principios generales a las situaciones particulares. Sabían -utilizando la descripción que hace Robert Stenberg- "qué decir a quién, cuándo decirlo y cómo decirlo para lograr el máximo efecto". Una inteligencia muy distinta a la capacidad especulativa. El sentido común social que, en el campo de la política, desgraciadamente, muchos dirigentes no tienen.
"Somos y seguimos siendo, querámoslo o no -decía Herzl hablando de los judíos-, un grupo histórico de admirable coherencia". La posibilidad de aterrizaje de dicho principio lo montó Herzl con dos alas que actuaban a la par: un ala formada por una persona moral (el nuevo Moisés de los judíos), de fines científicos y políticos (Society of Jews). Otra ala detalladamente empírica dedicada a los inmuebles, al dinero, a los impuestos, a la posibilidad organizadora del rabinato (Jewish Company). Es ésta la misma capacidad que hizo surgir el método de "las solidaridades de hecho", la gran palanca de lanzamiento de la Unión Europea.
Para que la Alianza de las Civilizaciones fructifique ha de ser llevada a la práctica por un gran don de consejo hasta el dominio radical de la concreción. Concreción fue la forma de crear una autoridad común para el carbón y para el acero; de organizar paulatinamente la cooperación política primero y la PESC después; de fijar la moneda única.
En tiempos de Herzl, siglos de historia marcaban todavía la enemistad más atroz que imaginarse pueda entre cristianos y judíos. A pesar de ello, Herzl hizo el esfuerzo por ofrecer a los cristianos una relación de acercamiento y de simpatía. Llegó incluso hasta proyectar indemnizarles por las pérdidas que la marcha de los judíos a otra tierra les podría ocasionar. Es lo que Israel debería buscar ahora para con los musulmanes, con los que la historia judía estuvo, hasta el siglo XX, libre de problemas graves. Y no es que Herzl fuera un ciego con respecto al antisemitismo. Todo lo contrario. Como ahora no debemos estar ciegos frente a la barbarie del terrorismo.
Pero ello no debe ser obstáculo para fijar un modelo de relación limpio. Por medio de unos pasos así y con el espíritu de las solidaridades de hecho habrá que llegar al problema de las fronteras entre Israel y Palestina, el punto de manifestación más hostil que pueda existir hoy entre la civilización occidental y la civilización islámica. Si no se va llevando a la práctica una correcta solución fronteriza, la réplica contra Israel seguirá siendo alimentada en la imaginación de millones de musulmanes.
Alguien puede pensar que la solución al problema está en la fuerza. Esta solución, además de ser injusta, no podrá ser para todo tiempo sino sólo para un espacio temporal limitado. Y con unos resultados que tal vez puedan conducir, algún día, desde el odio, a una hecatombe de mayúsculas proporciones.
La terrible hostilidad entre Alemania y Francia tan cruentamente manifestada durante la Segunda Guerra Mundial se puso a prueba para convertirse en alianza con la organización de una amplia serie de reuniones como las montadas por Franz Buchman después de la Guerra Mundial en Caux (Suiza).
Bajo el nombre de Rearme Moral, Buchman fue convocando, en los años posteriores a la guerra, en un hotel desde cuya altura se divisa ampliamente el lago Leman y la extensa cadena de los Alpes suizos, a diplomáticos, políticos, militares, sindicalistas, hombres de letras, especialistas en solución de conflictos... etcétera, en sesiones de tres, cinco, diez o quince días, hasta un número de personas que se acercó a los 5.000.
Cuando en alguna ocasión he pasado por aquel ya viejo edificio, no he podido dejar de sentir una considerable emoción por las aspiraciones de alianza que allí dentro se fomentaron. Parece que fue en Caux donde se pergeñó el primer atisbo de lo que luego fue la Comunidad del Carbón y del Acero.
Algo muy distinto a lo que se palpó en el ambiente de utopismo de Denis de Rougemont, que supo decir cosas extraordinariamente maravillosas sobre el ser humano, sobre los pueblos, sobre la interculturalidad, pero que careció de capacidad para que las instituciones que él creó, el Centro Europeo de la Cultura y el Instituto de Estudios Europeos, tuvieran continuidad después de su muerte.
La repetición de una experiencia como la de Buchman en Caux, aplicada a la Alianza de Civilizaciones, podría ser de una enorme utilidad.
Santiago Petschen es catedrático emérito de Relaciones Internacionales de la UCM.
EL PAÍS
Obama avala con su presencia la Alianza de Civilizaciones de Zapatero
MIGUEL GONZÁLEZ - Madrid - 10/03/2009
La Alianza de Civilizaciones, la iniciativa lanzada en noviembre de 2004 por el jefe del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, para intentar estrechar el foso abierto entre Occidente y el islam a raíz del 11-S, recibirá el mes próximo en Turquía, en su segunda reunión anual, un espaldarazo definitivo: la presencia del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
El presidente de Estados Unidos participará en el foro de Estambul
La secretaria de Estado, Hillary Clinton, anunció el pasado sábado que el nuevo inquilino de la Casa Blanca visitará Turquía al término de su primera gira europea, que le llevará a Londres (donde se reunirá con el G-20 el 2 de abril) Estrasburgo y Khel (donde asistirá el 3 y 4 a la cumbre conmemorativa del 60º aniversario de la OTAN) y Praga (donde le recibirán el día 5 los líderes de la Unión Europea).
Fuentes diplomáticas confirmaron ayer que Obama ha aceptado la invitación realizada por el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, para participar en la segunda reunión del Foro de la Alianza de Civilizaciones, que se celebrará en Estambul el 6 y 7 de abril y a la que acudirá Zapatero.
Esta decisión supone un giro radical respecto a la línea mantenida por la Administración de Bush, que siempre ninguneó, cuando no menospreció, la Alianza de Civilizaciones. La actitud de Obama es coherente, en todo caso, con su declarado propósito de tender puentes de diálogo hacia el mundo musulmán, expresada ya en su discurso de toma de posesión, el pasado 20 de enero.
La duda que queda por despejar es si Obama aprovechará el foro de Estambul para pronunciar un discurso en el que fije las bases de la nueva política de EE UU hacia los países árabes e islámicos. La elección de Turquía como destino de su primer viaje bilateral (tras el que hizo a Canadá) muestra la importancia que da Obama a este eje de su política exterior.
Fuentes gubernamentales españolas no ocultaban ayer su satisfacción, no sólo porque reivindica la iniciativa diplomática más personal de Zapatero, sino porque confirma el acierto de la apuesta española por Turquía, a la que España ha apoyado en su propósito de ingresar en la UE y con la que ha tejido relaciones privilegiadas de confianza.
La primera reunión del Foro de la Alianza de Civilizaciones se celebró en enero del año pasado en Madrid, con asistencia de 350 invitados de 63 países; entre ellos, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon. No obstante, el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, se burló entonces del escaso peso político de los mandatarios asistentes a la reunión.
Ayer, antes de que se confirmase la asistencia de Obama a la cita de Estambul, Zapatero se limitó a señalar crípticamente que el segundo foro de la Alianza de Civilizaciones "va a tener una gran relevancia".

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